Milán, 11/02/26 (Más).- El próximo 17 de febrero en la prueba femenina de esquí acrobático en Livigno, convirtiéndose en la primera atleta abiertamente trans en participar en unos Juegos Olímpicos de Invierno.
Elis Lundholm, de 23 años, fue asignada mujer al nacer y se identifica como hombre. De acuerdo con registros de Olympedia y reportes de medios especializados como Outsports, su clasificación representa un hecho inédito en la justa invernal.
La deportista obtuvo su lugar tras competir en el circuito 2026 de la Copa del Mundo de Estilo Libre de la Federación Internacional de Esquí, donde se ubicó en el puesto 24 del ranking general, cumpliendo con los criterios deportivos establecidos.
“La verdad es que no lo he pensado mucho. Estoy aquí en las mismas condiciones que todos los demás, así que sí, sólo estoy esquiando”, declaró Lundholm en declaraciones recogidas por la agencia AP, restando protagonismo político a su participación.
La elegibilidad de Lundholm se sustenta en el Marco de Equidad, Inclusión y No Discriminación por Motivos de Identidad de Género y Variaciones Sexuales adoptado por el Comité Olímpico Internacional en 2021.
Bajo las normas actuales, la categoría femenina en este caso se determina por el sexo asignado al nacer y por las regulaciones médicas específicas de cada federación internacional.
La Federación Sueca de Esquí confirmó que la atleta no ha realizado tratamiento hormonal ni cirugía de reasignación, y que no existe impedimento reglamentario bajo las directrices vigentes de la Federación Internacional de Esquí para competir en la categoría femenina.
El Comité Olímpico Internacional ha señalado que cada federación internacional tiene autonomía para establecer sus propios criterios de elegibilidad, siempre bajo principios de inclusión, equidad y seguridad.
Mientras Lundholm se prepara para competir, el debate sobre identidad de género y equidad deportiva continúa evolucionando.
La Federación Internacional de Esquí ha indicado que analiza posibles ajustes normativos a futuro, incluidos mecanismos de verificación más estrictos, en línea con discusiones que ya se desarrollan en otras disciplinas.
Históricamente, las pruebas de verificación de sexo fueron obligatorias en los Juegos Olímpicos entre las décadas de 1960 y 1990, aunque posteriormente fueron eliminadas por considerarse invasivas e imprecisas.
Medio siglo después, la discusión reaparece bajo nuevas variables relacionadas con biología, identidad y rendimiento competitivo.
Desde la Federación Sueca, el entorno deportivo ha mostrado respaldo. “Ha sido increíblemente fácil en nuestro deporte.
Me alegra mucho ver la actitud de los jóvenes esquiadores”, señaló Robert Hansson, director de baches del organismo.
Por su parte, Lundholm ha evitado posicionarse como figura de confrontación. “Creo que quiero que todos puedan ser ellos mismos y hacer lo que quieran. Quiero que todos puedan competir de manera justa entre sí”, expresó.
Milán-Cortina 2026 no solo será escenario de competencia deportiva. La participación de Lundholm marcará un momento simbólico en la conversación global sobre identidad, inclusión y reglas en el deporte de alto rendimiento.
En la pista, el resultado se medirá en segundos; fuera de ella, el impacto podría medirse en años.
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