Los Ángeles, California 05/05/26 (Más).- La población mexicana y mexicano-estadunidense que reside en Estados Unidos constituye una fuerza económica de tal magnitud que, en conjunto, equivale a la octava economía más grande del mundo, con un Producto Interno Bruto estimado en 2.27 billones de dólares durante 2024.
Así lo señala un informe elaborado por Raúl Hinojosa Ojeda, presidente del Departamento de Estudios Chicanos/as y Centroamericanos de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA), quien advierte que este potencial económico se encuentra subutilizado debido a la ausencia de una estrategia binacional integral entre México y Estados Unidos.
El estudio destaca que la economía generada por esta población supera a la de países como Brasil, Canadá e incluso México, y representa el 11% del total de la economía estadounidense. Además, la comunidad latina en su conjunto en Estados Unidos alcanza un valor de 4.2 billones de dólares, cifra comparable con el Producto Interno Bruto de Alemania, lo que da cuenta de la magnitud del aporte de los migrantes y sus descendientes en ese país.
De acuerdo con el análisis, la actividad económica de los inmigrantes mexicanos nacidos en México, con o sin documentación, asciende a 792 mil millones de dólares, mientras que la población de origen mexicano nacida en Estados Unidos aporta 1.311 billones de dólares adicionales.
Este comportamiento económico refleja no solo la integración de la comunidad, sino también su papel como uno de los principales motores productivos dentro de la economía estadounidense.
El informe del Centro de Integración y Desarrollo de América del Norte de la UCLA subraya que la falta de coordinación entre México y Estados Unidos ha provocado pérdidas económicas significativas durante las últimas tres décadas.
Hinojosa Ojeda advierte que las políticas antimigrantes, especialmente las implementadas durante el gobierno de Donald Trump, han limitado el potencial de crecimiento binacional y han generado lo que describe como “el peor desastre económico autoinfligido” por Estados Unidos, incluso con impactos mayores que los de una guerra comercial.
El especialista sostiene que, si se hubiera establecido una estrategia de integración desde la década de 1990, el Producto Interno Bruto de las personas de origen mexicano en Estados Unidos podría acercarse actualmente a los 3 billones de dólares, mientras que la economía mexicana sería significativamente mayor a su tamaño actual.
Este escenario hipotético se basa en modelos desarrollados junto con el Peterson Institute for International Economics y datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).
Uno de los puntos centrales del informe es la regularización de aproximadamente 4 millones de mexicanos en situación migratoria irregular en Estados Unidos.
Esta medida, según el análisis, podría generar al menos 15 mil millones de dólares adicionales en ingresos fiscales anuales, además de mejorar los salarios de trabajadores y reducir la economía informal.
Actualmente, los migrantes indocumentados ya contribuyen con cerca de 36 mil millones de dólares en impuestos, aunque una parte importante de estos recursos se destina a programas a los que no tienen acceso.
En el mismo sentido, el estudio plantea que una estrategia de integración permitiría optimizar el uso de remesas, que superan los 60 mil millones de dólares anuales.
Hinojosa propone canalizar hasta el 10% de estas transferencias hacia inversiones productivas en México, lo que podría generar alrededor de 6 mil millones de dólares adicionales para las regiones más pobres del país.
También sugiere la posibilidad de ofrecer instrumentos de ahorro en Cetes con rendimientos competitivos para migrantes, con el objetivo de convertir las remesas en capital de desarrollo.
El informe recomienda además fortalecer mecanismos incluidos originalmente en el T-MEC, como el Banco de Desarrollo de América del Norte y programas de inversión comunitaria, así como eliminar el impuesto del 1% a las remesas aplicado en Estados Unidos.
Según el documento, estas medidas no solo fortalecerían la economía mexicana, sino que también reducirían los incentivos para la migración irregular al generar mejores condiciones en las comunidades de origen.
Finalmente, el estudio de 70 cuartillas concluye que la población mexicana y mexicano-estadunidense no solo representa un componente fundamental de la economía estadounidense, sino también una oportunidad estratégica para el desarrollo conjunto de América del Norte.
Hinojosa Ojeda insiste en que una política de integración binacional permitiría transformar un fenómeno migratorio históricamente conflictivo en una plataforma de crecimiento compartido, con beneficios económicos y sociales para ambos países.
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