Por Héctor García Álvarez
Saltillo, Coahuila, 17/03/2025 (Más).- Grupo Lala, una de las empresas lácteas más grandes de México, ha sido objeto de críticas no solo por su consumo excesivo de agua sino también por la concentración de tierras en diversas regiones del país. Aunque la información pública sobre la extensión exacta de sus propiedades es limitada, se han documentado casos que evidencian su influencia en la tenencia de la tierra.
Antes del reparto agrario, en la Comarca Lagunera existían 220 propiedades, en su mayoría grandes haciendas, que abarcaban más de 190,000 hectáreas de riego. La concentración de la tierra era tal que sólo 20 familias controlaban el 80% de la producción algodonera desde finales del siglo 19.
Aunque no se especifica directamente la participación de Grupo Lala en esta concentración histórica, la empresa surgió en esta región y ha crecido significativamente desde entonces. De lo poco que se sabe, es que personajes como Eduardo Antonio Tricio Sierra cuenta con 31 parcelas en tres municipios de Coahuila y Durango, estas abarcan mil 408.8 hectáreas. La familia Tricio es propietaria de Grupo Lala.
Dicha información nace de “un expolio de la propiedad social”, un documento de 160 páginas que presenta a los grandes acaparadores y su cercanía a fuentes de financiamiento.
A pesar de su prominencia en la industria láctea, la información sobre la cantidad exacta de hectáreas que Grupo Lala posee en México sigue siendo poco clara. La empresa colabora con cientos de establos y ha explorado esquemas para rentar tierras o asociarse con productores agrícolas para la siembra de forrajes destinados al ganado lechero. Sin embargo, no existen datos públicos precisos sobre la extensión total de sus terrenos en el país.
De acuerdo con una investigación publicada por el diario La Jornada titulada “Al amparo del poder”, Grupo Lala ha recibido concesiones gubernamentales favorables que le permiten extraer grandes volúmenes de agua en zonas con alto estrés hídrico. Se estima que la familia Tricio, propietaria de la empresa, tiene acceso a más de 44 millones de metros cúbicos de agua anuales solo en La Laguna.
Además, el sitio Contralínea reporta que la compañía tiene concesionados 38 hectómetros cúbicos por año, equivalentes a 38 mil millones de litros de agua. Esta cifra representa una parte significativa de los recursos hídricos de la región, lo que ha generado controversia entre ambientalistas y habitantes locales, quienes denuncian la sobreexplotación del acuífero.
La falta de transparencia en la tenencia de tierras por parte de empresas como Grupo Lala plantea desafíos para la equidad en la distribución de recursos y el desarrollo sostenible en México. Es fundamental que las autoridades implementen políticas que promuevan una gestión justa y sostenible de la tierra y el agua, garantizando que las comunidades locales no se vean afectadas negativamente por las prácticas de las grandes corporaciones.
El uso excesivo de agua por parte de Grupo Lala ha sido vinculado a la escasez del recurso en regiones como La Laguna. Organizaciones civiles y comunidades afectadas han denunciado que la extracción indiscriminada ha contribuido al agotamiento de los mantos acuíferos, lo que pone en riesgo el acceso al agua potable para la población.
En respuesta a estas críticas, la empresa ha implementado iniciativas para reducir su consumo de agua y fomentar su reutilización en las plantas de producción. Además, en noviembre de 2024, su presidente, Eduardo Tricio Haro, anunció la devolución de concesiones de agua en la Ciudad de México y Monterrey como parte de un compromiso con la sostenibilidad. No obstante, estas acciones han sido calificadas como insuficientes por parte de activistas, quienes exigen mayor transparencia y regulación en el uso del agua por parte de la industria agroalimentaria.
El caso de Grupo Lala refleja una problemática más amplia en México: la desigualdad en la distribución de los recursos hídricos y la falta de normativas claras para garantizar un uso equitativo y sustentable del agua. Mientras que sectores industriales tienen acceso privilegiado a grandes volúmenes del recurso, comunidades enteras sufren la escasez.
Además del consumo de agua, la vasta cantidad de terrenos que Grupo Lala posee o administra plantea dudas sobre la equidad en la distribución de la tierra en México. La concentración de grandes extensiones en manos de una sola empresa reduce la capacidad de pequeños productores para competir y acceder a recursos clave como el agua y el suelo fértil. Sin transparencia sobre la extensión de sus propiedades, persisten las preocupaciones sobre el impacto social y ambiental de sus operaciones. Con información de La Jornada.
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