Ciudad de México, 29/09/26 (Más).- El peso mexicano profundizó sus pérdidas frente al dólar y alcanzó este lunes un nivel de 18 unidades por dólar, su cotización más débil desde marzo pasado, en una jornada marcada por el fortalecimiento de la moneda estadounidense, la reducción del diferencial de tasas de interés entre México y Estados Unidos y la incertidumbre derivada de los conflictos geopolíticos.
De acuerdo con información de El País, el tipo de cambio llegó durante la jornada a un máximo de 18.0070 pesos por dólar y posteriormente cerró en 17.95 pesos, según datos del Banco de México (Banxico), lo que representó una depreciación de 1.8 por ciento respecto al cierre previo.
La caída se produjo después de varios meses en los que el peso mexicano había cotizado por debajo de las 17 unidades por dólar. Con el movimiento registrado este lunes, la moneda regresó a niveles observados durante 2025, cuando el tipo de cambio cerró ese año en 18.0080 pesos por dólar.
Durante septiembre, el peso ha acumulado una depreciación de 5.9 por ciento frente al dólar, de acuerdo con los datos citados por el medio español. El comportamiento de la moneda se relaciona con varios factores internacionales y con las decisiones recientes de política monetaria de México y Estados Unidos.
La Reserva Federal estadounidense elevó su tasa de interés en 25 puntos base para ubicarla en un rango de entre 3.75 y 4 por ciento. Se trató del primer incremento de este tipo desde julio de 2023 y contribuyó al fortalecimiento del dólar frente a otras monedas.
En México, el Banco de México mantuvo su tasa de referencia en 6.5 por ciento. La diferencia entre las tasas de ambos países se redujo a 250 puntos base, nivel que, de acuerdo con Gabriela Siller, directora de Análisis de Banco Base, representa uno de los diferenciales más bajos registrados históricamente.
La reducción de la brecha entre las tasas afecta al denominado carry trade, estrategia mediante la cual los inversionistas buscan financiarse en países con tasas de interés relativamente bajas para colocar recursos en mercados donde los rendimientos son mayores.
Siller señaló que el peso mexicano y el peso colombiano estuvieron entre las monedas que más se beneficiaron de esa estrategia y que ahora también se encuentran entre las divisas que han registrado mayores pérdidas. Añadió que un eventual nuevo incremento de tasas por parte de la Reserva Federal, acompañado de una tasa sin cambios en México, reduciría todavía más el diferencial.
El Banco de México, por su parte, se desmarcó de la Reserva Federal en su última decisión de política monetaria y señaló que las condiciones macroeconómicas de México son diferentes a las de Estados Unidos, por lo que su política monetaria no tendría que responder de manera automática a las modificaciones de la tasa estadounidense.
A los factores relacionados con las tasas de interés se suma la incertidumbre generada por los conflictos geopolíticos, particularmente en Medio Oriente. Los mercados financieros mantienen atención sobre las repercusiones que puedan tener las tensiones internacionales en los precios de los energéticos y en la inflación mundial.
Siller consideró que la reciente depreciación del peso responde a una combinación de factores, entre ellos un menor atractivo del carry trade, un incremento en la aversión global al riesgo y la fortaleza del dólar. También mencionó una mayor percepción de riesgo sobre México asociada, entre otros elementos, con las condiciones de las finanzas públicas y los obstáculos para la inversión privada.
La especialista estima que el tipo de cambio podría superar los 18.20 pesos por dólar al cierre de 2026. Esta proyección está relacionada con las condiciones financieras internacionales y con los factores internos que inciden sobre el comportamiento de la moneda.
Grupo Financiero Monex señaló que durante esta semana será relevante el comportamiento de los principales indicadores económicos de Estados Unidos, así como el avance de las negociaciones diplomáticas relacionadas con Medio Oriente.
La institución financiera indicó que un escenario de mayor aversión al riesgo podría mantener presionada a la moneda mexicana. También señaló que el mercado permanecerá atento a una posible evolución de las negociaciones entre Washington y Teherán y a los nuevos datos sobre la economía estadounidense.
El comportamiento del peso durante el último tramo del año estará condicionado por la evolución de las tasas de interés en México y Estados Unidos, la fortaleza internacional del dólar, los acontecimientos geopolíticos y el desempeño de las economías de ambos países.
Después de meses de cotizaciones por debajo de las 17 unidades por dólar, el peso mexicano enfrenta un escenario de mayor presión cambiaria. La jornada en la que alcanzó las 18 unidades representa un cambio respecto a los niveles de fortaleza registrados durante buena parte del año, aunque la evolución del tipo de cambio dependerá de los factores económicos y financieros que se presenten durante los próximos meses.
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