Las rifas de autos de lujo presentan señales de alerta por su opacidad, la repetición de ganadores y la falta de permisos. La falta de verificación oficial abre la posibilidad de irregularidades graves
Por Zitamar Arellano Trueba
Saltillo, Coahuila 28/04/26 (Más).- Tres sorteos privados de autos de lujo realizados en la total opacidad, con ganadores en Monclova y Castaños, Coahuila, donde un mismo participante fue premiado dos veces en menos de un año, permisos federales que no aparecen en registros públicos consultados, una empresa organizadora sin propietario plenamente identificable, un ganador monclovense que no ha podido ser localizado y la aparente ausencia de verificación por parte de autoridades federales abren una seria duda sobre la posible existencia de graves irregularidades, simulación de sorteos e incluso operaciones compatibles con riesgos de lavado de dinero.
Los casos involucran a dos plataformas digitales: Sorteos El Chato, vinculada públicamente con José Leyva Mendoza, “El Chato”, empresario de Etchojoa, Sonora, y Rifas Económicas Chihuahua, organizadora del llamado Mega Combo Millonario, cuya identidad legal, razón social, representante o propietario no han sido ubicados de forma clara en sus páginas públicas.
La primera señal de alerta surgió en septiembre de 2025, cuando Irving Dagoberto Riojas de Hoyos, originario de Castaños fue anunciado como ganador de un Lamborghini Revuelto 2025 y otros vehículos de alta gama en el evento 304 de Sorteos El Chato. El número ganador reportado fue el 2594818.
La sospecha creció cuando, menos de un año después, el mismo joven de Castaños fue anunciado nuevamente como ganador en la edición exprés 341 de la misma plataforma, ahora de una camioneta GMC Sierra 2026 y 200 mil pesos en efectivo.

La repetición del premio detonó cuestionamientos en redes sociales y medios locales, debido a la probabilidad extraordinariamente baja de ganar dos sorteos de alto valor dentro de universos de millones de combinaciones.
Un cálculo basado en las cifras de los boletos de los ganadores y su correspondencia con los sorteos de la Lotería Nacional, permite suponer que si el ganador hubiera comprado 500 boletos, tendría una probabilidad de ganar de uno entre mil 600 millones de probabilidades.
En paralelo, otro caso llamó la atención en Monclova. En enero de 2026, Luis Alberto Ruelas Juárez, identificado como albañil o trabajador de la construcción, fue presentado como ganador del Mega Combo Millonario de Rifas Económicas Chihuahua. El premio incluía un Lamborghini Huracán, un Corvette C8, una Ford Raptor R, camionetas de gama alta y otros vehículos. El boleto ganador reportado fue el 8278560, supuestamente adquirido el 24 de diciembre de 2025.
La narrativa pública sobre el caso procuró un calor emocional al señalar como ganador a un trabajador de la obra que supuestamente compró 20 boletos con parte de su aguinaldo y que, tras ganar, prefería recibir el equivalente económico para invertir en herramientas y equipo de trabajo.
Sin embargo, esa versión también generó dudas. La identidad del personaje no existía en registros públicos como redes sociales o directorios laborales. Incluso medios de comunicación de Monclova intentaron localizar al supuesto ganador, identificar familiares o personas cercanas, pero no tuvieron confirmación directa ni evidencia independiente suficiente sobre la existencia de una persona con dicha identidad, aunque algunas imágenes supuestamente suyas fueron publicadas en distintos medios.
En ambos sorteos, los ganadores no necesariamente reciben los autos físicamente, sino que se habla de entrega de efectivo o equivalente económico.
En términos de verificación, la entrega de vehículos puede documentarse con facturas, placas, traslados, seguros, fotografías y registro de propiedad; el pago en efectivo o equivalente económico exige revisar transferencias, cheques, recibos, constancias fiscales y retenciones.
La revisión de Más sobre este caso en fuentes oficiales arrojó otro foco rojo al no localizaron permisos claros de la Secretaría de Gobernación asociados a los sorteos señalados, ni para el evento 304 de Sorteos El Chato, ni para la edición exprés 341, ni para el Mega Combo Millonario de Rifas Económicas Chihuahua.
La Ley Federal de Juegos y Sorteos establece que ningún sorteo puede operar sin permiso de Gobernación, y la autoridad exige, entre otros requisitos, datos del evento, identidad del solicitante, bases, premios y fianza que garantice su entrega.
El uso de resultados de la Lotería Nacional como referencia tampoco da formalidad legal de las rifas. Aunque esa mecánica puede dar apariencia de aleatoriedad al número ganador, no sustituye la obligación de contar con permiso federal, bases autorizadas, responsable legal, padrón de boletos y mecanismos de supervisión.
Una de las principales zonas grises de las rifas es que el organizador controla la plataforma, la lista de boletos, el estatus de pagos y la publicación del ganador, pero no existe una lista pública cerrada antes del sorteo ni una auditoría independiente. Y en este sentido, no hay manera de descartar alteraciones posteriores, asignación indebida de folios, cancelación selectiva de boletos o simulación de beneficiarios, entre otras anomalías.
En el caso de Sorteos El Chato, el operador visible es José Leyva Mendoza, “El Chato”, vinculado públicamente a Etchojoa, Sonora, a rifas en redes sociales y al Club Deportivo Etchojoa. En el caso de Rifas Económicas Chihuahua, la opacidad es mayor, pues sus páginas muestran marca, mecanismos de pago, WhatsApp y promoción de sorteos, pero no exhiben de manera clara a un propietario, razón social, RFC, representante legal o permiso federal visible.
La hipótesis más delicada es que estas rifas pudieran funcionar no sólo como sorteos privados irregulares, sino como mecanismos para simular premios millonarios para lavar dinero.
Bajo esa lógica, un organizador podría anunciar vehículos de lujo, vender boletos masivamente, presentar a un ganador con una historia conmovedora y luego justificar la salida de millones de pesos como “premio”, especialmente si el beneficiario recibe efectivo en lugar de autos.
La opacidad de las rifas y los resultados inverosímiles obligarían a la Secretaría de Gobernación a verificar la situación y comprobar, por ejemplo, el origen de los recursos, los flujos bancarios, la identidad real de los ganadores, los contratos, las facturas de los vehículos, los comprobantes de pago, las constancias fiscales, los permisos de Gobernación y la trazabilidad en la venta de boletos.
Las actividades relacionadas con juegos, concursos y sorteos están consideradas dentro del régimen de prevención de lavado de dinero, precisamente porque involucran venta de boletos, recepción de pagos, entrega de premios y operaciones financieras.
Sin embargo, la Secretaría de Gobernación no ha emitido ninguna postura al respecto ni se conoce que haya iniciado una investigación sobre el tema. Tampoco otras autoridades como la FGR o la UIF.
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