Sobreviven de milagro en el anexo de Culiacán

Culiacán, Sinaloa, 08/04/25 (Más).– Al menos nueve personas murieron y varias más resultaron heridas tras un ataque armado registrado la madrugada de este lunes en un centro de rehabilitación contra las adicciones en Culiacán, capital de Sinaloa. El ataque se suma a una serie de hechos violentos que han marcado los últimos meses en la entidad, en medio de la disputa entre facciones del Cártel del Pacífico.

Según testimonios de sobrevivientes recogidos por medios locales, hombres armados irrumpieron violentamente en el inmueble buscando a un individuo apodado “el pelón”. “Somos gente de Dios”, alcanzó a decir el director del centro, en un intento por evitar el ataque, sin éxito. Los agresores dispararon indiscriminadamente contra los internos, que habían sido obligados a bajar a la planta baja. Un sobreviviente relató que “no nos mataron a todos porque se les entrampó el rifle”.

El centro, que albergaba a unas 20 personas, quedó con múltiples impactos de bala. De los heridos, al menos dos se reportan en estado grave. En la escena, las autoridades recogieron casquillos de diferentes calibres, sin que hasta el momento haya detenidos ni información oficial sobre la identidad de los agresores.

El hecho ocurre en un contexto de violencia agravada en Sinaloa desde el 9 de septiembre de 2024, cuando se intensificó la guerra interna entre los hijos de Joaquín “El Chapo” Guzmán, conocidos como Los Chapitos, y la facción de Ismael “El Mayo” Zambada. Desde entonces, más de 1,000 personas han sido asesinadas y se reportan más de 700 desaparecidos en la entidad, de acuerdo con cifras oficiales y organizaciones de derechos humanos.

El detonante del conflicto habría sido la supuesta traición de Joaquín Guzmán López, uno de los hijos de El Chapo, quien entregó a Zambada a autoridades estadounidenses en julio del año pasado, lo que rompió el frágil equilibrio entre los grupos. Desde entonces, la capital sinaloense ha sido el principal escenario de enfrentamientos armados, desapariciones y ejecuciones.

Aunque fuerzas federales han intensificado su presencia en la región, con más de 600 detenciones reportadas desde el inicio del conflicto, los niveles de violencia homicida se han mantenido. Las autoridades estatales aún no han aclarado las causas del ataque en el centro de rehabilitación ni si alguna de las víctimas tenía vínculos con alguno de los grupos en pugna.

Este ataque recuerda episodios anteriores. En diciembre de 2024, en Mazatlán, criminales incendiaron un centro de rehabilitación, dejando 18 personas heridas. También en esa ciudad, grupos armados ingresaron a cinco centros y se llevaron a 31 internos supuestamente para reclutarlos. La Secretaría de Seguridad Pública estatal afirmó que se trató de “traslados voluntarios”, sin aportar pruebas.

El reciente atentado en Culiacán vuelve a colocar a los centros de rehabilitación —espacios dedicados a atender a personas con adicciones— en la mira de grupos criminales que operan impunemente en la región. La población sigue a la espera de respuestas claras y medidas efectivas para frenar la violencia que ha convertido a estos espacios de ayuda en nuevos escenarios de guerra.


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