El día en que cayó “El Mencho”, el principal destino turístico de Jalisco fue escenario de incendios, bloqueos y saqueos. Violencia espantó a turistas, quienes emprendieron una oleada de cancelaciones
Puerto Vallarta, Jalisco, 02/03/26 (Más).- La ofensiva incendiaria atribuida al Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) dejó a Puerto Vallarta con decenas de comercios calcinados, más de 200 vehículos quemados y un ambiente de temor que impactó de inmediato al principal destino turístico de la costa jalisciense, que experimentó una oleada de cancelaciones de reservaciones.
La violencia fue interpretada por habitantes y visitantes como una represalia tras la caída de su líder, Nemesio Oseguera Cervantes, conocido como “El Mencho”, y evidenció el control territorial que el grupo criminal mantiene en la región.
De acuerdo con el diario El País, los ataques comenzaron desde temprana hora aquel domingo 22 de febrero, mientras fuerzas federales desplegaban un operativo en la sierra de Tapalpa. En Puerto Vallarta, columnas de humo se elevaron sobre avenidas y colonias turísticas; trabajadores de hoteles, fondas y gasolineras cerraron de emergencia ante el avance de las llamas, mientras autobuses y automóviles eran atravesados en vialidades para bloquear la movilidad.
La jornada violenta incluyó saqueos e incendios de tiendas de cadena, motocicletas y unidades del transporte público. Taxistas relataron que en algunos casos los agresores permitieron retirar vehículos antes de prenderles fuego, aunque la mayoría terminó reducida a chatarra. El gobernador de Jalisco activó el llamado código rojo y pidió a la población resguardarse, en tanto el municipio permanecía sin posicionamiento oficial durante varias horas.
En paralelo, un comando armado irrumpió en el penal de Ixtapa, en las afueras del puerto, donde logró la fuga de 23 internos, varios de ellos vinculados al CJNG y sentenciados por delitos graves como desaparición forzada y homicidio. En el ataque fue asesinado un custodio estatal con casi 25 años de servicio. Hasta este lunes, 17 de los evadidos continúan prófugos.

La violencia paralizó a una ciudad de casi 300 mil habitantes que, según testimonios recogidos por el medio español, se resguardó en sus hogares durante horas. “Entendimos el mensaje. Fue una señal de poder. Ellos mandan aquí”, expresaron turistas extranjeros que presenciaron los hechos. Comerciantes y prestadores de servicios reportaron cancelaciones masivas y una caída abrupta en la actividad económica en plena temporada alta.
Especialistas consultados por El País señalan que Puerto Vallarta representa un enclave estratégico para el CJNG no solo por su atractivo turístico, sino por su ubicación marítima y su potencial para operaciones financieras y logísticas. Días antes de los disturbios, autoridades estadounidenses habían sancionado a empresas de la zona por presuntos vínculos con la organización criminal, señalando al puerto como un “bastión estratégico” para el lavado de dinero.
En colonias como Ixtapa, colectivos de búsqueda recordaron que la violencia no es nueva. En plazas públicas cuelgan fotografías de personas desaparecidas en los últimos 15 años, reflejo de un control criminal que ha marcado a la región. Para familiares de víctimas, los disturbios recientes reavivaron el temor ante posibles reacomodos internos tras la caída del liderazgo del cártel.
Aunque autoridades estatales reforzaron la presencia de la Guardia Nacional y fuerzas federales para intentar restablecer la normalidad, el impacto económico y social persiste. Restauranteros, hoteleros y operadores turísticos admiten que el golpe a la imagen del destino será difícil de revertir en el corto plazo, mientras la ciudad intenta sobreponerse a una jornada que dejó cicatrices visibles en su infraestructura y en la percepción de seguridad.
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