Ciudad de México, junio 10. El Departamento de Estado de Estados Unidos advirtió que existe riesgo de terrorismo en México a horas del comienzo de la Copa Mundial de la FIFA 2026 y aplicó esa categoría a las tres entidades mexicanas que serán sede del torneo: Ciudad de México, Nuevo León y Jalisco. La alerta también contempla amenazas relacionadas con la delincuencia y los secuestros.
De acuerdo con información publicada por el portal Infobae, la advertencia fue emitida el 29 de mayo y utiliza la letra T para identificar técnicamente el riesgo de terrorismo o de violencia atribuida a organizaciones criminales dentro del sistema estadounidense de alertas de viaje.
La Ciudad de México, sede del partido inaugural, fue ubicada en el nivel 2, correspondiente a ejercer mayor precaución, por riesgos de terrorismo y delincuencia. La advertencia señala que en la capital ocurren delitos violentos y no violentos, por lo que recomienda especial cuidado durante la noche fuera de las zonas turísticas donde existe una mayor presencia policial.
Nuevo León, cuya ciudad de Monterrey albergará partidos en el Estadio BBVA, también fue colocado en el nivel 2 y bajo una recomendación de mayor precaución por terrorismo y delincuencia.
Jalisco, donde Guadalajara recibirá encuentros en el Estadio Akron, fue clasificado en el nivel 3, que recomienda reconsiderar el viaje, por riesgos de terrorismo, delincuencia y secuestro.
La alerta estadounidense señala que en Guadalajara se han registrado enfrentamientos entre grupos criminales en zonas turísticas y que los tiroteos entre estas organizaciones han herido o causado la muerte de personas ajenas a los conflictos. También advierte que ciudadanos estadounidenses y residentes permanentes legales han sido secuestrados.
A pesar de la clasificación aplicada a Jalisco, el Departamento de Estado no estableció restricciones para viajar al área metropolitana de Guadalajara, donde se localiza el estadio mundialista.
El sistema estadounidense divide las alertas en cuatro niveles: ejercer precauciones normales, ejercer mayor precaución, reconsiderar el viaje y no viajar. Además, identifica los riesgos mediante las letras C, para delincuencia; K, para secuestro o toma de rehenes, y T, para terrorismo o violencia de organizaciones criminales.
La categoría T no se refiere únicamente a actos de terrorismo en el sentido convencional, sino que incluye la violencia ejercida por grupos del crimen organizado. La administración del presidente Donald Trump ha relacionado esta clasificación con los principales cárteles mexicanos, designados formalmente por Estados Unidos como organizaciones terroristas.
El Gobierno mexicano ha rechazado públicamente que la violencia de las organizaciones criminales sea encuadrada bajo la categoría de terrorismo, debido a las implicaciones políticas, diplomáticas y de soberanía que conlleva esa denominación.
La alerta también establece restricciones para los empleados del Gobierno estadounidense en México y recomienda encarecidamente que sus ciudadanos adopten las mismas medidas.
Entre las disposiciones se encuentran no viajar entre ciudades después del anochecer, utilizar solamente taxis regulados o servicios mediante aplicaciones como Uber o Cabify, evitar hacer señales a taxis en la calle y no viajar solos, especialmente en zonas remotas.
También se recomienda no conducir entre las ciudades fronterizas mexicanas y el interior del país, salvo las excepciones permitidas por las autoridades estadounidenses.
Colima, Guerrero, Michoacán, Tamaulipas, Sinaloa y Zacatecas fueron colocados en el nivel 4, correspondiente a no viajar y considerado el grado de riesgo más alto. Ninguna de esas entidades es sede del Mundial 2026.
La actualización de la alerta se produjo en un contexto de fricciones diplomáticas entre México y Estados Unidos. El 2 de junio, el secretario de Estado, Marco Rubio, advirtió ante el Senado estadounidense que los cárteles mexicanos disponen de drones que podrían ser empleados para atacar intereses de su país.
Durante su comparecencia ante el Comité de Relaciones Exteriores, Rubio calificó el uso de drones por organizaciones criminales como un desafío global. Señaló que los cárteles ya utilizan estos dispositivos en enfrentamientos entre ellos y consideró que eventualmente podrían emplearlos contra intereses estadounidenses.
Las declaraciones coincidieron con un periodo de tensión con el Gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum, quien días antes acusó de injerencia a las instituciones de justicia estadounidenses por los procesos judiciales contra funcionarios de Sinaloa.
Las fricciones también aumentaron después de un incidente ocurrido en abril en Chihuahua, donde dos agentes de la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos murieron tras participar en el desmantelamiento de un laboratorio clandestino.
El hecho provocó protestas formales de la Secretaría de Relaciones Exteriores de México debido a que la operación no habría contado con autorización para realizarse en territorio nacional.
En medio de esa tensión, Sheinbaum pidió al embajador estadounidense Ronald Johnson respetar los asuntos internos de México y sostuvo que los representantes diplomáticos deben mantener respeto por la política interna de los países donde desempeñan sus funciones.
La clasificación del Departamento de Estado constituye una evaluación unilateral del Gobierno estadounidense y no representa la posición oficial de la FIFA ni del Gobierno mexicano sobre la seguridad, organización o viabilidad del Mundial 2026.
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