Por Miguel Villarello
El encierro provocado por la Pandemia ocasionada por el COVID-19 vino a trastocar en mucho la salud mental de la población en el mundo, Coahuila no se escapa de ello y ya hay especialistas en psicología, docencia, psicopedagogía y padres de familia que han vivido experiencias de este tipo con sus hijos y se preparan, algunos, a enfrentar este fenómeno ante el retorno a las aulas en el inicio del ciclo escolar 2021-2022.
En este tenor, coinciden algunos expertos, por lo menos los pequeños que hoy están entre los 5 y 15 años, una vez que lleguen a la edad adulta enfrentarán problemáticas como dificultades o estrés para trabajar en equipo, para sociabilizar y serían personas introvertidas y con dificultades de adaptabilidad a la vida.
Ello, a causa del encierro que han sufrido durante un año y medio de “cuarentena” forzada al no poder acudir a la escuela, sitio en el que adquieren las herramientas básicas a través de procesos psicomotrices para desenvolverse en comunidad.
Los especialistas insisten en encender los focos de alerta ante el regreso a clases para que, tanto profesores como padres de familia, estén al pendiente de las actividades de desenvolvimiento de los pequeños sobre todo al momento de regresar a las aulas.
Inclusive, una psicóloga afirma que cuando un niño se vuelve aislado: “no habla y deja de jugar, son señales de alerta que se encienden para que los padres y docentes se enfoquen en un trabajo colegiado y para sacar adelante al pequeño o adolescente”.
Otra coincidencia de los expertos en psicología y pedagogía es que a edad temprana es cuando los niños y niñas se inician en la sociabilización y actividades de convivencia social; pero a causa del encierro en casa por el Coronavirus y que, de no salir pronto a la escuela, estarían teniendo problemas en un futuro, cuando sean jóvenes o adultos.
TRAUMA MENTAL
La psicóloga Karla Patricia Valdez García, experta en el tema por formar parte de una agrupación de atención a padecimientos relacionados con la mente habla del tema relacionado con la afectación psicológica sobre todo a los niños al estar encerrados por el COVID-19 durante más de año y medio: “lo cual afectó a estudiantes de tres ciclos escolares”.
Tenemos los dos escenarios, platica: “vemos niños que ya están desesperados por regresar, que están en casa pues se han visto limitados en sus actividades de relación con otros, que a lo mejor ya quieren socializar, quieren tener contacto externo”.
“Pero también existen niños que pueden estar presentado sintomatología de fobia escolar, que pueden estar teniendo ciertos medios, ciertas ansiedades, preocupaciones por el regreso.
¿De qué depende estar en uno u otro grupo?, pues básicamente de cómo han vivido con el Coronavirus, de los recursos familiares, sociales, económicos, de si han tenido pérdidas durante esta pandemia o no.
Entonces es muy importante que los papás sobre todo y los maestros estén atentos a cómo están recibiendo este regreso los niños; y si ven en ellos algún tipo de preocupación, de falta de atención, de algún tipo de conducta irregular o anormal y que entonces puedan atender pues a las necesidades que los niños puedan presentar”, afirmó.
VIOLENCIA
Con escasos hechos en los que se sepa de violencia a causa del encierro por la Pandemia, los casos en el hogar aumentaron con el Coronavirus, de acuerdo con la Red por los Derechos de la Infancia, en los primeros cuatro meses de emergencia sanitaria fueron asesinados, en promedio, siete menores de edad por día.
Guanajuato fue el que presentó la mayoría de los sucesos entonces, según un estudio del 2020 del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública y la REDI.
En esos cuatro meses de emergencia epidemiológica el año pasado se habría reportado que 822 menores perdieron la vida; de ellos, el 80% eran hombres, además que los homicidios de niñas incrementaron un 40% en dicho período con relación a la misma temporada en 2019.
Por lo que el estudio ubicó a los estados como Guanajuato, Michoacán, Estado de México, Oaxaca, Baja California, Jalisco y Chihuahua como los de hechos más violentos en etapa de Pandemia.
GANANCIA O PÉRDIDA
Continuamos con La psicóloga Karla Patricia Valdez García en cuanto al regreso a clases y afectación a estudiantes.
¿Hay un diagnóstico dentro del sistema pedagógico para brindar atención a quienes perdieron algún ser querido o sufrieron la pérdida de alguna otra cosa por esta Pandemia?, se le cuestiona.
Y responde que lo que pasa es que en esta pandemia por Coronavirus perdieron y ganaron.
“O sea, perdieron por una parte ciertas formas de enseñanza, de aprendizaje, de relación interpersonal, pero también adquirieron otro tipo de habilidades definitivamente”.
“Entonces aquí se tendría que hacer un diagnóstico, esta es una recomendación muy importante por parte de los maestros, al momento de recibir a los niños pues hacer una evaluación muy general y ver más o menos en qué nivel se encuentran y tal vez retomar o reforzar algunos temas que pudieran haber quedado ahí un poco débiles en momentos de la enseñanza virtual”, explicó.
En cuanto a la situación de la casa, la familia, ¿qué problemas psicológicos se han denotado durante el encierro?, se le inquiere.
Y afirma que se están viendo a nivel mundial problemas como trastornos de ansiedad, trastornos de depresión, trastornos de estrés postraumático, trastornos de sueño, trastornos de la alimentación, entonces la verdad es que es muy variado, depende mucho de las características de la persona.
“Otro trastorno que se da mucho es la violencia también se vio incrementada en sus denuncias, cuestiones, por ejemplo, de desesperanza, de ideación suicida y demás”, agrega.
Y concluye que: “entonces fue una pandemia que vino a trastocar mucho la salud mental de la población en el mundo”.
En cuanto al trabajo personal en atención a problemáticas psicológicas que ha atendido ella como especialista en relación con este tipo de padecimientos por la Pandemia, comenta que en su grupo colegiado: “desde lo que se trabaja en los estudios en las investigaciones de la Facultad de Psicología de la Universidad Autónoma de Coahuila se ha enfocado sobre todo a detectar ansiedad, depresión y desesperanza”.
“Tanto en estudiantes como en personas que van a buscar atención psicológica a los centros y departamentos con los que cuenta la Universidad y la Facultad de Psicología; y definitivamente sí, los porcentajes se vieron incrementados.
Nosotros en el grupo colegiado de la escuela de Psicología hacíamos mediciones de ideación suicida, por ejemplo, y estábamos hablando de alrededor del uno o dos por ciento del total de las personas estudiadas, y ahora estamos viendo entre 10 y 15 por ciento en desesperanza, en ideación suicida o en depresión.
En conclusión, entonces, sí hay una afectación, pero esperamos también que en esta crisis permita que las personas pues tengan resiliencia y desarrollen habilidades y fortalezas psicológicas y emocionales; por lo pronto la Facultad de Psicología sigue brindando atención”, destacó.
De hecho, sostiene, los directivos, docentes y personal ha buscado todas las estrategias para durante toda la Pandemia COVID-19 no detener los servicios y en la actualidad se siguen ofreciendo, los estudiantes de práctica, de servicio social y de maestría siguen atendiendo a todas las personas posibles.
¿En el caso de los padres de familia cómo pueden ayudar a sus hijos a enfrentar esta problemática y sobre todo darla a conocer en familia?, se le cuestiona.
Y explica que: “ahí la recomendación más importante es fortalecer habilidades de regulación emocional”.
“¿Cómo pueden hacer esto los papás?, pues enseñándole a sus hijos a identificar las emociones, a veces los niños se pueden mostrar tristes o enojados, pero no saber qué están sintiendo, que están experimentando, entonces un papá puede, digamos, traducirle a su hijo o hija.
Decirle, por ejemplo, veo que estás triste, que estás enojado, estás llorando porque tienes miedo, entonces empezar a hablar de las emociones hace que primero el niño se vuelva consciente y en un segundo momento sea más sencillo controlar estas emociones.
Estar ahí para ellos y sobre todo escucharlos mucho. A veces como adultos minimizamos o dejamos de lado las emociones o los miedos que puedan estar viviendo los niños, hay que tratar de ser empáticos, ponernos en su lugar, escucharlos y tratar de buscar soluciones conjuntas”, afirmó.
SIGNOS DE ALARMA
¿Cuáles son los signos de alarma que podrían notar los padres de familia y poner atención específica ahora que se concrete este regreso a clases?, se le pregunta una vez más y dice que hay muchísimos signos.
“Pero algunos de los más comunes, por ejemplo, dependiendo de la edad, pueden ser pesadillas, pueden ser trastornos de conducta, berrinches cuando el niño ya había pasado esa etapa de berrinches que vuelvan éstos, pueden ser también por ejemplo en algunos casos de niños regresan a hacerse pipí, lo que se llama enuresis o a veces defecarse, que se llama encopresis.
Entonces todos estos signos y síntomas, trastornos del sueño, de la alimentación son de prestar atención, y el más importante de todos es que el niño deje de jugar.
“Si un niño o niña deja de jugar, algo está mal”, señaló.
Si van a clases y regresan con algunos síntomas de este tipo de la escuela, ¿entonces habrá qué llevarlos con un especialista en psicología?, se le inquiere, y contesta que sí.
Que hay que estar en contacto con la escuela y con los maestros para tener alguna comunicación y hacer equipo para facilitar este proceso para los niños.
Por otro lado, hay especialistas que van más allá y coinciden en que la Pandemia ha favorecido o perjudicado las relaciones entre la pareja, principalmente las relaciones sexuales, pero Karla Patricia Valdez García también subcoordinadora académica de Relaciones Internacionales de la UAdeC, sostiene que no se han presentado estudios a nivel mundial ni nacional en este aspecto.
“Hay estudios sobre incremento de violencia en el hogar, de violencia entre las personas, se ha detectado un incremento en los divorcios, un incremento en problemáticas familiares y sociales diversas, y solicitudes de atención en pareja, pero, tanto como atención a las relaciones sexuales, no”, comentó.
AFECTACIÓN SIGNIFICATIVA
Por su parte la Organización Mundial de la Salud advirtió de que, además de las crisis sanitaria y económica producidas por el COVID-19 otra crisis que se padecía estaba relacionada con los aspectos psicológicos de las personas.
Se estaban ocasionando traumas como el aislamiento físico de familiares y amigos, las dificultades económicas, la incertidumbre, la dificultad para sobrellevar el duelo por la pérdida de personas cercanas, el temor a contagiarse, a fallecer, o perder el trabajo.
Y detectaba entre los más vulnerables al personal de Salud, niños y adultos mayores
Específicamente informó que el sector infantil estaba en riesgo de perder sus rutinas de desarrollo a través del juego, el contacto social, el contacto escolar, ello a pesar de permanecer en casa con sus padres en período de encierro.
Y citaba incluso las consecuencias negativas por el confinamiento: pérdida de la capacidad de concentración, mayor sensación de soledad, mayor estrés en el hogar, mayor exposición a violencia de género, y estrés traumático por ser testigos de hechos violentos entre la pareja o sus padres dentro de la casa.
Otros signos fueron que, derivado del mayor acercamiento entre padres e hijos, se incrementaron los conflictos intrafamiliares, situaciones que ni docentes ni especialistas escolares han podido detectar al no acudir los pequeños a su centro de educación.
Inclusive la OMS cita hechos actuales ahora con la reactivación de la economía y la vuelta a salir de casa o a clases: “La vida de los pequeños cambió en un año y medio, se encerraron y no volvieron a las aulas pues las clases eran en línea, pero hoy su mundo cambió dentro de casa, y hoy saldrán a la calle usando mascarilla, cubrebocas, guantes y distancias entre ellos para prevenir un posible contagio”.
Pero salen cautos, con temor a contagiarse pues les quedó la lección de que el contacto físico es peligroso; que las demostraciones de afecto como abrazo o beso no son adecuadas.
A esa falta de contacto los psicólogos le llaman “hambre de piel”, y tiene múltiples consecuencias a nivel psicológico e inmunológico pues ocasiona el incremento de estrés, alteraciones de sueño, debilitamiento de sistema inmune, depresión y conductas antisociales además de padecimientos fisiológicos.
Dicho impacto se acrecienta en los menores de edad, el cual se puede corroborar mediante la observación, pues ellos tienen más desarrollado el lenguaje de los gestos a comparación de los adultos.
SOLUCIÓN
Luego de especificar los signos de alarma para los padres, finalmente la OMS propone algunos caminos de prevención o solución.
La psicopatología ocasionada por el encierro del COVID-19, también llamada “nueva normalidad”, ha promovido el aumento de algunos trastornos como depresión, ansiedad, estrés postraumático, fobias, rituales, dormir otra vez con los padres, orinarse, miedo a la oscuridad, tristeza, desobediencia, cambio en los hábitos de alimentación, dolores de cuerpo, incremento de peso, consumo de tóxicos y adicción a las tecnologías, entre otros.
Pero hay soluciones y que la OMS plantea: fomentar más los lazos de comunicación dentro del hogar, realizar actividades de socialización en familia, dialogar más sobre los sentimientos, pero sobre todo recordar los adultos que su salud mental y cómo estén viviendo la Pandemia repercutirá en la salud mental de sus hijos.
ETAPA DE EVALUACIÓN
Respecto de lo dicho por la especialista en psicología y pedagogía líneas arriba, resalta una recomendación muy importante: que “se tendría que hacer un diagnóstico por parte de los maestros, al momento de recibir a los niños, es decir, realizar una evaluación muy general y ver más o menos en qué nivel se encuentran” en cuanto a la vuelta a clases presenciales o semipresenciales.
Derivado de ello, la Secretaría de Educación de Coahuila ha sostenido en reiteradas ocasiones que, por ejemplo, este lunes 23 de agosto que inicien clases se evaluará a los pequeños en educación básica, nivel que comprende menores de preescolar, primaria y secundaria, por ser los escalafones formativos de la persona.
Y es que la vuelta a las aulas será en modalidad híbrida, es decir, algunos días en el salón conviviendo con sus compañeros de grupo y profesores, por otros días de clase virtual desde casa, sin embargo, los primeros tres días, 23, 24 y 25 de agosto: “serán como una etapa de evaluación del comportamiento de los niños, alumnos, docentes y ver cómo se desenvuelven en la escuela y casa”, destacó recientemente el titular de Educación en la entidad.
“El estudio se amplía junto con analizar a los padres y determinar posibles afectaciones para actuar en consecuencia mediante terapias psicopedagógicas”, comentó asimismo Higinio González Calderón.
PROBLEMA DE SALUD
Aunque algunos legisladores locales han elevado en tribuna llamadas de atención para valorar tanto a docentes como directivos y alumnos, víctimas del encierro, una vez que vuelvan a clases en el sentido de prever las posibles consecuencias de afectación mental por la Pandemia, otros diputados prefieren politizar el tema.
Es decir, se dan a la tarea de discutir aspectos electorales pasados para no evaluar la importancia de atender la problemática relacionada con las afectaciones psicológicas del Coronavirus por la “Nueva Normalidad” y “Quédate en Casa”.
Resalta así el caso de Coahuila en que una diputada local se duele de que: “en más de tres sesiones he incluido un punto de acuerdo o propuesta para trabajar en ese sentido junto con las secretarías de Salud y Educación, además de la Facultad de Psicología en un trabajo colegiado tendiente a atender a niños que presenten esta problemática del encierro”.
Cita que existen cifras de que ocho de cada 10 pequeños padecen trastornos de ansiedad, temor, estrés y otros dentro de la casa debidos al encierro por COVID19.
“Aunque hay otro tipo de traumas como el que los padres vivan estresados por la búsqueda de trabajo o porque el año pasado contaban con un trabajo y estaban fuera de casa todo el día, pero debido al encierro, vuelven al hogar y no saben qué hacer con sus relaciones de familia, ahí es el problema”, añade la legisladora.
Por desgracia sus propuestas no progresan y se deja de lado el proteger y establecer políticas ante este problema que, de no abordarlo adecuadamente y del que ya existen estudios concluyentes, se puede convertir en lo inmediato y a mediano plazo en un problema de salud pública.
LIBRE DE COVID
A pesar de todo lo anterior, las escuelas particulares en la entidad abordaron el problema hace un año reforzando las medidas de seguridad y fueron asesorados por especialistas en psicopedagogía, salud y bioseguridad, con la experiencia obtenida afirman que sus centros escolares practican las medidas preventivas más de la cuenta y están libres del agresivo virus.
Una de ellas es el Liceo Hispanoamericano que destinó recursos para tecnología en favor de alumnos, docentes y padres de familia para protegerlos dentro de las aulas, por ello se convirtió a nivel nacional en la primera institución educativa a que en agosto del año pasado abrió sus puertas a las clases presenciales y semipresenciales.
César Leal, director general del instituto privado sostiene que un niño de preescolar o primaria necesitan el acompañamiento del docente, pues por mucha paciencia y tiempo que le tenga la mamá o el papá no tienen la pedagogía de un maestro.
“Un preescolar necesita mucha estimulación, por ejemplo, trabajar mucho con la motricidad y todo ello implica una metodología, técnica y preparación, por eso el esfuerzo que el Colegio Hispanoamericano sigue haciendo para poder tener las condiciones seguras para recibir a sus más de 250 alumnos de nivel preescolar, primaria y secundaria”.
Y, además de las medidas comunes como uso de cubrebocas, aplicación de gel antibacterial y sana distancia, enumera las adecuaciones tecnológicas relacionadas con la bioseguridad de la escuela de cara a la Pandemia, provenientes de un experto en bioseguridad: una aplicación en la que el padre de familia diariamente informa cualquier cambio en la sintomatología relacionada con el COVID-Delta, una aplicación para la toma de temperatura con una Tablet.
Se cuenta también con una unidad de reconocimiento facial a la entrada del colegio, un tapete biosaludable como sanitizante, un escáner que calcula la carga viral, un túnel de paso que tiene dispositivos para esterilizar a la persona, salones con unidades eliminadores de virus de bacterias en el ambiente, dispositivos para medir el CO2, mesabancos y mobiliario con acrílico, los niños y docentes utilizan cubrebocas y careta autorizados por la COFEPRIS.
“Además, cada 30 días se corre un proceso de higienización para edificios y mobiliarios, limpieza, higiene y desinfección diaria de sanitarios”, concluye.
No obstante todo lo anterior, los expertos no retiran el dedo del renglón e insisten en encender la alerta ante el regreso a clases para que, tanto directivos, como docentes, padres de familia y autoridades de los tres niveles estén al pendiente de las actividades de desenvolvimiento de los pequeños y detectar afectaciones traumáticas psicológicas por el encierro del COVID-19.
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