Tabasco, entre la violencia y el consumo de drogas

Villahermosa, 28/11/2024 (Más / IA).- La creciente ola de violencia y narcotráfico ha colocado a Tabasco en el centro de la inseguridad del sureste mexicano. Ataques armados, secuestros, extorsiones y un aumento en el narcomenudeo han generado temor y desesperanza en la población, mientras los habitantes denuncian la inacción de las autoridades para enfrentar el problema.

En Comalcalco, a unos 50 kilómetros de la capital, Villahermosa, los habitantes viven con miedo. “Han acabado con la tranquilidad y la alegría de este pueblo”, dice Juan, un comerciante que relata cómo la violencia ha transformado su comunidad en un lugar donde los crímenes son parte de la rutina diaria.

El martes 26 de noviembre, una balacera en pleno día dejó cinco detenidos tras un enfrentamiento entre hombres armados y policías. El incidente fue solo uno más en un estado donde los tiroteos, robos y asesinatos son frecuentes. “Todos vivimos con terror”, resume el comerciante, quien pide anonimato por temor al crimen organizado.

En Villahermosa, un ataque en el bar DBar el pasado domingo 24 de noviembre dejó 6 muertos y 10 heridos, mientras que en Jalapa, otro grupo armado irrumpió en una boda asesinando a una persona e hiriendo a otras dos. Estos episodios son parte de una escalada de violencia que las cifras oficiales del Secretariado Ejecutivo de Seguridad Pública confirman: entre enero y octubre de 2024, Tabasco registró 565 asesinatos, un aumento del 141% respecto al año pasado.

Además, 76% de los homicidios se cometieron con armas de fuego, un porcentaje significativamente mayor al 58% registrado en 2023. Otros delitos como el secuestro y el narcomenudeo también han mostrado un preocupante incremento. Las denuncias por secuestro pasaron de 12 en 2023 a 28 en lo que va del año, mientras que los casos de narcomenudeo aumentaron un 700%, con 243 denuncias, más que los cuatro años previos combinados.

Los comerciantes locales denuncian que el cobro de piso es una práctica extendida que pocas veces se denuncia. “La gente mala viene y cobra piso hasta a las tienditas más pequeñas. Y no sólo es el crimen organizado; también hay grupos locales que se disputan las calles a balazos”, explica el comerciante.

La presencia del grupo criminal La Barredora, vinculado al Cártel Jalisco Nueva Generación, ha exacerbado la inseguridad en Tabasco. Según datos oficiales, este año también se han reportado 150 desapariciones, un aumento del 76% en comparación con 2023, concentrándose la mayoría en Villahermosa.

El gobernador Javier May, quien asumió el cargo en septiembre, ha responsabilizado a administraciones pasadas por permitir que los grupos criminales echaran raíces en el estado. Acusó al exsecretario de Seguridad Pública Hernán Bermúdez de dirigir La Barredora, pero aún no ha presentado un plan integral para combatir la violencia.

Tras el ataque en DBar, May anunció medidas para regular los horarios y controles en bares, lo que generó críticas por ser insuficiente ante la magnitud del problema. “La delincuencia no tiene horario”, responde Juan, quien señala que cerrar los bares temprano no detendrá los asesinatos.

Los habitantes, cada vez más desilusionados, sienten que las autoridades han fallado en devolver la seguridad a la región. “Este año la violencia se disparó, y los gobiernos no pueden con esto”, lamenta Juan. “El pueblo ya mejor se calla y trata de sobrevivir como sea”.

La situación en Tabasco refleja una crisis de seguridad que amenaza con seguir escalando, mientras las soluciones concretas parecen lejanas para quienes enfrentan la violencia día a día.


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