Ciudad de México, 20 nov.— México presentó en la COP30 de Belém (Brasil) su tercera Contribución Determinada a Nivel Nacional (NDC 3.0), el nuevo plan climático con el que se compromete a alcanzar cero emisiones netas de gases de efecto invernadero para 2050 y a profundizar los recortes en la próxima década y media.
De acuerdo con el documento oficial remitido a la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, la NDC 3.0 se convierte en la hoja de ruta que orientará la política climática mexicana hasta 2035 y marcará el rumbo hacia la neutralidad de carbono a mitad de siglo. El plan plantea reducir las emisiones netas de dióxido de carbono entre 31 % y 37 % para 2035, respecto al escenario de emisiones proyectado, y ratifica los compromisos de mitigación previamente establecidos para 2030, pero con un nivel mayor de ambición.
La secretaria de Medio Ambiente, Alicia Bárcena, presentó las nuevas metas durante los debates de alto nivel en la cumbre climática, destacando que la NDC 3.0 incorpora una visión “integral”, que combina mitigación, adaptación, financiamiento climático, transferencia tecnológica, fortalecimiento de capacidades y un enfoque de justicia social y de género.Gobierno de México
Entre las medidas sectoriales, el plan plantea:
Alcanzar alrededor de 38,5 % de generación eléctrica con energías limpias para 2030, fortaleciendo las inversiones en renovables.
Avanzar hacia la deforestación cero, incrementando la reforestación y la restauración de ecosistemas para que los bosques actúen como sumideros de carbono.
Reducir de manera importante las emisiones de la industria petrolera, especialmente de Pemex, incluyendo el control de fugas de metano y la reparación de pasivos ambientales.
La NDC 3.0 también introduce por primera vez un componente detallado de “medios de implementación”, que enumera necesidades de financiamiento, cooperación internacional, capacitación y acceso a tecnologías limpias para poder cumplir las metas. Con ello se busca dar mayor claridad y transparencia al esfuerzo nacional, en línea con las exigencias del Acuerdo de París.
Organismos especializados han señalado que el nuevo compromiso supone un avance respecto a versiones anteriores de la NDC, que no incluían un objetivo explícito de cero emisiones netas en 2050. La actualización presentada en la COP30 reafirma esa meta de neutralidad de carbono y plantea recortes más profundos hacia 2035, lo que, sobre el papel, acerca al país a trayectorias compatibles con el límite de 1,5–2 °C de calentamiento global.
Sin embargo, el anuncio llega en medio de cuestionamientos. Diversos análisis recuerdan que México no ha cumplido plenamente sus objetivos climáticos anteriores, especialmente en generación de energía limpia y reducción de emisiones de metano, y advierten que la apuesta persistente por proyectos basados en combustibles fósiles podría dificultar el cumplimiento de las nuevas metas.
Con la NDC 3.0, el Gobierno federal busca enviar una señal de compromiso ante la comunidad internacional: México aspira a recortar de forma sustantiva sus emisiones en las próximas décadas y a eliminar sus emisiones netas de carbono en 2050, aunque el verdadero desafío estará en transformar su modelo energético y productivo para que estas promesas se traduzcan en resultados medibles.
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