Monterrey, Nuevo León, 24/06/26 (Más).- Las altas temperaturas que afectan de manera recurrente a Monterrey no solo representan un riesgo para la salud de la población, sino también un golpe directo a la economía de miles de familias, particularmente de las mujeres que laboran en condiciones de alta exposición al calor.
Un análisis reciente advierte que el fenómeno climático provoca pérdidas económicas equivalentes al 0.9 por ciento de la producción anual de la capital de Nuevo León, una afectación que se traduce en alrededor de 100 dólares al año menos en los ingresos de muchas trabajadoras.
De acuerdo con información publicada por El País, el estudio fue elaborado por la organización climática HERA, integrada y liderada por mujeres, la cual documentó los efectos que el calor extremo tiene sobre la salud, la productividad y los ingresos de la población femenina en Monterrey, una de las ciudades mexicanas más expuestas a las olas de calor derivadas del cambio climático.
Entre los testimonios recopilados se encuentra el de Sarahi, una conductora de autobús de 32 años que recuerda las consecuencias de sufrir un golpe de calor mientras trabajaba.
La mujer relató que comenzó a presentar sangrado nasal, dolores intensos de cabeza y estómago, además de una sed extrema y una fuerte sensación de debilidad. A pesar de las molestias, logró concluir su ruta antes de recibir atención médica. Desde entonces, reconoce que las altas temperaturas continúan siendo una amenaza constante en su actividad laboral.
La situación se vuelve aún más compleja debido a las condiciones médicas que enfrenta. Sarahi padece diabetes e hipertensión arterial, enfermedades que aumentan la vulnerabilidad ante las temperaturas extremas.

El informe señala que en Nuevo León aproximadamente el 13 por ciento de los adultos vive con diabetes tipo 2 y que Monterrey registra cerca de 2 mil hospitalizaciones adicionales cada año asociadas al calor, muchas de ellas relacionadas precisamente con complicaciones derivadas de esta enfermedad.
El análisis también destaca que la configuración urbana de Monterrey agrava el problema: amplias superficies cubiertas por concreto y asfalto, combinadas con la sequía que afecta a la región y el incremento de las temperaturas, generan condiciones propicias para la formación de islas de calor.
Durante mayo de 2024, una prolongada ola de calor elevó los termómetros hasta cerca de los 50 grados centígrados, fenómeno que provocó al menos 125 fallecimientos en la región.
Según HERA, investigaciones posteriores concluyeron que ese episodio extremo fue significativamente más probable debido al cambio climático. Las proyecciones indican además que este tipo de eventos podrían intensificarse en las próximas décadas. Bajo escenarios donde las emisiones de gases de efecto invernadero continúen sin reducciones importantes, el número de días con olas de calor en Monterrey podría triplicarse hacia el año 2050.
Las consecuencias económicas ya son visibles. El informe advierte que la disminución en la productividad laboral ocasionada por las altas temperaturas afecta directamente la actividad económica de la ciudad. Esta reducción implica menores ingresos para trabajadores y empresas, además de una caída potencial en la recaudación fiscal, lo que podría limitar los recursos disponibles para servicios públicos, infraestructura y programas de desarrollo social.
El impacto es especialmente severo para quienes laboran en el sector informal o desempeñan actividades al aire libre.
En el caso de Sarahi, sus jornadas pueden extenderse hasta 12 horas diarias, a lo que se suma la responsabilidad del cuidado de sus dos hijos. La propia trabajadora resumió las dificultades provocadas por las temperaturas extremas. “El calor te puede tumbar: te sientes agotada, irritable y con muchísima sed”, dijo. Asimismo, explicó que muchos de los ingresos obtenidos terminan destinándose a gastos relacionados con las afectaciones que provoca el clima.
Las estimaciones de HERA indican que, en un año promedio, cerca de 160 personas fallecen en Monterrey por causas asociadas al calor. Sin medidas de adaptación más contundentes, la cifra podría aumentar hasta aproximadamente 800 muertes anuales para mediados de siglo. Paralelamente, las pérdidas económicas podrían elevarse del actual 0.9 por ciento hasta 1.5 por ciento de la producción total de la ciudad.
Frente a este panorama, Monterrey ha comenzado a desarrollar estrategias orientadas a fortalecer su resiliencia climática. Aunque todavía no cuenta con un plan de acción específico contra el calor extremo, avanza en la elaboración de una estrategia integral de resiliencia urbana y de un plan de acción climática más amplio.
Instituciones como el Tecnológico de Monterrey también han incorporado medidas para reducir la acumulación de calor en espacios urbanos mediante proyectos de regeneración de infraestructura y adaptación de áreas públicas.
El estudio incluyó además a otras ciudades con problemáticas similares, entre ellas Ahmedabad, en India; Bangkok, en Tailandia, y Freetown, en Sierra Leona. En conjunto, estas urbes pierden entre el 4 y el 8 por ciento de su producto interno bruto cada año debido a las altas temperaturas.
La organización concluye que, a nivel mundial, las mujeres que trabajan en el sector informal son uno de los grupos más afectados, acumulando pérdidas estimadas en 57 mil millones de dólares anuales como consecuencia directa del calor extremo.
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