La fracturación hidráulica para extraer gas no convencional no podrá usar agua dulce comprometida para otros usos. También se establece como condición consultar a las comunidades y obtener su consentimiento
Ciudad de México, 06/08/26 (Más).- La posibilidad de utilizar la fracturación hidráulica para extraer gas no convencional en Coahuila quedó condicionada a que primero se compruebe la existencia de agua salada en el subsuelo, se garantice el reciclaje de la mayor parte del líquido empleado y se consulte previamente a las comunidades ubicadas en las zonas donde podrían desarrollarse los proyectos.
De acuerdo con información de Animal Político y EFE, un comité integrado por científicos y especialistas recomendó continuar las evaluaciones en las cuencas de Sabinas-Burro-Picachos y Burgos, localizadas en áreas de Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas, pero advirtió que no deberá utilizarse agua dulce destinada al consumo humano, la agricultura o la ganadería.
Los primeros resultados del grupo de expertos fueron presentados durante la conferencia matutina de la presidenta Claudia Sheinbaum, quien señaló que el Gobierno federal comenzará con trabajos exploratorios para determinar si existen reservas suficientes de gas y fuentes profundas de agua salada que permitan analizar la viabilidad de la técnica.
La cuenca de Sabinas-Burro-Picachos, que comprende parte del territorio coahuilense, permanecerá bajo evaluación científica y ambiental; sin embargo, la eventual explotación no podrá avanzar si los estudios no localizan agua salina en cantidades suficientes, condición que reduce por ahora la posibilidad de iniciar proyectos de fracturación hidráulica en la entidad.
José Antonio Hernández Espriu, investigador de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), explicó que un solo pozo de fracturación hidráulica puede requerir entre 50 mil y 70 mil metros cúbicos de agua, por lo que consideró indispensable evitar el aprovechamiento de fuentes superficiales o subterráneas que ya se encuentran comprometidas para otras actividades.
El comité planteó utilizar únicamente agua salada localizada en formaciones del subsuelo, a profundidades aproximadas de entre mil y mil 500 metros. Antes de autorizar cualquier operación será necesario comprobar su existencia, determinar su cantidad y analizar su calidad para establecer si puede emplearse en los procesos industriales.

Sheinbaum aseguró que la falta de ese recurso impediría continuar con los proyectos. “Se cierra la posibilidad de hacer cualquier tipo de explotación de gas no convencional”, afirmó al referirse a las zonas donde no pueda acreditarse la disponibilidad de agua salada profunda.
La mandataria indicó que la primera etapa consistirá en perforaciones exploratorias para conocer las condiciones geológicas e hídricas de las regiones propuestas. “Lo vamos a hacer. Vamos a empezar a ver si hay agua, a ver si hay gas antes de cualquier cosa y que los expertos nos sigan acompañando”, manifestó.
Además del uso exclusivo de agua salina, los especialistas recomendaron reutilizar y reciclar por lo menos el 75 por ciento del líquido empleado durante la fracturación. También propusieron evitar sustancias altamente tóxicas y establecer sistemas permanentes de vigilancia en ríos, lagos, manantiales y acuíferos.
El monitoreo deberá comenzar antes de cualquier actividad para contar con registros de referencia sobre la calidad del agua y comparar posteriormente posibles modificaciones. Esta medida permitiría detectar afectaciones relacionadas con las perforaciones y establecer responsabilidades en caso de contaminación.
Otra condición será la realización de consultas públicas previas, libres e informadas entre los habitantes de las comunidades cercanas. El comité consideró que la viabilidad técnica y la presencia de agua salada no serán suficientes para autorizar la producción si la población no conoce los alcances del proyecto o se manifiesta en contra.
La recomendación incluye tanto la cuenca de Sabinas-Burro-Picachos como la de Burgos. Los especialistas señalaron que la opinión de las comunidades deberá formar parte de la toma de decisiones, debido a los riesgos ambientales, sociales y territoriales asociados con la extracción de hidrocarburos no convencionales.
En contraste, el Gobierno federal se comprometió a impedir el uso de la técnica en la cuenca Tampico-Misantla, después de que los expertos recomendaran excluir esa región. Sheinbaum anunció que la prohibición será formalizada mediante un decreto.
La presidenta defendió la evaluación del fracking al señalar que México importa cerca del 75 por ciento del gas natural que consume, principalmente de Estados Unidos. Según las estimaciones oficiales, el desarrollo de energías renovables, la disminución de la quema de gas y el incremento de la producción convencional podrían reducir esa dependencia a cerca del 50 por ciento.
Para disminuir todavía más las importaciones, el Gobierno considera necesario analizar los yacimientos no convencionales de manera responsable. Sheinbaum recordó que anteriormente se había pronunciado contra esta técnica, pero sostuvo que las nuevas tecnologías y la dependencia energética obligan a estudiar todas las alternativas disponibles.
“Yo misma durante muchos años dije el fracking no, pero cuando veo las nuevas tecnologías, la situación del país en términos de la dependencia, pues lo peor que podemos decir es solo no”, expresó la mandataria al explicar la creación del comité científico.
La evaluación ha provocado críticas de organizaciones ambientalistas y comunidades que advierten sobre el elevado consumo de agua, el riesgo de contaminación de acuíferos, las emisiones de metano y la actividad sísmica relacionada con la fracturación hidráulica. Durante su campaña presidencial de 2024, Sheinbaum afirmó que no se va a permitir la explotación de hidrocarburos a partir del fracking.
Con las nuevas condiciones, la explotación de gas no convencional en Coahuila no ha sido autorizada y dependerá de los resultados de las exploraciones, de la disponibilidad de agua salada, de las medidas de protección ambiental y del consentimiento informado de la población. La ausencia de cualquiera de esos requisitos podría frenar definitivamente los proyectos en la cuenca de Sabinas-Burro-Picachos. Con información de EFE
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