Mazatlán, Sinaloa, 09/06/26 (Más).- Comunidades indígenas Mayo-Yoreme mantienen una oposición activa contra la construcción de una planta de amoniaco en la Bahía de Ohuira, en el norte de Sinaloa, proyecto que, aseguran, amenaza su entorno ecológico, su actividad pesquera y su forma de vida tradicional.
De acuerdo con la información de El País, pescadores y representantes comunitarios han denunciado que la instalación de la planta operada por Gas y Petroquímica de Occidente, filial de la firma alemana Proman, podría generar impactos ambientales significativos en la región, incluyendo cambios en la temperatura del agua, afectaciones a la biodiversidad y la disminución de especies marinas de las que dependen económicamente.
Uno de los testimonios recogidos es el de un pescador del campo Lázaro Cárdenas, quien afirmó que el principal temor no es un accidente industrial, sino el impacto ecológico del proyecto.
“Se va a calentar el mar. Nos van a dejar sin alimento. Sin trabajo”, señaló, al advertir que la actividad pesquera podría desaparecer en la zona.
El proyecto contempla la producción de hasta 2,200 toneladas diarias de amoniaco y la exportación de una parte de su producción, además de su uso para el mercado nacional.
De acuerdo con la empresa, la planta requerirá grandes volúmenes de agua de mar para su operación, que será utilizada en sistemas de enfriamiento y posteriormente devuelta con variaciones de temperatura.
Las comunidades Mayo-Yoreme han mantenido una resistencia organizada desde 2014, argumentando que la construcción se realizó sin una consulta adecuada, pese a que la Suprema Corte de Justicia de la Nación determinó en 2022 la necesidad de revisar los permisos otorgados.
Según la información de El País, los habitantes de la zona han realizado protestas, bloqueos y reuniones con autoridades nacionales e internacionales, además de denunciar afectaciones ya visibles en el ecosistema, como la reducción de manglares y la disminución de aves en áreas cercanas a la obra.
La empresa, por su parte, sostiene que el proyecto cumple con estándares internacionales de seguridad ambiental e incluye medidas para mitigar impactos, como monitoreo de agua, ruido y biodiversidad.
La Bahía de Ohuira, considerada un sitio de alta importancia ecológica y catalogada como área de protección y zona Ramsar, alberga más de 100 mil aves playeras y diversas especies marinas y terrestres, lo que ha intensificado la preocupación de las comunidades.
Pese a que la planta presenta avances significativos en su construcción, los pueblos Mayo-Yoreme mantienen su rechazo y han llamado a detener el proyecto, al que consideran una imposición que pone en riesgo su territorio y su futuro económico y cultural.
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