Por Zitamar Arellano Trueba
Saltillo, Coahuila 23/07/26 (Más).- Saltillo llega mañana a su 449 aniversario con fortalezas reales, pero también con pendientes suficientes para evitar tanto el triunfalismo como la idea de una ciudad en crisis. Por un lado, baja percepción de inseguridad, alta competitividad y formalidad laboral, pero por otra parte una alta percepción de corrupción, escasos servicios hospitalarios, bajo acceso a computadoras conectadas a internet o elevada violencia intrafamiliar, entre muchos otros indicadores.
Los indicadores disponibles no describen una ciudad perfecta ni una urbe en decadencia, sino una zona metropolitana con una economía fuerte, elevada capacidad productiva y condiciones de seguridad superiores a las de la mayor parte del país, que al mismo tiempo enfrenta rezagos institucionales y sociales que no han sido resueltos al ritmo de su expansión urbana.
Cuarta en competitividad, pero entre las últimas en crecimiento
Saltillo conserva una de sus principales fortalezas en la economía. El Índice de Competitividad Urbana 2026 del Instituto Mexicano para la Competitividad, IMCO, colocó a la zona metropolitana en el cuarto lugar entre 72 ciudades evaluadas, dentro del grupo de competitividad muy alta.
La ciudad cuenta con una economía diversificada en 716 actividades o clases económicas y ocupa el quinto lugar por la proporción de empresas con más de 50 trabajadores. Es una plataforma productiva amplia, industrializada y vinculada a los mercados de exportación.
El contraste aparece al medir su dinamismo reciente. El crecimiento real promedio de su producto interno bruto durante los últimos tres años fue de apenas 0.7%, lo que situó a Saltillo en el lugar 66 de 72 ciudades.
El resultado no significa una recesión ni un colapso industrial, sino que una economía grande y productiva, creció a un ritmo considerablemente menor al de otras zonas urbanas.
La elevada dependencia de la manufactura también representa una fortaleza y un riesgo. La especialización genera empleos formales y productividad, pero expone a la región a cambios en la demanda de Estados Unidos, aranceles, reorganizaciones de cadenas productivas y ciclos de la industria automotriz.
Empleo formal y alta productividad, pero salarios que no avanzan
El mercado laboral es uno de los mejores indicadores de Saltillo. De acuerdo con el IMCO, la informalidad alcanza 25.5% de la población ocupada, la proporción más baja entre las ciudades evaluadas. Esto significa que una mayor parte de los trabajadores tiene acceso potencial a contratos, seguridad social, prestaciones y mecanismos de protección laboral.
Saltillo también ocupa el tercer lugar nacional en productividad, con un valor estimado de 583.6 pesos por hora trabajada. Sin embargo, su salario mensual promedio para trabajadores de tiempo completo es de 14 mil 116 pesos, suficiente para colocarla en el lugar 14, pero lejos de la posición que ocupa por productividad.
El contraste sugiere que la capacidad de producir valor no se refleja en una posición salarial equivalente. Además, el ingreso laboral de las mujeres es, en promedio, 20.4% menor que el de los hombres, mientras que 25.5% de los ocupados trabaja más de 48 horas a la semana.
Familias con ingresos altos, pero no todas
La estimación municipal más reciente del Instituto Nacional de Estadística y Geografía, INEGI, calculó para 2022 un ingreso corriente promedio de 87 mil 964 pesos trimestrales por hogar en Saltillo, equivalente a unos 29 mil 321 pesos mensuales.
Al ordenar de mayor a menor los 2 mil 469 registros municipales publicados por el INEGI, Saltillo aparece en el lugar 25 nacional y primero de Coahuila, dentro de aproximadamente el 1% de los municipios con mayores ingresos familiares.
El dato no representa el sueldo de una sola persona, ni significa que todas las familias dispongan de esa cantidad. Incluye los ingresos de todos los integrantes del hogar, transferencias, pensiones, rentas y componentes no monetarios.
Al tratarse de un promedio, también puede elevarse por los hogares de mayores recursos y ocultar diferencias entre colonias, trabajadores y tipos de ocupación.
El costo de vida introduce otro contraste. En junio de 2026, mientras el Índice Nacional de Precios al Consumidor disminuyó 0.27% respecto al mes anterior, Saltillo registró un aumento mensual de 0.29%, el segundo más alto entre las ciudades medidas en ese periodo.
Un solo mes no permite afirmar que Saltillo tenga permanentemente la inflación más alta, pero muestra que los beneficios de los mayores ingresos pueden ser erosionados por movimientos locales en alimentos, vivienda, energía y servicios.
Seguridad en las calles, violencia dentro de los hogares
La seguridad pública es probablemente la principal fortaleza de Saltillo. La Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana del INEGI reportó que en junio de 2026 sólo 16.9% de los adultos consideraba inseguro vivir en la ciudad, frente a un promedio nacional de 59.8%.
Saltillo compartió con San Nicolás de los Garza el tercer porcentaje más bajo del país, únicamente después de San Pedro Garza García y Piedras Negras. También se mantuvo como la capital estatal con menor percepción de inseguridad.
La tranquilidad percibida en calles y espacios públicos, sin embargo, convive con una violencia menos visible. La plataforma Data México, con información de las fiscalías y del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, registró en octubre de 2025 un total de mil 660 denuncias en el municipio, de las cuales 483 correspondieron a violencia familiar, la categoría más frecuente durante ese mes. Le siguieron las amenazas y las lesiones.
Las denuncias no equivalen a sentencias ni necesariamente representan a víctimas distintas, pero muestran que la seguridad urbana no puede medirse únicamente mediante homicidios, robos o percepción en las calles. Una ciudad puede tener bajos niveles de violencia pública y, simultáneamente, mantener un problema grave dentro de viviendas y relaciones familiares.
Capacidad de gobierno, pero alta percepción de corrupción
La administración pública local presenta otra realidad de claroscuros. Según el IMCO, Saltillo obtiene 40.3% de sus recursos mediante ingresos propios, uno de los diez mejores resultados entre las ciudades estudiadas. Una mayor recaudación local puede significar menor dependencia de transferencias federales y más capacidad para financiar servicios y obras.
Pero, en la variable de percepción de corrupción que el IMCO incorpora a su evaluación urbana — con información construida a escala estatal — 75.1% de la población consideró frecuentes los actos de corrupción. Aunque el resultado relativo fue menos desfavorable que el de la mayoría de las ciudades, en términos absolutos representa a tres de cada cuatro habitantes.
A ello se suma la evaluación de Ciudadanos por Municipios Transparentes, CIMTRA.
En su revisión de las capitales estatales, realizada en 2025, Saltillo obtuvo 37 puntos de 100 en transparencia, se colocó en el lugar 18 entre 31 capitales y quedó por debajo del promedio nacional de 49 puntos. La metodología de CIMTRA considera reprobatorias las calificaciones inferiores a 60.
Los dos indicadores no miden exactamente lo mismo. La percepción de corrupción refleja lo que los ciudadanos piensan sobre la frecuencia de esas prácticas, mientras CIMTRA revisa la disponibilidad y calidad de la información pública.
Una baja calificación en transparencia no prueba por sí misma que se hayan cometido delitos, pero sí muestra una menor apertura para conocer y vigilar decisiones, contratos, Cabildo, obras y ejercicio de recursos.
Amplia afiliación médica, pero pocas camas y personal
En salud, Saltillo parte de una cobertura comparativamente favorable. El Censo de Población y Vivienda de 2020 registró que 83.4% de los habitantes estaba afiliado a algún servicio de salud, frente a 77.4% en 2010. El IMSS concentraba la mayor parte de las afiliaciones, debido principalmente al peso del empleo formal en la ciudad.
La mortalidad infantil también ofrece un resultado positivo. El IMCO calcula 10.6 defunciones de menores de un año por cada mil nacidos vivos, con lo que la zona metropolitana ocupa el séptimo mejor lugar entre las ciudades evaluadas.
La capacidad instalada, no obstante, es reducida para una metrópoli que supera el millón de habitantes. Saltillo dispone de apenas siete camas hospitalarias por cada 10 mil personas, lugar 49 nacional, y 33.7 trabajadores de la salud por cada 10 mil habitantes, lugar 64 de 72 ciudades. Tener derecho a recibir atención no garantiza encontrar oportunamente una cama, un especialista, medicamentos o estudios diagnósticos.
El nuevo Hospital Regional de Especialidades del IMSS podría modificar esa capacidad. El proyecto, cuya construcción comenzó en 2026, contempla 560 camas, 49 especialidades y nueve quirófanos, además de servicios de quimioterapia, diálisis, hemodiálisis y hemodinamia.
Sin embargo, esas instalaciones todavía no deben contabilizarse como parte de la oferta disponible mientras la obra no entre en funcionamiento.
Mayor conectividad, pero todavía insuficiente
La brecha digital es otro de los contrastes. El indicador del IMCO denominado hogares con computadora y/o internet pasó de 33.6% a 42.7%, una mejoría de más de nueve puntos porcentuales que colocó a Saltillo en el lugar 19.
El avance es claro, pero el nivel continúa siendo limitado para una ciudad industrial, educativa y económicamente competitiva. La falta de computadora o conexión suficiente restringe oportunidades de educación, trabajo remoto, trámites, acceso a información y capacitación.
El IMCO utiliza una variable conjunta de hogares con computadora y/o internet, por lo que no permite afirmar automáticamente que el 57.3% restante carezca por completo de conexión.
Sí permite concluir que el equipamiento y la conectividad doméstica todavía no alcanzan una cobertura generalizada.
Amplia red de agua, pero baja capacidad de tratamiento
En servicios hidráulicos, sólo 0.2% de las viviendas recibe agua mediante pipas, uno de los ocho porcentajes más bajos entre las ciudades analizadas por el IMCO. El resultado sugiere que la red de distribución alcanza a la gran mayoría de las zonas habitadas.
La debilidad se encuentra en la capacidad para sanear el agua utilizada. Saltillo dispone de infraestructura para tratar 1.4 litros por segundo por cada mil habitantes, resultado que la coloca en el lugar 49. La diferencia muestra que llevar agua a los hogares y tratar adecuadamente las descargas son retos distintos.
La presión sobre los servicios debe entenderse frente al crecimiento demográfico. La población municipal pasó de 725 mil 123 habitantes en 2010 a 879 mil 958 en 2020, es decir, sumó casi 155 mil personas en una década.
El aumento de habitantes, viviendas, vehículos y zonas industriales incrementa la demanda de agua, drenaje, transporte, hospitales, escuelas, recolección de residuos y energía.
Más escolaridad e innovación, pero cobertura desigual
Saltillo también dispone de una base educativa favorable. La población adulta acumula en promedio 11.2 años de escolaridad, equivalente a estudios cercanos al nivel medio superior, y la ciudad ocupa el octavo lugar por solicitudes de patentes, con 2.7 por cada 100 mil integrantes de la población económicamente activa.
No obstante, el indicador de cobertura educativa para menores de 15 años es de 73.7%, lugar 26, mientras que la disponibilidad de centros de investigación es de 1.3 por cada 100 mil personas económicamente activas, también en la posición 26. La ciudad tiene capacidad industrial e innovación aplicada, pero todavía puede fortalecer la inclusión educativa y su infraestructura científica.
Una ciudad fuerte que todavía debe exigirse más
Los indicadores permiten concluir que Saltillo llega a sus 449 años con ventajas que no son sólo producto del discurso oficial, pues ciertamente tiene una de las menores percepciones de inseguridad del país, ocupa el cuarto lugar en competitividad, registra el menor nivel de informalidad laboral entre las ciudades evaluadas y mantiene una productividad industrial sobresaliente.
Pero esos resultados no cancelan sus pendientes. Una economía altamente productiva crece apenas 0.7%; los salarios no ocupan la misma posición que la productividad; tres de cada cuatro habitantes perciben frecuentes los actos de corrupción; la transparencia municipal obtuvo 37 puntos; la infraestructura sanitaria es limitada; la violencia familiar encabeza las denuncias y la conectividad doméstica aún no es universal.
Tampoco los rezagos permiten afirmar que Saltillo se encuentre en crisis. La ciudad conserva instituciones, recursos, infraestructura y condiciones económicas superiores a las de gran parte del país.
Su aniversario ofrece, más que una ocasión para acumular reconocimientos, un punto de referencia para distinguir lo que funciona, corregir aquello que se ha rezagado y evitar que el crecimiento urbano termine debilitando las ventajas que hoy la colocan entre las ciudades más competitivas y seguras de México.
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