Torreón, Coahuila, 05/10/26 (Más).- Carlos “N” y David “N”, los hermanos señalados por el ataque ocurrido en la Escuela Secundaria General Número 13 del ejido La Unión, llevaban una vida reservada, permanecían durante largos periodos dentro de su habitación utilizando el teléfono celular y prácticamente solo salían de su casa cuando decían que iban a buscar trabajo, relató su madre, Maribel Alvarado, después de que ambos fueron vinculados a proceso.
La mujer describió el comportamiento cotidiano de sus hijos a cuatro días de la agresión registrada el jueves 1 de octubre y explicó que no tenía conocimiento de que estuvieran preparando un ataque. “Ellos estaban ahí en el cuarto con el celular”, relató al hablar sobre la rutina de los jóvenes antes de los hechos que conmocionaron a la comunidad del ejido La Unión.
El día del ataque, Carlos y David dijeron en su casa que saldrían para entregar una solicitud de empleo. Su madre se encontraba dormida y creyó que se trataba de una jornada normal. Después de conocer lo ocurrido, cuestionó las circunstancias de aquella mañana: “¿Por qué estuve ahí dormida? ¿Por qué no mejor les dije que no fueran a dejar la disque solicitud?”.
Las investigaciones posteriores revelaron que dentro de la habitación de los hermanos había inscripciones en las paredes con mensajes como “odio al mundo” y “la vida no tiene valor cuando no eres nadie”, elementos que forman parte de la información recabada alrededor del comportamiento que mantenían antes del ataque.
Los jóvenes no estudiaban ni trabajaban y, de acuerdo con los datos disponibles, presentaban antecedentes de aislamiento social.
La agresión ocurrió en la Secundaria General Número 13 del ejido La Unión, en Torreón, y derivó en una investigación penal contra los dos hermanos; en la audiencia realizada el 4 de octubre, un juez determinó vincularlos a proceso por su probable responsabilidad en los delitos de homicidio calificado y tentativa de homicidio, además de imponerles prisión preventiva.
Las autoridades de Coahuila investigan las razones que llevaron a los hermanos a realizar la agresión; entre las líneas examinadas se encuentra un supuesto “pseudofanatismo” hacia autores de ataques masivos cometidos en otros países, además del aislamiento que aparentemente caracterizaba su vida cotidiana. Hasta ahora, las motivaciones precisas continúan bajo investigación.
Después de los hechos, Maribel Alvarado también ha enfrentado el rechazo de habitantes del ejido y mensajes de amenaza contra su familia.
La mujer ha sostenido que desconocía lo que preparaban sus hijos y expresó: “Yo no tengo la culpa”, al referirse a las acusaciones y reproches que comenzaron a recibir después del ataque.
La familia asegura que las amenazas han sido difundidas principalmente a través de redes sociales y que algunos mensajes provendrían de personas molestas por lo ocurrido. Ante esa situación, la madre manifestó preocupación por la seguridad del resto de sus familiares y expresó: “Lo sentimos mucho porque nosotros no sabíamos ni qué iba a pasar”.
El comportamiento reservado de Carlos y David, así como las frases encontradas en su habitación y la actividad que mantenían mediante dispositivos electrónicos, forman parte de los elementos que las autoridades deberán analizar para reconstruir las circunstancias previas a la agresión. También se indagan posibles contactos, contenidos consultados y otras señales que pudieran ayudar a establecer cómo surgió y evolucionó la intención de realizar el ataque.
La investigación busca además determinar si existieron advertencias previas, participación de otras personas o algún tipo de influencia externa. Las autoridades no han dado por concluida ninguna hipótesis y mantienen abiertas las diligencias para establecer de manera precisa las motivaciones de los hermanos.
Mientras el proceso judicial continúa, la madre insiste en que la rutina que observaba en casa no le permitió anticipar lo que ocurriría: sus hijos permanecían la mayor parte del tiempo aislados en su cuarto y, según su versión, cuando salían afirmaban que buscaban alguna oportunidad de trabajo.
El caso permanece bajo investigación de las autoridades de Coahuila, mientras Carlos y David permanecen sujetos al proceso penal por los hechos ocurridos en la secundaria. La Fiscalía deberá reunir y presentar los elementos que permitan esclarecer tanto la planeación como las circunstancias del ataque y establecer las responsabilidades correspondientes.
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