Ciudad de México, 19 de septiembre de 2025. En plena revisión ambiental del polémico Cuarto Muelle en Cozumel, Quintana Roo, la empresa Muelles del Caribe S.A. de C.V. taló 1.1 hectáreas de selva virgen para iniciar la construcción de una plaza comercial, ahuyentando fauna silvestre y poniendo en riesgo especies amenazadas. El desmonte fue ejecutado para hacer válido un permiso de cambio de uso de suelo que le otorgó la administración de la exalcaldesa Juanita Obdulia Alonso Marrufo (2021-2024).
De acuerdo con Animal Político, la autorización permite explotar el predio bajo la categoría “Zona turística densidad media”, con usos habitacionales turísticos, comercio de hasta 4 500 m² de ventas, hoteles, estacionamientos y áreas recreativas. El permiso exige que las áreas de carga y descarga de mercancía se ubiquen dentro del lote y prohíbe utilizar la vía pública o el estacionamiento de clientes para ese fin. El cambio de uso de suelo, sellado por la Secretaría de Ecología y Medio Ambiente de Quintana Roo (oficio Nº 03/ARRN/1298/2022) y recibido por Profepa el 21 de septiembre de 2022, dio un plazo de un año para remover la vegetación, con posibilidad de ampliación según la Ley General de Desarrollo Forestal Sustentable.
El predio afectado, llamado “California”, se ubica en la prolongación de la carretera Costera Sur o carretera Chankanaab, sin número oficial, clave catastral 4011800151. Aunque la empresa anunció la suspensión temporal del Cuarto Muelle tras la revisión ambiental aprobada por Semarnat el 18 de junio, comenzó el desmonte a inicios de septiembre para adelantar la construcción de una plaza comercial semejante a la que opera junto al muelle Punta Langosta.
Integrantes de la asociación civil Conservación, Investigación y Manejo Ambiental de Cozumel (CIMAC), encabezados por Noemí Guadalupe Martín, documentaron con videos aéreos y fotografías la tala casi total de la selva. Martín denunció que, pese a las quejas públicas, “ellos seguían talando todos los días” y que el permiso expira a finales de septiembre, por lo que aceleraron los trabajos para validarlo.
La presión ciudadana llevó al secretario de Ecología y Medio Ambiente de Quintana Roo, Óscar Rébora, a clausurar el predio por no contar con permiso de manejo de residuos. “¿Por qué cortar árboles y plantas vírgenes que son tan importantes para el oxígeno, el medio ambiente y el arrecife?”, cuestionó Martín, acusando a la empresa de actuar “porque tienen el permiso de construcción del Cuarto Muelle” y de priorizar su poder económico sobre la vida de flora y fauna locales.
Según el resolutivo, el retiro de vegetación debía hacerse gradualmente, con métodos mecánicos o manuales, sin químicos ni fuego, para evitar erosión. La palma chit (Thrinax radiata), catalogada como Amenazada por la NOM-059-SEMARNAT-2010, debía retirarse y reubicarse, pero CIMAC denunció que no hubo rescate de flora ni fauna. Se autorizó el ahuyentamiento de animales, pero no su reubicación. Entre las especies a proteger destacan la boa constrictor y la paloma blanca (Patagioenas leucocephala), ambas amenazadas; la lagartija espinosa de Cozumel (Sceloporus cozumelae), endémica y bajo protección; y el charrán mínimo (Sterna antillarum), también protegido.
Muelles del Caribe, representada legalmente por Daniel Fidelio Peraza Marfil, promovió el proyecto denominado “Muelle Cozumel, Terminal de Cruceros” para explotar el terreno como zona turística. La Semarnat lleva dos meses revisando el impacto ambiental del Cuarto Muelle tras un recurso de revisión interpuesto el 12 de junio por CIMAC, aprobado el 18 de junio y comunicado públicamente el 19. Sin embargo, los trabajos de deforestación se realizaron mientras el análisis estaba en curso, lo que desató mayor indignación entre ambientalistas y residentes.
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