Por Juan Rocha
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Saltillo, Coah. – El crédito automotriz, como todos los créditos al consumo, es muy sensible a los cambios de la política monetaria. Los fuertes incrementos de la tasa de referencia han encarecido el costo de este producto financiero que, pese a no reflejar del todo los aumentos de la tasa del banco central, sí se observan mayores tasas de interés para financiar la compra de vehículos, expuso BBVA México en un análisis de la industria automotriz y el financiamiento.
La demanda por este tipo de créditos es derivada de la demanda por automóviles, por lo que si, como hemos constatado previamente, los consumidores disminuyen su búsqueda por este tipo de bien duradero, también solicitará menos crédito.
Por lo que, entre una menor demanda por automotores, el mayor costo del crédito y un menor ingreso disponible es de esperarse que el saldo de crédito automotriz bancario disminuya.
La banca comercial presenta un saldo de 116.9 mil mdp a junio de 2022, lo que representa una caída del 7.6% menos que el año previo.
Este menor monto del portafolio se asocia más a una menor necesidad del crédito ante la caída de ventas de automóviles que al costo del financiamiento, ya que en promedio esta pasó de 12.2% a 13.4%, mismo nivel que hace un par de años cuando las ventas eran mayores y sin la recuperación del empleo.
Una parte sustancial de la demanda por automóviles, sobre todo ante el marcado incremento de precios, se ha basado en el ahorro forzado que las familias tuvieron que realizar ante el confinamiento que propició la contingencia sanitaria. No obstante, este ahora ha dejado de crecer y comienza a contenerse, por lo que será difícil que siga siendo el sustento de la demanda por bienes duraderos como el automóvil.
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