Ciudad de México, 21/10/26 (Más).- La crisis por la calidad del agua potable en Jalisco provocó un enfrentamiento entre legisladores del Partido Revolucionario Institucional (PRI) y dirigentes de Movimiento Ciudadano (MC) en la Cámara de Diputados, luego de que integrantes de la bancada priista arrojaran agua sucia sobre el logotipo del partido naranja y confrontaran a su dirigente nacional, Jorge Álvarez Máynez, a quien responsabilizaron por la situación que afecta a habitantes de la entidad.
De acuerdo con información publicada por Animal Político, el diputado priista Carlos Gutiérrez Mancilla acudió por la tarde a las oficinas del grupo parlamentario de MC en San Lázaro, acompañado de otros legisladores, para reclamar por la calidad del agua en Jalisco y exigir respuestas al gobierno estatal, encabezado por Pablo Lemus, y al partido que lo representa.
Durante la protesta, Gutiérrez Mancilla y la diputada Xitlalic Ceja llevaron jarras con agua sucia y la arrojaron sobre el logotipo de MC, como parte de una manifestación con la que buscaron visibilizar las denuncias por la contaminación del agua potable en la Zona Metropolitana de Guadalajara.
En el lugar, el legislador priista encaró a Álvarez Máynez y lanzó acusaciones contra el dirigente emecista y la administración estatal. “Estamos alzando la voz por la gente de Jalisco que tú y su gobierno están asesinado. Están bañándose con agua contaminada”, expresó durante la confrontación.
Gutiérrez Mancilla también exigió que el dirigente de MC respondiera por la situación y lo increpó con expresiones como “¡Da la cara, no seas cobarde, cabrón!” y “¡Por tu culpa está muriendo la gente de Jalisco! ¡No se los van a perdonar, asesinos!”. Álvarez Máynez no respondió a los señalamientos durante el intercambio y se alejó del lugar.
Tras los hechos, el dirigente nacional de Movimiento Ciudadano cuestionó la forma en que los priistas realizaron la protesta y sostuvo que la crisis del agua debe atenderse mediante acciones para resolver el problema, en lugar de recurrir a actos de confrontación política.
A través de redes sociales, Álvarez Máynez acusó al PRI de convertir la problemática en un espectáculo y señaló que las agresiones contra las oficinas de su partido no contribuyen a encontrar soluciones para las personas afectadas por la falta de agua limpia.
“Nuestro trabajo es encontrar soluciones a los problemas, no montar espectáculos violentos e infames como lo que hace el PRI”, manifestó el dirigente emecista, quien también cuestionó la utilidad de la movilización realizada por los legisladores priistas para atender las denuncias de los habitantes de Jalisco.
En otro mensaje, Álvarez Máynez afirmó que acudir a las instalaciones de MC para arrojar agua sucia y provocar una confrontación representaba una falta de respeto para quienes enfrentan problemas relacionados con el suministro y la calidad del agua potable. “Venir a agredir a nuestras oficinas y a provocar con este montaje infame es una burla frente al problema real de la gente”, sostuvo.
La disputa en San Lázaro ocurrió después de las movilizaciones ciudadanas registradas en Guadalajara para exigir respuestas ante la crisis del agua en la Zona Metropolitana, donde habitantes han expresado su preocupación por las condiciones del líquido que reciben en sus viviendas.
Una de las principales manifestaciones se realizó el domingo 11 de octubre, cuando alrededor de 10 mil personas marcharon desde la Glorieta de La Minerva hasta Casa Jalisco, residencia oficial del gobernador Pablo Lemus, para reclamar por la situación del servicio de agua potable.
Aunque la movilización comenzó de manera pacífica, cerca de Casa Jalisco se produjeron enfrentamientos entre policías y manifestantes. Durante los incidentes, los elementos de seguridad utilizaron gases lacrimógenos y chorros de agua a presión para dispersar a las personas, además de que se documentaron detenciones y agresiones contra participantes y periodistas que cubrían los acontecimientos.
Ante los hechos, Lemus atribuyó los disturbios a la presunta intervención de un grupo de choque y solicitó investigar tanto las agresiones registradas durante la protesta como los posibles abusos cometidos por elementos policiales. Organizaciones de derechos humanos también pidieron esclarecer el uso de la fuerza, en una movilización en la que se reportaron al menos 50 detenciones.
El conflicto continuó el 18 de octubre, cuando se realizó una segunda manifestación relacionada con la problemática del agua y nuevamente se reportaron actos de violencia. El gobernador atribuyó esos incidentes a supuestos grupos de provocadores que, según su versión, buscaban generar caos y desestabilización con intereses políticos.
Lemus llamó entonces a la población a cerrar filas y evitar que la confrontación afectara al estado, mientras las protestas mantenían en el debate público las demandas ciudadanas relacionadas con la calidad del agua y la actuación de las autoridades.
La confrontación entre PRI y MC en la Cámara de Diputados trasladó así la disputa por la crisis hídrica de Jalisco al terreno político nacional. Mientras los priistas responsabilizaron al gobierno estatal y a Movimiento Ciudadano por la situación, el dirigente emecista rechazó la protesta y defendió que la atención del problema debe centrarse en soluciones para la población afectada.
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