¿SALTILLO ESTÁ EN EL MAPA?   

Por Horacio Cárdenas Zardoni

No crea, a veces también a uno le surgen las dudas existenciales, no del tamaño de ¿cómo le irá a ir al país con un segundo piso de la cuarta transformación a cargo de una presidenta giganta a la que nunca le enseñaron a hacer castillos de arena que no se cayeran solos?, o  ¿de veras México va que vuela a convertirse en Cuba o Venezuela porque los presidentes reciben visitas de pajaritos que les hablan al oído para indicarlos cuál es la política más adecuada para el régimen?, o todavía peor ¿qué le espera a Coahuila, uno de los poquísimos estados que todavía gobierna el PRI en un mar de estados gobernados por MORENA o por sus socios rendidos?, nada de esto tiene una solución sencilla, no, nuestra duda existencial va todavía  más allá, casi que podríamos decir que llega hasta la mismísima fundación de nuestra ciudad, a saber, la capital del estado libre, soberano e independiente de Coahuila.
La pregunta que nos atosiga de un tiempo para acá es ¿bueno, Coahuila aparece en los mapas?, interrogante a la que cualquiera que buscara en internet un mapa de México “con nombres por favor”, como los pide uno en las papelerías para los niños, es obvia, bueno, para los que saben dónde está Coahuila en el mapa, y un poco más difícil, dónde está Saltillo en ese mismo mapa, pero no es el mapa de la geografía física el que nos preocupa, sino el político, allí es donde la duda se acrecienta.
De por sí que desde hace muchos años, desde la mitad del siglo pasado que nos acordemos nosotros, pero quizá más antes, pero no demasiado, Saltillo ha sido una población relegada por parte de las oficinas de la administración pública federal, en una situación para la que no nos es fácil encontrar la lógica, por más que queramos ponernos detrás de los elegantes escritorios de quienes toman las grandes decisiones que afectan el destino de regiones enteras, por no hablar de sus habitantes.
Mucho nos llamaba la atención que en Saltillo hubiera una zona militar, no una región militar, que está en Torreón; que las delegaciones de la Fiscalía General de la República y de la Secretaría de Gobernación, igual, estuvieran en la Perla de la Laguna, y no en la capital del estado, y así, que decenas de dependencias públicas tuvieran sede en la segunda ciudad en importancia del estado, y no en la primera. Eso en lo público, nos parecía hasta cierto punto doloroso, porque pues, la capital es la capital, pero ponga que alguien pensó en un plano mucho más amplio, que Saltillo estuviera en la órbita de Monterrey, que eso en 1950 era un sinsentido, y que Torreón tuviera su zona de influencia en la región lagunera, pero eso es interpretación nuestra, alguien tendrá la propia inscrita en la alta política nacional.
Pero sucede también con lo privado. El Aeropuerto de Saltillo ha sido perpetuamente ninguneado por las empresas privadas, que nunca han establecido un volumen de vuelos remotamente similar al que tienen Monterrey y Torreón, incluso líneas aéreas regionales vuelan a Monclova y Piedras Negras, pero a la capital coahuilense se la brincan, y eso que literalmente pasan por encima.
La última sorpresa no nos agradó ni tantito.  Claudia Sheinbaum, virtual presidenta de México, dijo en uno de sus discursos que su gobierno emprendería un ambicioso programa de obras públicas. Concretamente en el ramo de las comunicaciones, habló de que en su sexenio se tenderá el doble de vías que las que se han colocado en este sexenio. Con todas sus letras, habrá tres mil kilómetros de vías nuevas para trenes de pasajeros, así de pasadita, el doble de las que tendió Andrés Manuel López Obrador, que se quedó con mil quinientos. ¿Suena bien  como  proyecto, no?
Indudablemente que sí, lo que no nos gustó tanto fue que a la hora de hablar del que nos podría corresponder, otra vez no brincó. Sheinbaum ya bautizó el tren como México,  San Luis Potosí, Monterrey, Nuevo Laredo.
No sé, a lo mejor es recuerdo de infancia, cuando tomábamos el camión a México, y la señorita anunciadora decía todos y cada uno de los poblados por los que iba a pasar y donde se iba a detener: México, Querétaro, San Luis, Matehuala, Saltillo, Monterrey y Nuevo Laredo. Ponga que esa sea una explicación, la sentimental, pero también en un afán práctico, también estamos acostumbrados a escuchar las rutas, así sean las guajoloteras, que mencionan solo el sitio de origen y el de destino, lo cual confunde bastante a la hora de tomar el camión, pero desde la ventanilla de venta nos dicen que el que uno debe tomar va a Piedras Negras, Acuña o Reynosa, y ya sabe uno cuál buscar.
Pero en este caso como que no nos agradó el anuncio, en primera instancia porque no mencionó a Saltillo para nada, y tampoco mencionó a Querétaro, ciudad esta especialmente importante desde el punto de vista ferroviario, pues se ha insistido demasiado en un tren de doble vía entre México y Querétaro, pero para este caso, no mereció siquiera una mención… capaz que también se la van a saltar, como podría ocurrir con Saltillo.
Desde que se tendió la vía, durante el porfiriato, la ruta entre la frontera y la ciudad de México pasaba por Saltillo y paraba en Saltillo, pero al parecer nuestra ciudad, y a lo mejor nuestro estado, no forman parte del gran proyecto que la cuarta transformación tienen para su segundo piso, donde no estamos contemplados ni para el cuarto de servicio, el de lavado o la azotea donde avientan al perro.
Repetimos, a lo mejor son nuestros traumas, los desprecios que se han multiplicado a lo largo de los años, pero esta clase de omisiones no abonan para que Coahuila quiera treparse con muchas ganas a la cuarta transformación. tren como México, Querétaro, San Luis Potosí y Nuevo Laredo

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