Ciudad de México, 22/08/24 (Más / IA).- El peso mexicano continuó su tendencia a la baja este jueves, depreciándose un 0.8 por ciento frente al dólar y cerrando la jornada en 19.53 pesos por unidad.
Esta caída se produce en un contexto de desaceleración económica, confirmada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), que reportó un crecimiento trimestral del Producto Interno Bruto (PIB) de apenas 0.2 por ciento en el segundo trimestre del año. A esto se suma una inflación persistentemente alta, que aunque registró una leve disminución en la primera quincena de agosto, sigue muy por encima del rango objetivo del Banco de México.
El informe del Inegi indicó que, en comparación anual, la economía creció un 1 por ciento en el segundo trimestre, reflejando un ritmo de expansión más lento en comparación con periodos anteriores.
Al mismo tiempo, el Índice de Precios al Consumidor mostró una ligera caída, pasando de 5.61 por ciento en la primera quincena de julio a 5.16 por ciento en el mismo periodo de agosto. Aunque la disminución es notable, la inflación se mantiene elevada, generando preocupación entre inversionistas y analistas.
El mercado reaccionó de manera negativa a estos indicadores, con los inversionistas optando por vender posiciones en pesos mexicanos, lo que intensificó la depreciación de la moneda.
La caída del peso, que comenzó el miércoles con un descenso del 1.75 por ciento, fue impulsada por una combinación de factores internos y externos. Entre estos se destaca una revisión a la baja en la creación de empleos en Estados Unidos, el principal socio comercial de México, lo que alimentó el pesimismo sobre el futuro económico del país.
Además, el panorama político en México también ha influido en la percepción de riesgo. El anuncio de que el partido oficialista y sus aliados podrían obtener una mayoría calificada en el Congreso ha generado inquietud entre los inversionistas. De confirmarse, esto facilitaría la aprobación de una reforma al Poder Judicial que, según empresarios, podría poner en riesgo el clima de negocios y las inversiones en el país.
Analistas del banco Banorte expresaron su preocupación por los “vientos en contra” que podrían afectar la actividad económica en los próximos meses. Señalaron la posibilidad de que el fenómeno de La Niña impacte negativamente en la producción agrícola, así como los desafíos que enfrenta la industria manufacturera si la desaceleración en Estados Unidos se profundiza.
Por su parte, economistas de Citibanamex señalaron que, aunque la inflación parece comenzar a ceder, se espera que cierre el año en un 4.4 por ciento, lo que aún supera el objetivo del Banco de México.
En este entorno de incertidumbre económica y volatilidad en los mercados, el peso mexicano sigue bajo presión, reflejando las preocupaciones tanto locales como internacionales sobre el futuro económico del país.
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