Redacción Más / IA
En abril de 2020, un mes después de que México entrara en alerta sanitaria por la pandemia de Covid-19, Ana, una joven de 17 años, acudió al Instituto Materno Infantil de Toluca con su sobrina de tres meses en brazos, solicitando atención de urgencia. La bebé presentaba graves heridas, incluido un hundimiento en el costado derecho de su cabeza, sangrado por la oreja y un moretón que cubría gran parte de su cráneo.
Este caso es uno de los muchos que se registraron en 2020, año en el que al menos 124 bebés menores de un año fueron atendidos en hospitales públicos de México por agresiones intencionales, con tres de cada cuatro agresores siendo familiares. Aunque los protocolos hospitalarios en México exigen que el personal de salud informe a las autoridades judiciales sobre posibles casos de violencia infantil, en solo la mitad de los casos reportados se notificó al Ministerio Público. La información fue publicada por la agencia Animal Político.
En el caso de la bebé de tres meses, los protocolos se aplicaron correctamente, lo que permitió una atención médica inmediata y la retención sutil de Ana por parte del personal del hospital, mientras se daba aviso a las autoridades. La joven informó que la agresión había ocurrido en la Ciudad de México, lo que llevó a la intervención de la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México.
Ana vivía con su hermana María, de 19 años, y el concubino de esta, Darío, de 24 años. Darío era conocido por su violencia, golpeando frecuentemente a María y despreciando a la bebé, a quien se negaba a reconocer oficialmente, razón por la cual la niña no tenía acta de nacimiento.
La coordinación entre autoridades del Estado de México y la Ciudad de México fue crucial. Durante la investigación, las autoridades encontraron el cuerpo de María en una caja de cartón dentro de su habitación. María había sido golpeada, agredida sexualmente y estrangulada antes de ser colocada en la caja. Darío, después de agredir a María, golpeó a la bebé y la dejó debajo de una cama antes de huir.
La tía encontró a la bebé llorando seis horas después del ataque y la llevó al hospital. La investigación incluyó análisis forenses, médicos y criminalísticos, así como entrevistas con vecinos y revisión de cámaras de seguridad. Las imágenes de las cámaras descartaron a Ana como sospechosa y confirmaron a Darío como el agresor. Una orden de aprehensión fue emitida en su contra, aunque Darío permaneció prófugo hasta diciembre de 2020, cuando fue capturado en Guerrero.
En marzo de 2022, Darío fue sentenciado a 70 años de prisión por el feminicidio de María y 46 años y ocho meses por la tentativa de feminicidio en agravio de la bebé, además de una condena económica que no puede pagar debido a su situación.
Este caso, aunque resuelto, es parte del minoritario 0.6% de feminicidios en México en los que se completa la cadena de justicia. Las investigaciones de delitos de género en México son complejas y requieren una coordinación eficiente entre múltiples áreas de trabajo. Lamentablemente, las víctimas de violencia de género a menudo no reciben la protección necesaria debido a la falta de intervención de su entorno.
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