Romeritos, tradición nutritiva

Ciudad de México, 02/01/2025 (Más / IA).- Los romeritos son un elemento esencial de la gastronomía mexicana durante las fiestas decembrinas, cuando suelen servirse con mole como parte del tradicional “revoltijo”. Esta hierba, considerada un quelite, tiene una rica historia culinaria que se remonta a la época prehispánica y ha evolucionado hasta convertirse en un platillo típico de la temporada.

A menudo confundidos con el romero debido a su nombre, los romeritos son un quelite cuyo término proviene del náhuatl y significa “hierba comestible”. Se conocen al menos 350 especies de quelites, entre ellas el pápalo, la verdolaga, el quintonil y el epazote. Los romeritos crecen de manera espontánea en suelos salitrosos, pero también pueden ser cultivados en las milpas junto al maíz, el frijol o la calabaza.

En México, la principal zona de producción de romeritos es la Ciudad de México, específicamente en las alcaldías de Tláhuac y Xochimilco. Su cultivo inicia en octubre y la recolección se realiza a principios de diciembre, coincidiendo con las festividades de fin de año.

En la época prehispánica, los romeritos eran un alimento importante, acompañados con huevecillos de mosco acuático, conocidos por su sabor similar al camarón. También se consumían durante el ayuno previo a las celebraciones religiosas aztecas. Sin embargo, su consumo disminuyó tras la Conquista, al ser considerados como maleza, hasta que en la Nueva España recuperaron popularidad con la creación del “revoltijo”, que incluía mole, papas, nopales y camarones secos.

Los romeritos destacan por sus beneficios para la salud. Según El Poder del Consumidor, son ricos en minerales como magnesio, fósforo, hierro y zinc, así como en vitaminas A, C y D. Contienen antioxidantes, fibra, y ácidos grasos como omega-3 y omega-6, esenciales para el organismo humano.

Gracias a estas propiedades, los romeritos son útiles para prevenir la anemia, fortalecer el sistema inmunológico, mantener la piel y la vista saludables, y retrasar el envejecimiento celular. Además, son antiinflamatorios, contribuyen a la salud cardiovascular, previenen la diabetes y ayudan a regular el azúcar y el colesterol en la sangre.

Su contenido de calcio es vital para la formación de huesos y dientes, mientras que su fibra incrementa la sensación de saciedad y combate el estreñimiento. También contienen fitoquímicos, esenciales para la estructura celular y la salud del cerebro.

Los romeritos no se consumen crudos; primero deben limpiarse, utilizando solo las hojas. Luego se hierven con sal hasta que adquieren un tono verde opaco. Paralelamente, se cocinan papas, nopales y otros acompañamientos, mientras los camarones secos se pelan para eliminar las partes no comestibles.

Finalmente, se prepara el mole en una cazuela grande y se incorporan los ingredientes cocidos: romeritos, verduras y camarones secos. El resultado es un platillo emblemático de la temporada, que combina tradición, sabor y un alto valor nutricional.

Esta combinación de historia, sabor y beneficios para la salud asegura que los romeritos sigan siendo un favorito en las mesas mexicanas durante la época decembrina.


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