Vecinos del sur de Saltillo denuncian que el tramo carretero hacia Derramadero se ha convertido en una zona recurrente de accidentes
Por Leslie Zamora
Saltillo, Coahuila, 14/07/2025 (Más).- Vecinos exigen acciones urgentes tras accidente que Cuatro personas perdieron la vida este domingo por la mañana en un nuevo accidente en el tramo carretero de Derramadero, una vía que los habitantes del sur de Saltillo han bautizado con un nombre dolorosamente certero: el tramo de la muerte. Para ellos, los choques, los gritos y las sirenas de ambulancia son parte del paisaje cotidiano.
“Se escuchan golpes todos los días”, afirma una vecina que prefirió mantenerse en el anonimato. “Cada vez hay más y más accidentes, y el gobierno nada más promete. Hasta que vuelve a surgir otro accidente fuerte, es cuando regresan a prometer… pero todo se queda igual”.
La mujer, residente desde hace años en la zona, denuncia las condiciones de la carretera: “(Está) muy mal, angosta, sin alumbrado, con tráfico pesado y conductores imprudentes, muchos en estado de ebriedad”. Y lo más grave, dice, es que no hay respuesta institucional seria: “Queremos que terminen la carretera, que pongan luz, que amplíen los carriles. Ya ha habido demasiadas muertes”.
El tramo, que corresponde a la carretera federal Saltillo-Zacatecas, se ubica entre Saltillo y Derramadero, frente al bosque de la UAAAN y cerca del ejido Buenavista.
El accidente más reciente ocurrió en las primeras horas del domingo. Aunque ella no escuchó el impacto, su esposo pensó que había tronado una llanta por lo fuerte del ruido. “Hasta que oí la ambulancia supe que había pasado algo grave”, cuenta Ana Laura, otra vecina. “Sí se escucha hasta acá, y cada vez es lo mismo”.

Ana Laura pide medidas mínimas de seguridad: “Un semáforo, por lo menos. En las horas pico no puedes ni entrar ni salir. Es un riesgo diario. Y aunque ya están trabajando en ampliar la carretera, va muy lento. Nos dicen que para el próximo año estará lista, pero llevamos años oyendo eso”.
Gustavo Arias, trabajador de la Universidad Autónoma Agraria Antonio Narro, coincide: “Aquí hay mucho tráfico. A ciertas horas es imposible salir, si te dan chanza sales, sino no”. Él también señala la falta de controles: “En La Angostura hay reductores, pero aquí no, muchos agarran vuelo desde la curva y es peligrosísimo”.
A estas voces se suman estudiantes, trabajadores y residentes que usan diariamente esta carretera para llegar a escuelas, fábricas o ranchos. La describen como “una vía descuidada, llena de baches, mal señalizada y usada por gente que no sabe manejar”. Para ellos, el riesgo comienza desde el momento en que entran al tramo: el pavimento dañado, la falta de acotamientos y la imprudencia de algunos conductores hacen que cualquier trayecto pueda terminar en tragedia.
Aunque hay avances en la obra de ampliación, vecinos afirman que el ritmo es insuficiente y que no hay soluciones a corto plazo.
“Han hecho algunos puentes y hay desviaciones, pero aún falta mucho”, señala Ana Laura.
El llamado es claro: acciones urgentes, no promesas. La tragedia ya no es noticia en Derramadero: es rutina. Y los vecinos están cansados de ver cómo cada gobierno hereda el problema sin resolverlo.
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