Brooklyn, Nueva York 23/03/26 (Más).- La detención del diácono guatemalteco Sebastián Renoj en el barrio de Bensonhurst evidenció la constante presión que enfrenta la comunidad maya en Brooklyn, donde la vigilancia del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) se ha intensificado en los últimos meses.
De acuerdo con el reportaje de El País, Renoj, líder de la Iglesia de Evangelización Misionera Jóvenes Cristianos, fue arrestado el 15 de enero frente a su edificio mientras se dirigía al trabajo, junto con otros seis albañiles guatemaltecos.
El ICE actúa de manera discreta, con operativos silenciosos que recorren estaciones de metro y calles del vecindario, apuntando principalmente a trabajadores con acento quiché y vestimenta típica de construcción.
La comunidad maya ha experimentado este tipo de hostigamiento desde hace meses, aunque rara vez se reporta fuera de Bensonhurst.
Los arrestados sin documentación suelen aceptar el “traslado voluntario” para proteger a sus familias, como fue el caso de Renoj, quien, pese a no tener antecedentes penales, optó por regresar a Guatemala tras pasar por un centro de detención en Nueva Jersey.
El reverendo Erick Salgado, pastor puertorriqueño que guía la congregación maya, ha denunciado que la persecución se centra en personas que visten ropa de trabajo o desempeñan oficios informales, mientras otros vecinos no son molestados.
Salgado organizó una rueda de prensa junto a Susan Zhuang, concejala demócrata del distrito 43, para visibilizar la situación y ofrecer apoyo legal a los migrantes afectados.
Miembros de la comunidad relatan miedo y vigilancia constante. Roberto, un taxista guatemalteco con 29 años en Nueva York, describe cómo se mueve diariamente entre la casa, la iglesia y el trabajo, monitoreando con su teléfono posibles retenes.
Otros jóvenes como J., originario de Totonicapán, han dejado de salir por temor a detenciones. La rutina cotidiana de la comunidad maya se ha transformado en un constante ejercicio de precaución y fe, con rezos antes de salir de casa y una fuerte dependencia de la iglesia local como espacio de contención.
La comunidad guatemalteca de Bensonhurst se asentó en la zona a mediados de los años noventa, huyendo de la guerra civil en Guatemala, y ha mantenido sus tradiciones, idioma y religión en medio de un entorno hostil.
Según Salgado, la persecución por parte del ICE refleja discriminación basada en etnicidad, acento y vestimenta. La concejala Zhuang confirma que su oficina ha brindado asistencia legal a más de 250 migrantes, y asegura que estas detenciones no tienen justificación para personas sin antecedentes penales.
A pesar del miedo y la incertidumbre, la comunidad maya mantiene su fe y sus costumbres. Los servicios evangélicos continúan en la iglesia, donde los feligreses se arrodillan, cantan y rezan como muestra de resiliencia.
Salgado recuerda constantemente a los miembros de la congregación encomendarse a Dios antes de salir de casa y reportar cualquier detención de inmediato para garantizar asistencia legal.
La detención de Renoj se ha convertido en un símbolo del asedio silencioso que enfrenta la comunidad maya en Brooklyn, y evidencia cómo la fe, la unidad comunitaria y la solidaridad legal son herramientas esenciales para resistir la creciente presión migratoria en Estados Unidos.
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