Por Juan Rocha
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El sistema financiero mexicano mantiene una posición sólida para enfrentar escenarios adversos.
Los niveles de capital y liquidez de la banca mexicana cumplen sobradamente con los mínimos requeridos por la regulación. Entre marzo y septiembre de 2021 el Índice de Capitalización (ICAP) de la banca se incrementó reflejando el mayor capital aportado por las instituciones, en tanto que los activos en riesgo totales se mantuvieron en niveles estables, este es un análisis elaborado por Iván Martínez Urquijo, Carlos Serrano, Mariana A. Torán y Gerónimo Ugarte Bedwell de BBV Research.
Durante el semestre, entraron en vigor modificaciones en materia de capitalización para reducir los ponderadores asociados a los créditos a hogares y pequeñas empresas y, a pesar de la distribución de dividendos de algunas instituciones, se mantuvo la tendencia de crecimiento del ICAP.
En cuanto a su posición de liquidez, la banca también logró mantener el Coeficiente de Cobertura de Liquidez (CCL) en niveles superiores a los requeridos por la regulación, lo que facilitará impulsar un mayor dinamismo en el crédito.
El REF señala que, las instituciones bancarias experimentaron un incremento en sus niveles de liquidez en la segunda mitad de 2020, los cuales en 2021 se estabilizaron en niveles superiores a los registrados previos al inicio de la pandemia. Inicialmente, esta acumulación reflejó un comportamiento precautorio frente al periodo de estrés e incertidumbre que se enfrentó y actualmente, los altos niveles de liquidez que se continúan observando reflejan un menor otorgamiento de crédito.
En cuestiones regulatorias, destaca que en agosto se publicaron las disposiciones mediante las cuales se implementa el Coeficiente de Financiamiento Estable Neto (CFEN), que entrará en vigor en marzo de 2022. Este indicador complementa al CCL para fortalecer la gestión del riesgo de liquidez.
Cabe señalar que actualmente, la mayoría de los bancos mantienen un CFEN por encima del 100%. A pesar de los altos niveles de CCL y CFEN registrados para el total del sistema bancario, Banxico puntualiza que algunas instituciones de la banca múltiple deberían evaluar sus fuentes de financiamiento y reducir la concentración en su fondeo, así como financiarse con fuentes más estables.
Los resultados de las pruebas de estrés con las cuales se evalúa la resiliencia y capacidad de absorción de pérdidas de las instituciones bancarias, muestra que el ICAP le permitirían al sistema, a nivel agregado y para los siete escenarios considerados, concluir con el horizonte de simulación con niveles de capitalización superiores al mínimo regulatorio.
No obstante, en algunos de los escenarios estimados, algunas instituciones (que representan un porcentaje bajo del total de activos del sistema) podrían registrar mayores afectaciones en sus niveles de capitalización. Adicionalmente, la razón de apalancamiento de la banca en su conjunto se ubicaría en promedio y en todos los escenarios considerados, por encima del 3% requerido por la regulación, aunque algunas instituciones podrían ubicarse por debajo de ese nivel.
En lo que se refiere a la banca de desarrollo, el REF señala que ésta se encuentra adecuadamente capitalizada, con un ICAP mayor al límite prudencial, sin embargo, sus indicadores de liquidez se ubican por debajo de su nivel de tolerancia.
Por su parte, otros intermediarios financieros, enfrentaron un deterioro en la calidad de su cartera y menor rentabilidad durante la pandemia. En algunos casos, la recuperación de la actividad económica ha permitido mejorar algunos de sus indicadores financieros, sin embargo, debido a los retos que se siguen presentando, no puede descartarse que algunas entidades de este sector resulten afectadas.
En el actual entorno de reactivación económica, persisten afectaciones que rezagan la recuperación del crédito bancario a hogares y empresas.
El REF señala que el endeudamiento total de la economía mexicana continúa cayendo, lo cual implica que la brecha de financiamiento total se encuentra en niveles negativos por primera vez desde 2007, con la mayor contribución a dicha brecha aportada por el sector privado no financiero.
Aun con el avance en la vacunación y la paulatina recuperación de la actividad económica, persisten algunas afectaciones ocasionadas por la pandemia sobre los niveles de empleo e ingresos de los hogares. Aunque las cifras indican una recuperación, éstos continúan en niveles menores a los registrados antes de la pandemia.
Lo anterior se relaciona directamente con el desempeño de la cartera de la banca al consumo, la cual, a pesar de haber ya registrado un crecimiento nominal al cierre del tercer trimestre del 2021, aún presenta una contracción en términos reales.
Dentro de esta cartera, el REF señala que el crédito automotriz es el único que no ha presentado una disminución en la magnitud de sus caídas reales, lo cual obedece a la tendencia negativa que han presentado las ventas de vehículos ligeros, debido a las afectaciones derivadas de la escasez de semiconductores.
Implícitamente, el choque de oferta en el mercado automotriz ha implicado un choque de demanda por financiamiento en esta cartera, posiblemente por el alza en los precios observada ante la contracción de la oferta de vehículos.
En términos de morosidad, se ha observado una disminución importante en los diversos segmentos de la cartera de crédito bancario al consumo en los últimos seis meses, después de alcanzar a principios de 2021 los máximos registrados en los últimos cinco años. Cabe señalar que la menor carga financiera registrada entre los clientes de créditos al consumo de la banca múltiple respecto a períodos anteriores apunta a un comportamiento precautorio por su parte. Dicho comportamiento podría implicar una menor vulnerabilidad actual en el pago de los acreditados de estos segmentos ante posibles afectaciones en sus ingresos.
Por su parte, la cartera de vivienda ha presentado una desaceleración continua en los últimos meses, aunque todavía es el único componente del crédito al sector privado no financiero (SPNF) que ha registrado variaciones reales anuales positivas desde el inicio de la crisis sanitaria. El índice de morosidad (IMOR) del crédito bancario a la vivienda ha disminuido tras haber alcanzado los niveles más altos del último lustro en mayo de 2021.
De acuerdo al REF, el mayor IMOR observado durante 2021 se explica por los impagos de segmentos de cartera con mayor riesgo, como son las viviendas de menor valor y los acreditados no asalariados, así como por un mayor incumplimiento de las cosechas hipotecarias más recientes.
La traducción de choques al empleo en riesgos de cartera se hace evidente al observar el crédito por parte del Infonavit, ya que sus acreditados pertenecen a deciles de ingresos bajos, lo cual los hace particularmente vulnerables y se refleja en un aumento del riesgo de crédito del Instituto, cuya morosidad alcanzó un máximo histórico de 17.6% al cierre de junio de 2021, con un ligero descenso al cierre de septiembre, cuando el IMOR registró 17.1%.
Al cierre del tercer trimestre del 2021, el financiamiento bancario a empresas acumuló cuatro trimestres consecutivos de contracciones. Por tamaño, las empresas grandes presentaron una mayor contracción en cada trimestre que las pymes, parcialmente debido al efecto contable de la comparación con el período de disposición de líneas de crédito al inicio de la pandemia, la cual hicieron efectiva, en mucho mayor medida, las empresas grandes.
Por el lado de la oferta de financiamiento empresarial, el REF cita los resultados de la EnBan como indicadores de un estrechamiento en las condiciones de otorgamiento de créditos bancarios a empresas.
La cartera empresarial ha presentado relativa estabilidad en términos de morosidad. No obstante, las empresas grandes han presentado una ligera alza, mientras que las pymes han reducido significativamente su morosidad, cambiando la tendencia del IMOR total de la cartera empresarial, el cual ya presenta una reducción desde mayo de 2021.
A pesar del incremento en la morosidad hasta entonces, el apetito de riesgo de las instituciones de crédito parece haberse mantenido relativamente estable, al no registrarse disminuciones sustanciales en la probabilidad de incumplimiento de los créditos otorgados durante el período.
La reactivación económica ha contribuido a mejorar el flujo operativo (UAFIDA)3 de las empresas privadas no financieras en los últimos trimestres, con una ligera desaceleración en el tercer trimestre del 2021. Dicha mejoría ha favorecido el desempeño del endeudamiento y la capacidad de servicio de la deuda empresarial, implicando una posición financiera más fuerte en el agregado.
De acuerdo al REF, el saldo de la deuda empresarial se mantuvo estable, aunque su composición fue desplazándose hacia mayores emisiones de deuda y menor financiamiento bancario. Adicionalmente, el REF señala que las reservas de efectivo y equivalentes se mantienen elevadas.
En términos sectoriales, la recuperación ha sido heterogénea, con un mayor rezago en el caso de las empresas del sector comercio y de servicios, debido a niveles de flujo operativo por debajo de los observados previo a la pandemia.
PIE DE GRABADO
Aún no se observa una reactivación en el otorgamiento de crédito, no obstante, debido a la resiliencia mostrada durante la crisis, la banca se encuentra en posibilidad de apoyar la recuperación económica.
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