Piedras Negras, Coahuila, 21/05/25 (Más).- La creciente participación de menores de edad en delitos violentos, principalmente asaltos a negocios, encendió alertas en la región Norte de Coahuila, donde autoridades locales han identificado una tendencia al alza en la implicación de adolescentes en actividades delictivas.
Como uno de los factores de riesgo más relevantes se señala al consumo de sustancias psicoactivas.
Aurora Rosyme Hernández Jaime, subprocuradora para Niños, Niñas y la Familia (Pronnif) en la región Norte I, advirtió que esta situación representa un foco rojo para la sociedad.
Aunque subrayó que el consumo de drogas no es la única causa detrás de la delincuencia juvenil, señaló que sí incide de manera importante en la pérdida de control sobre los propios actos, lo que puede derivar en comportamientos violentos.
“La delincuencia juvenil es un problema complejo, con múltiples causas y consecuencias. No se trata solo del consumo de drogas sino también de un entorno familiar y social deteriorado”, explicó.
Entre las causas identificadas que abonan a este fenómeno se encuentran la desintegración familiar, la violencia intrafamiliar, la carencia de figuras de autoridad durante la crianza, la falta de apoyo emocional y las oportunidades limitadas de desarrollo personal.
A estos factores se suma la influencia directa de grupos delictivos que captan a los adolescentes.
De acuerdo con datos de la subprocuraduría, los delitos más frecuentes cometidos por menores incluyen el narcomenudeo y el robo. No obstante, también se han registrado hechos de mayor gravedad como homicidios, privación ilegal de la libertad, portación de armas de fuego, asaltos y extorsiones.
Las autoridades han documentado que algunos de estos casos se han cometido con violencia considerable.
“A eso ha llegado la delincuencia juvenil en nuestra región, y es necesario analizar qué hay detrás, porque cada menor tiene una realidad distinta”, afirmó Hernández Jaime, quien sostuvo que es fundamental individualizar cada caso para entender las motivaciones que orillan a los menores a delinquir.
La funcionaria resaltó que para enfrentar esta problemática es indispensable fortalecer la educación y los vínculos familiares, considerando que estos elementos pueden tener un efecto preventivo determinante. La funcionaria consideró que tanto la sociedad civil como las autoridades y los padres de familia tienen una responsabilidad compartida en el origen del problema, así como en la búsqueda de soluciones.
“La educación tiene un impacto decisivo en estos adolescentes. Si en el hogar se les brinda apoyo para continuar sus estudios, se reduce significativamente el riesgo de que recurran a actividades delictivas”, enfatizó.
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