Por Zitamar Arellano Trueba
Saltillo, Coahuila, 21/04/26 (Más).- El Congreso el Estado negó al diputado Antonio Attolini Murra información en video de una reunión de trabajo de una comisión legislativa de la que él mismo es secretario y lo hizo con la ley en la mano. En reacción, el desairado legislador presentó una propuesta de reforma para abrir estas reuniones, hacerlas públicas, transmitirlas en tiempo real, conservarlas para su consulta y limitar las reservas a criterios excepcionales.
El morenista narró en tribuna que a su petición e información se le respondió con un largo oficio donde se explicaban los fundamentos legales por los cuales le negaron la información pese a que él forma parte de esa instancia.
Ante ello, Attolini Murra diseñó una reforma para que el Congreso del Estado abra sus sesiones al público, algo que dejó de hacer desde la pandemia.
La iniciativa plantea modificar los artículos 120 y 120 Bis de la Ley Orgánica del Congreso de Coahuila con la intención de cerrar el margen de discrecionalidad que hoy permite a las comisiones sesionar en privado por simple acuerdo de la mayoría de sus integrantes.
Según el planteamiento del legislador de Morena, el diseño actual termina convirtiendo en regla práctica lo que debería ser excepción, pues deja a criterio de los bloques mayoritarios ocultar debates y decisiones que forman parte central del proceso legislativo.
En su exposición de motivos, el diputado sostuvo que la discusión de fondo no es sólo administrativa, sino democrática: si las comisiones son el espacio donde realmente se estudian, corrigen, frenan o empujan las iniciativas, entonces su funcionamiento no puede quedar en la penumbra.
Por eso propuso que las sesiones sean públicas por regla general, que se transmitan en tiempo real por medios oficiales, que queden resguardadas en una memoria digital para consulta posterior y que las votaciones se registren de forma nominal, con el sentido del voto de cada integrante.
La reforma también busca acotar de manera estricta los casos en que una sesión pueda ser privada. La intención es que ya no baste la voluntad de una mayoría legislativa para cerrar la puerta, sino que la reserva quede limitada a supuestos excepcionales previstos en la ley y debidamente justificados.
Junto con ello, Attolini Murra acompañó su propuesta con una adecuación al Reglamento Interior y de Prácticas Parlamentarias, para homologar las nuevas reglas de publicidad y operación de las comisiones.
El propio documento pone como ejemplo reciente la negativa a entregar el video de una comparecencia o reunión de trabajo en comisión, pese a que el diputado solicitante formaba parte de ese órgano legislativo.
A juicio del promovente, ese episodio exhibió cómo la norma vigente puede usarse para bloquear información incluso a integrantes de la propia comisión y, de paso, mantener fuera del escrutinio público asuntos de interés colectivo. Bajo esa lógica, la reforma no sólo responde a un agravio político personal, sino a una disputa más amplia por la transparencia del Congreso.
Así, la propuesta abre un nuevo frente en la discusión sobre la opacidad parlamentaria en Coahuila: si las comisiones seguirán siendo espacios blindados por acuerdos internos, o si pasarán a operar bajo una lógica de máxima publicidad, con registros abiertos, transmisiones en vivo y una huella documental que permita a ciudadanos y a los propios diputados saber qué se dijo, quién lo dijo y cómo se votó.
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