La urbanización en área protegida habría violado al menos siete ordenamientos legales, sin que las autoridades hayan clausurado las obras. Talan árboles, venden terrenos y se roban la electricidad
Por Heriberto Medina
Saltillo, Coahuila, 26/08/26, (Más).- La expansión urbana sobre el área natural protegida de la Sierra de Zapalinamé no es un asunto del pasado: hace menos de un año se desmontaron más de 65 hectáreas, se trazaron calles y comenzó la construcción de viviendas en un nuevo asentamiento denominado Ampliación El Salvador.
A pesar de que se transgredieron de manera flagrante por lo menos siete ordenamientos legales, las autoridades prácticamente no han hecho nada para frenar el avance sobre Zapalinamé.
Las fotografías satelitales de la plataforma Google Earth muestran que, en enero de 2025, la superficie se encontraba intacta; sin embargo, para finales de ese mismo año ya se habían trazado las calles e incluso había comenzado la construcción de viviendas.


El área desmontada en lo que ahora se denomina colonia Ampliación El Salvador tiene una superficie de 65.69 hectáreas y un perímetro de 3 mil 311 metros. Por lo menos la mitad de esa área se encuentra por encima de la cota de los mil 800 metros de altitud y toda la superficie se localiza dentro de la zona de amortiguamiento, donde no deberían permitirse asentamientos humanos.
En un acercamiento satelital tomado a 2 mil 500 metros de altura se puede observar cómo fueron talados árboles adultos, en su mayoría pinos.
Más, el periódico digital de Coahuila, acudió al lugar y pudo constatar la existencia de viviendas, así como el tipo de árboles que fueron talados.


En el sitio incluso se instaló una caseta de ventas y se colocó una lona en la que se ofrecen terrenos “financiados”. También se difunden los números telefónicos 844 496 0800 y 844 667 0868, además del correo electrónico pps.ma@hotmail.com. Al llamar a cualquiera de los números, nadie responde.


En las casas ya construidas dentro de ese asentamiento irregular hay lonas en las que se anuncia el servicio de instalación de postes y conexión a la red eléctrica. Más pudo constatar que los postes son vigas de madera y que las conexiones a la energía eléctrica se realizan mediante los llamados “diablitos”, una forma de obtener el servicio sin contratarlo ni pagarlo.
La tala ocurrida en esta y otras áreas cercanas a la Sierra de Zapalinamé constituye una violación de por lo menos siete ordenamientos legales de carácter municipal y federal.
Se violó el Reglamento de Equilibrio Ecológico y Protección Ambiental de Saltillo, ordenamiento que considera los árboles de interés público y exige autorización municipal para talarlos, incluso cuando se encuentran dentro de una propiedad privada.
También se transgredió la Ley General de Desarrollo Forestal Sustentable, al remover vegetación de un terreno forestal sin contar con una autorización de aprovechamiento o de cambio de uso de suelo expedida por la Semarnat.


A pesar de que las violaciones son flagrantes, las autoridades prácticamente no han hecho nada para frenar la devastación y la construcción de viviendas.
El Gobierno Municipal de Saltillo mantiene una narrativa en la que asegura que no permitirá más asentamientos cerca de la Sierra de Zapalinamé; sin embargo, en los hechos, no hay un solo sello de clausura en las viviendas que ya fueron construidas en el lugar.

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