Mazatlán, 16/09/24 (Más/IA).- En medio de la ola de violencia que ha sacudido al estado de Sinaloa en las últimas semanas, personal del Hospital del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en Villa Unión, Mazatlán, denunció haber sido víctima de agresiones y amenazas por parte de un comando armado durante la madrugada del 15 de septiembre.
Según un comunicado difundido por los trabajadores del hospital y publicado por medios locales, un grupo de individuos armados irrumpió en el área de urgencias del hospital, exigiendo que se atendiera a varias personas heridas por disparos de arma de fuego. El personal médico detalló que durante el incidente, tanto los empleados como los pacientes que se encontraban en la clínica fueron sometidos a violencia física y verbal.
“Fuimos sometidos a violencia física y verbal, así como también los pacientes que estaban recibiendo atención médica en el servicio”, señala el comunicado.
Pese a que los heridos recibieron atención inicial, el personal denunció haber sido amenazado de muerte si no lograban salvar a los pacientes. “Si mueren ellos, mueren ustedes”, fue una de las advertencias lanzadas por los agresores.
De acuerdo con la denuncia, los sicarios obligaron a varios médicos y enfermeros a trasladar a los heridos en una ambulancia hacia un hospital en Mazatlán, ya que el IMSS de Villa Unión no contaba con el equipo necesario para tratar adecuadamente las lesiones.
“Desafortunadamente no contamos con el equipo necesario para la resolución de dicha urgencia, sólo se estabilizaron”, detallaron los trabajadores del hospital.
Las autoridades no habían emitido un pronunciamiento oficial sobre lo ocurrido, y se desconoce la identidad de los atacantes, así como la de los heridos y el destino al que fueron trasladados.
El personal del IMSS en Villa Unión expresó su preocupación ante el clima de inseguridad que predomina en la región y solicitó a las autoridades mayores garantías para desempeñar su labor de manera segura.
“Tememos por nuestra seguridad e integridad, así que de la manera más atenta solicitamos seguridad por parte del instituto [IMSS] o del gobierno para poder desempeñar nuestras actividades como profesionales de la salud”, manifestaron.
Además, advirtieron que, de no recibir una respuesta pronta, podrían verse obligados a cesar sus actividades para proteger su seguridad.
“Cada uno de los trabajadores tenemos una familia que nos espera en casa y, por lo tanto, nos genera un daño moral”, concluye el documento.
Desde el 9 de septiembre, cuando comenzaron los enfrentamientos en Culiacán y municipios cercanos, se han registrado al menos 38 homicidios vinculados con las disputas internas del Cártel de Sinaloa. Entre las víctimas se cuentan tanto civiles armados como militares y civiles que, presuntamente, no tenían relación con el conflicto.
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