Bilbao, España 23/03/26 (Más).- El cineasta mexicano Alejandro González Iñárritu presentó en Bilbao su instalación de realidad virtual “Carne y arena”, un proyecto que aborda la inmigración en Estados Unidos y que realizó junto a 500 inmigrantes. La obra, estrenada en 2017, le valió un Oscar y busca generar conciencia sobre las difíciles condiciones que enfrentan las personas migrantes.
Durante la presentación, Iñárritu expresó su preocupación por la situación actual en Estados Unidos: “Vemos cómo se desmorona Babilonia. El capitalismo sin democracia, algo aterrador”. Señaló que la represión y la violencia contra migrantes se ha intensificado, afectando la vida cotidiana de millones de personas.
La instalación se exhibe en la sede de Euskal Irrati Telebista (EITB) hasta el 20 de junio y permite a los espectadores sumergirse en un entorno inmersivo que simula el desierto fronterizo y la experiencia de los migrantes. La obra busca que el público comprenda los riesgos, el miedo y la esperanza que acompañan a estas personas. Iñárritu trabajó de manera cercana con los grupos de inmigrantes, recreando escenas con sus testimonios y presencia física en el desierto, como lo hizo previamente en su película “Babel”. El cineasta resaltó la dignidad de los participantes y el valor terapéutico de la experiencia: “Lograron expulsar el trauma, hacer suya la experiencia”, afirmó.
La instalación se desarrolla en tres actos y propone una experiencia individual. Los asistentes ingresan a un recinto oscuro, dejan sus zapatos y recorren el espacio que reproduce la frontera norteamericana.
La tecnología de realidad virtual permite que cada persona experimente la narrativa a su ritmo y tome decisiones sobre cómo observar la situación, lo que convierte a cada visitante en “director” de su propia percepción.

El cineasta criticó la forma en que la realidad virtual ha sido utilizada en otros contextos, asegurando que muchos proyectos priorizan el dinero y la violencia por encima del valor artístico y social.
“Se trata de un medio con lenguaje propio, donde no cabe la narrativa convencional. La narrativa la dictas tú que lo estás viendo y tu sensibilidad”, explicó.
Iñárritu señaló que la situación migratoria actual, sumada a la influencia de corporaciones armamentísticas y tecnológicas, refleja un sistema global que pone en riesgo la vida y los derechos humanos.
La obra busca generar empatía y comprensión hacia quienes atraviesan estas condiciones difíciles, evitando la simplificación y estigmatización de las víctimas.
El cineasta insistió en la importancia de valores como la empatía, el bien común y la compasión para contrarrestar la ignorancia, el miedo y la manipulación de la información.
“No podemos rendirnos a prescindir de una idea común de bienestar a causa de la fragmentación, por ese individualismo que tratan de meternos en las hormonas”, concluyó.
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