Monclova, 31/07/2025 (Más). –En un conmovedor ejemplo de fortaleza y amor fraternal, Camila Abigail, una niña de cinco años originaria de Nueva Rosita, se convirtió en la esperanza de vida para su hermanito Eithan, de tres años, al donarle médula ósea para tratar la leucemia linfoblástica aguda que lo aqueja desde muy pequeño.
La enfermedad, un tipo agresivo de cáncer que afecta la sangre y la médula ósea, provocó que Eithan pasara por varios ciclos de quimioterapia, tratamientos que su cuerpo no logró tolerar. Ante la urgencia de salvar su vida, los médicos recomendaron un trasplante de médula ósea como única opción viable.
En la búsqueda de un donador compatible, toda la familia se sometió a pruebas médicas, y fue Camila, con apenas cinco años de edad, quien resultó ser 100% compatible, noticia que devolvió la esperanza a sus padres, Dulce y Jaime.
La intervención se llevó a cabo el pasado 18 de julio en la Clínica de Especialidades No. 25 del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en Monterrey. El procedimiento fue exitoso y Camila pudo reincorporarse a sus actividades cotidianas pocas horas después, mientras que Eithan continúa hospitalizado en aislamiento, bajo estricta vigilancia médica para prevenir infecciones y monitorear la aceptación del trasplante.
Durante los días previos al procedimiento, Camila recibió inyecciones preparatorias para la donación, las cuales soportó con valentía, motivada por el deseo de ver sano a su hermano. Tanto ella como sus padres fueron acompañados por un equipo psicológico que les brindó apoyo emocional para sobrellevar el proceso.
A pesar de que Eithan ha presentado algunas complicaciones relacionadas con baja hemoglobina y defensas, su evolución es monitoreada de cerca con la esperanza de que su cuerpo acepte la nueva médula sin rechazos.
La familia ha expresado su agradecimiento a la Fundación Sonrisa A.C. de Monclova, que ha estado presente con apoyo médico, logístico y emocional en esta difícil etapa. La madre de los pequeños subrayó que lo más importante en esta lucha ha sido el amor incondicional entre sus hijos, un vínculo que hoy les da fuerza para seguir adelante.
“El amor de Camila por su hermano ha sido nuestro motor. Ver cómo, a su corta edad, se enfrentó a este reto con tanto valor nos llena de orgullo y esperanza”, expresó Dulce, la madre de Eithan.
La historia de esta familia coahuilense es un recordatorio del poder del cariño, la resiliencia y la solidaridad ante las enfermedades más difíciles, y una muestra viva de que, incluso en los momentos más oscuros, la luz puede venir del gesto más puro: el amor entre hermanos.
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