por Horacio Cárdenas Zardoni
Dicen que en la guerra y en el amor todo se vale, bueno, pues no faltó quien ampliara la frase a la política, y es que efectivamente, con tal de hacerse del corazón de la persona que se le ha metido entre ceja y ceja conquistar, con tal de destruir al enemigo al que le ha agarrado tirria, se habían ensayado cualquier cantidad de marrullerías y trapacerías, desde las más refinadas hasta las más burdas, pero si a esas vamos, es en política donde peores cosas se ensayan, se intentan y se patentan cuando funcionan, que según la frase que atribuyen al Príncipe, de Nicolás Maquiavelo, el fin justifica los medios… cualquier medio.
Desde hace tiempo, más o menos desde que comenzó a ponerse seria, dizque seria, la fiscalización de los recursos económicos aplicados en las campañas políticas, nos ha surgido la duda de: si son tan costosas las campañas políticas ¿cómo es que hay tanta gente dispuesta a meterles dinero, incluso de su dinero?, Sí, porque vamos, cuando un político quiere ser presidente de la república, invierte de su peculio, más lo que consigue vía donaciones, contribuciones, o lo que sea, mucho más dinero del que obtendrían como salario nominal durante el período de gestión, es más, proporcionalmente en la campaña se gastan cientos de veces más dinero que ese parámetro de referencia, que es la recuperación de lo invertido en la campaña, pues si no existe la expectativa de lograrlo, ni para qué meterse… y sin embargo se meten. Y lo mismo es para los que quieren ser senadores, diputados, gobernadores, presidentes municipales y hasta regidores, el dinero aportado en las campañas, el que se fiscaliza y cuyo límite no se puede exceder so pena de que les tumben la candidatura y hasta el triunfo, lo que nos lleva a concluir que es mucho más lo que está en juego que solamente la retribución quincenal, el aguinaldo, los bonos de desempeño y hasta la pensión, digamos que exponencialmente más.
Mucho, la mayoría, casi todo lo que ve uno de los políticos es engaño, no necesariamente mentira, pero sí cosas y actitudes que distan mucho de la realidad. Piense en lo que quiera, en el “tupercito” en el que Martí Batres se lleva su comida a la oficina de jefe de gobierno de la Ciudad de México, hasta los viajes, de antes porque ya no, de Andrés Manuel López Obrador en avión de línea y en el Tsuru blanco que cambió por un Jetta igual de austerote, para darse aires de que lo suyo era la honrosa medianía juarista. Nada, ahora viaja en aviones y helicópteros de la Secretaría de la Defensa Nacional, viaja en camionetas blindadas, las más caras del mercado, y no en una sola, los convoyes presidenciales del modesto macuspano no le piden nada a los de José López Portillo, que en su momento hicieron época.
¿Hasta dónde son capaces de llegar los políticos con tal de ser tenidos en cuenta para la nominación a un puesto de elección popular?, decía César “El Tlacuache” Garizurieta “La ignominia antes que la renuncia”, eso refiriéndose a lo que el grillo estaría dispuesto a hacer con tal de conservar el empleo que tiene, donde ya probó las mieles del poder, pues bien, la abyección a la que son capaces de someterse para quedarse donde están es solo comparable con lo que están dispuestos a hacer para conseguirlo. No vamos a decir que más o que menos, el que se arrastró para llegar, lo seguirá haciendo con tal de mantenerse, es una realidad incontrovertible.
Hace algunos meses nos enteramos que algún partido político de izquierdas, ha de haber sido MORENA, había abierto en Chiapas o Oaxaca la convocatoria a puestos de elección popular en los ayuntamientos y en el congreso local, a la participación de personas de la comunidad homosexual, no nos gusta usar lo de LGB… porque como son tantas las letras que se le han ido sumando, termina uno quedando mal con alguien, así que usamos la nomenclatura anterior, simplemente comunidad homosexual. El caso es que por aquellos rumbos, donde sin que deje de existir la discriminación que hay en todos lados, se decidió conceder una proporción que consideraron razonable a personas con preferencias sexuales distintas de la heterosexualidad.
Todo correcto hasta allí, la convocatoria fue considerada como un acto de justicia y un hito para la comunidad homosexual, que por fin lograría representación en los cabildos y en el congreso local, bueno, si es que ganaban en los comicios. ¿Y qué cree que pasó?, pues lo que nosotros en nuestro endurecido descreimiento no pensamos jamás que pudiera suceder, y pasó. Allí tiene a políticos, por lo demás irreprochablemente heterosexuales, vistiéndose de mujeres los señores y de señores las damas, besándose con gente de su mismo sexo, y quien sabe si alguna otra conducta que ya no quisimos averiguar más, el caso es que políticos que por la vía normal no habían logrado figurar en las listas de su partido, a la hora que se hacen pasar por homosexuales sí lo conseguían. Hubo una campaña por parte de homosexuales verdaderos, y de heteros que los conocían de antes, para desenmascarar a los falsos representantes de la diversidad sexual. Una cosa verdaderamente vergonzosa. Ya no sabemos cómo acabó aquello, pero fue desagradable.
Lo mismo sucedió cuando en San Luís Potosí se asignaron posiciones para los pueblos originarios, y entre otros que se inscribieron fue el tristemente célebre y mal logrado Mijis, quien alegaba que por ser de barrio, ya pasaba como indígena, y pues para atrás, no se le hizo ni a él ni a otro par de grillos sinvergüenzas.
Ahora que en Coahuila se están definiendo las candidaturas para las presidencias municipales, e integrando las planillas para los cabildos, las organizaciones de la diversidad sexual han estado exhibiendo un acuerdo del Instituto Electoral de Coahuila que previene que un determinado número de posiciones en las planillas, deberá ser para ellos, ellas y elles, ya si ganan es otro cuento, pero de que deben ser postulados, tienen que serlo.
Y nos surge la duda ¿de veras todos los que se andan moviendo para ser contemplados como representantes de esa minoría vulnerable, lo son? Se nos ocurre de entrada que algunos a los que no se les hizo por la buena, querrás colarse por la puerta de atrás, también hay la posibilidad de que algunos políticos que durante años han sido homosexuales encubiertos, ahora aprovechen para salir del closet y además de forma espectacular, la de revelarse como gay y como candidatos a alcaldes, regidores o síndicos.
Todavía está por verse si el valida esto que han venido diciendo los interesados, porque a veces dicen que son doce, otras que 18 y otras que 21, y si no tenemos copia fiel del original, pues no sabemos si la modernidad sexual llegó a la política coahuilense, o es pura hablada. En fin, esto está por resolverse, y nos vamos a enterar de cada cosa, que …
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