Izamal, 19/08/25 (Más).- Un vagón del Tren Maya se descarriló este martes en el municipio de Izamal, Yucatán, a unos 70 kilómetros de Mérida, en la ruta que conecta con Cancún, Quintana Roo.
De acuerdo con los reportes preliminares, no se registraron personas lesionadas y los pasajeros fueron evacuados con apoyo de elementos de la Guardia Nacional.
Las primeras imágenes difundidas en redes sociales muestran cómo uno de los vagones perdió contacto con la vía y se desprendió del convoy.
Hasta el cierre de esta nota, la empresa Tren Maya no había emitido un pronunciamiento oficial sobre el incidente ni sobre las posibles causas del descarrilamiento.
Se trata del tercer hecho de este tipo registrado en el proyecto ferroviario en los últimos 18 meses. El 25 de marzo de 2024, un vagón se salió de las vías en la estación Tixkokob, Yucatán, a tan solo 50 metros de la terminal. En aquella ocasión, la unidad no llevaba pasajeros y la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), junto con la empresa Tren Maya, abrió una investigación jurídica y técnica.
Meses después, el 31 de enero de 2025, otro descarrilamiento ocurrió en la estación Limones, Quintana Roo. Al igual que en el caso de Izamal, no hubo heridos, pero los sucesos han levantado cuestionamientos sobre la seguridad operativa del sistema ferroviario.
El descarrilamiento de este martes ocurre en un contexto en el que el Tren Maya aún no alcanza su capacidad total de operación. Según informó el director general del proyecto, Óscar David Lozano, el pasado 16 de julio, actualmente solo el 55 por ciento de la flota está en servicio.
Lozano explicó que el plan de negocios proyecta alcanzar el punto de equilibrio financiero hasta 2030 y reconoció que, en esta etapa inicial, el proyecto depende de capital público para cubrir gastos de infraestructura, capacitación y mantenimiento especializado.
En esa comparecencia, Lozano sostuvo que el personal técnico del Tren Maya está en proceso de formación para reducir la dependencia de proveedores externos y reforzar la capacidad de respuesta ante incidencias.
“Vamos creciendo, pero primero tenemos que terminar la infraestructura que nos permita dar un servicio al 100%”, señaló.
Actualmente, las 34 estaciones contempladas en el proyecto se encuentran en funcionamiento y, de acuerdo con la empresa, se espera que los ingresos aumenten en los próximos meses a través del uso progresivo de espacios comerciales y locales incluidos en la planeación original.
El gobierno federal ha sostenido que el Tren Maya es una inversión estratégica para el sureste del país y que la consolidación de su operación comercial tomará algunos años. Sin embargo, los incidentes recientes han generado presión pública para garantizar que las operaciones se desarrollen con los más altos estándares de seguridad.
Las autoridades federales no han precisado si se abrirá una investigación formal por el descarrilamiento en Izamal, pero en casos anteriores Sedena y la empresa Tren Maya activaron procesos de revisión técnica y jurídica para deslindar responsabilidades y determinar medidas correctivas.
Mientras tanto, los pasajeros del convoy afectado fueron trasladados de manera segura y, aunque no se reportaron daños personales, el incidente vuelve a poner bajo escrutinio uno de los proyectos prioritarios de la actual administración federal.
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