La representación proporcional puede fortalecer la democracia o también pueden servir como protección a grupos políticos. En 2026, Coahuila renueva el Congreso del Estado
Por Leslie Zamora
Saltillo, Coahuila, 07/05/2026 (Más).- Las diputaciones de representación proporcional pueden fortalecer la vida democrática si existen procesos transparentes y reglas claras; sin embargo, cuando predominan acuerdos entre dirigencias partidistas, pueden convertirse en espacios de protección para grupos políticos tradicionales, advirtió Machelly Flores Reyna, directora de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Autónoma de Coahuila.
En entrevista, la académica señaló que en el actual proceso electoral en Coahuila no solo está en disputa la integración del Congreso del Estado, sino también la capacidad de operación y control político de los partidos rumbo a los próximos procesos electorales.
Desde su perspectiva, la competencia legislativa funciona además como un termómetro del equilibrio de fuerzas entre los actores políticos tradicionales y la expansión territorial de nuevas fuerzas partidistas.
“Más que una renovación de diputaciones locales, ahorita ya está en juego el control político del Congreso y también la capacidad que tengan los partidos rumbo al 2027”, expresó al analizar el contexto electoral que enfrenta la entidad.
El proceso electoral que vive Coahuila en 2026 consiste en la renovación total del Congreso del Estado: 25 diputaciones locales, 16 de mayoría relativa y 9 de representación proporcional, cuya jornada electoral será el 7 de junio. Se trata de una elección marcada por la ruptura de alianzas tradicionales: el PRI compite con UDC, mientras Morena va con el PT, en un escenario de voto más fragmentado.


Flores Reyna sostuvo que la contienda también revela que en Coahuila continúan vigentes estructuras políticas consolidadas, donde los partidos mantienen presencia territorial definida y mecanismos internos de negociación que siguen marcando buena parte de la toma de decisiones.
Aunque reconoció que la competencia electoral ha crecido durante la última década, apuntó que la dinámica política local continúa dominada por acuerdos entre dirigencias y grupos de poder.
“En Coahuila se sigue operando bajo estas estructuras políticas que están muy consolidadas. Los partidos siguen operando en territorios muy marcados, tienen acuerdos en las cúpulas y negocian de forma interna”, afirmó.
Sobre la disputa interna por candidaturas y espacios legislativos, la especialista indicó que las controversias alrededor de las listas plurinominales permiten observar que, en muchos casos, pesan más los intereses partidistas que los debates ideológicos o la representación ciudadana.
Añadió que estas decisiones reflejan reacomodos internos entre liderazgos regionales y negociaciones entre élites políticas.
Asimismo, señaló que la operación territorial continúa siendo uno de los factores más determinantes en las campañas locales, por encima incluso de las propuestas electorales, debido a que las estructuras partidistas, las redes de movilización y la disciplina interna siguen teniendo una influencia central en la competencia política.
“Las campañas locales en Coahuila históricamente dependen mucho de las estructuras de movilización, de la maquinaria que tiene el poder. Las propuestas importan, pero la capacidad de operación política sigue siendo decisiva”, mencionó.

Al abordar específicamente el papel de las diputaciones plurinominales, Flores Reyna explicó que esta figura nació con una lógica de representación democrática, pero advirtió que su aplicación actual puede distorsionarse cuando se utiliza para mantener a determinados perfiles dentro del poder sin pasar directamente por una elección.
“Si hay transparencia, democracia interna y criterios claros, fortalecen la representación. Si predominan acuerdos cupulares, funcionan como refugio de élites”, puntualizó.
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