Por Zitamar Arellano
Saltillo, Coahuila.- Una académica de la Universidad de Bristol, Inglaterra, pero de origen saltillense, desarrolló una tesis de doctorado basada en entrevistas con exnarcotraficantes, donde logró identificar diversas causas que motivan a las personas a unirse al narco en México.
El estudio, primero de Latinoamérica premiado como la mejor tesis del año por la prestigiosa universidad, apunta a que los narcotraficantes tienen su origen a partir de las relaciones violentas que sufren en su niñez y adolescencia en sus propias familias y en sus barrios, lo que les hace creer que su propia vida no tiene valor, que no hay esperanza de un futuro y que morirán jóvenes.
La forma como los narcos perciben y comprenden la vida y el mundo desde temprana edad, que inicia con una relación extremadamente hostil con sus propios padres, les orillan a una vida con escasos años de escuela, relaciones personales violentas graves, la adicción a las drogas y la delincuencia como forma de vida, hasta que llegan a relacionarse con narcotraficantes, con quienes forman relaciones que alivian en parte su sufrimiento emocional, aunque una vida con actividades que los exasperan aún más.
Las exnarcotraficantes que participaron en el estudio, son vidas de excepción que libraron un destino de enfermedades, devaluación personal, crisis emocionales, violencia extrema y muerte.
Derivado de su estudio realizado por completo en Coahuila, con exnarcotraficantes de diversos estados del país, la doctora Karina García Rodríguez publicó a fines de julio el libro Morir es un Alivio, donde exhibe 12 entrevistas de las 33 incluidas en su tesis, realizadas a exnarcotraficantes que lograron redimirse y corregir sus vidas gracias a la decisión de abandonar lo que habían sido y la asistencia de una experimentada organización no gubernamental coahuilense, cuya identidad mantiene en el anonimato.
De las conversaciones, la especialista en ciencias políticas deriva diversas observaciones que pueden ayudar a entender mejor el fenómeno del narcotráfico y diseñar políticas públicas adecuadas para resolver la violencia en México, combatir otros problemas graves relacionados con la delincuencia como la trata de personas, la violencia intrafamiliar, el secuestro de infantes, el tráfico de órganos y los asesinatos, entre otros.
Todo esto está conectado a una sola causa: relaciones familiares con padres violentos.
En entrevista con MAS, la especialista observó que desde esta perspectiva, los narcotraficantes tienen un pasado como víctimas no sólo de sus familias, sino del propio modelo social que incluye gobiernos incapaces de dar atención a problemas familiares y hasta ahora desatinados en comprender correctamente el fenómeno de la delincuencia, el crimen y la violencia que se vive en México.
Desde su punto de vista, las oficinas públicas dedicadas a la asistencia para las familias en México, conocidas como DIF, no han logrado cumplir su misión por falta de los recursos económicos y leyes insuficientes para proteger a los niños.
Opinó que la estrategia que sigue México desde hace 15 años hasta hoy, de emprender una guerra contra el narco, es equivocada y fracasará porque destina más recursos a las armas y la fuerza militar que a establecer medidas de alivio para las familias, donde hay situaciones de baja escolaridad, pobreza extrema, adicciones e ignorancia. En este sentido, consideró que la creación de la Guardia Nacional y su adhesión al Ejército Mexicano no tienen ningún sentido.
Acusó que hay casos donde el propio sistema educativo mexicano expulsa a los niños por su comportamiento violento, mientras que no existen instituciones especializadas en la educación para este tipo de niños que terminan en las calles cometiendo robos y otros delitos desde muy temprana edad, porque no sólo su escuela, sino todo el sistema educativo los rechaza.
En su entendimiento de la situación que estudió a partir del testimonio de exnarcotraficantes, ayudaría más a México legalizar el uso de drogas en un modelo de producción y venta gestionado exclusivamente por el Estado y no por empresas, y con el fin de resolver un problema de drogadicción entendido como uno de salud pública, que en realidad no es tan grave como en Estados Unidos, al tiempo que se deja de entenderlo y manejarlo como un problema de seguridad.
Karina García dijo a MAS que continuará sus investigaciones sobre la delincuencia y que buscará una forma de activismo en México que permita orientar a los gobiernos para que tomen mejores decisiones y establezcan políticas públicas que sirvan para lanzar programas de apoyo real que combatan el problema del narcotráfico y otros delitos graves desde su raíz.
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