Ciudad de México. Agosto 25.- En el corazón de la Reserva de la Biosfera de Sian Ka’an, área natural protegida de más de 5 mil 200 kilómetros cuadrados en Quintana Roo, la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) impulsa la construcción del megaproyecto turístico denominado Puerta al Mar. La obra, con un costo proyectado de 175 mil millones de pesos, contempla una carretera de 54.6 kilómetros que atravesará humedales hasta llegar al Caribe, así como la edificación de un restaurante, locales comerciales, un estacionamiento, senderos peatonales, un muelle con mirador y, de manera polémica, la creación de una playa artificial sobre manglares, equipada con palapas y camastros.
De acuerdo con un reportaje publicado por el portal Animal Político, la expansión militar en Sian Ka’an forma parte del entramado de proyectos turísticos y de infraestructura que Sedena desarrolla en la ruta del Tren Maya, donde también se ubican el aeropuerto internacional de Tulum, estaciones ferroviarias y el Hotel Tren Maya, dentro del Parque del Jaguar.
El proyecto ha generado preocupación en comunidades locales como Punta Allen, donde pescadores que practican una actividad sustentable temen que el incremento en el tráfico de embarcaciones ponga en riesgo la fauna marina. Los cooperativistas aseguran que la capacidad de carga de lanchas en la reserva ya está al límite y advierten además sobre posibles afectaciones económicas, como el robo de langostas en sus trampas frente a Vigía Chico.
También trabajadores del turismo en Punta Allen se han manifestado en contra, señalando que el arribo de un turismo masivo devastaría la selva y los humedales. Otros habitantes denuncian que nunca fueron consultados sobre la obra, pese a que en octubre de 2023 la gobernadora Mara Lezama la presentó públicamente como un proyecto de “justicia social para la zona maya”.
El anuncio reavivó críticas de defensores comunitarios, quienes ven en el “camino artesanal” una puerta de entrada para futuros megaproyectos turísticos dentro de Sian Ka’an, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO desde 1986.
El inicio formal de la obra se dio en agosto de 2023 sin contar con los permisos ambientales requeridos. Aunque la Manifestación de Impacto Ambiental, aún en evaluación, califica el proyecto como “de bajo impacto”, hasta el momento solo se ha construido una estación de transferencia a medio camino. En Vigía Chico, donde se proyecta el complejo turístico, únicamente permanecen en pie un antiguo faro, un sendero entre manglares y un muelle con mirador.
Los trabajos fueron suspendidos en noviembre de 2024 debido a bloqueos ejidales, y aunque tanto el gobierno estatal como el municipal han prometido su reactivación, las obras continúan detenidas. Entre tanto, el sargazo se acumula en la zona y la incertidumbre crece: no se sabe de dónde provendrá la arena para la futura playa artificial ni cuáles serán los impactos ambientales. Pese a ello, el proyecto de la Sedena sigue en pie, mientras la industria turística de Tulum enfrenta problemas de inseguridad y una ocupación hotelera que apenas supera el 60%.
Descubre más desde Más Información
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.
