Ciudad de México, 22 nov. La disputa por impedir la construcción de un estadio en el espacio donde operaba un centro cultural en Tepic, Nayarit, ha derivado en actos de represión contra defensores del patrimonio, incluido el arresto arbitrario del activista Isaac Cárdenas, conocido como Chakin, quien fue liberado días después pero continúa bajo arresto domiciliario. Cárdenas afirma que los delitos que se le imputan, como faltas a la moral e incitación a la prostitución, son un pretexto para perseguir su labor en defensa del complejo cultural y frenar las protestas contra la obra.
De acuerdo con información publicada por Animal Político, su detención ocurrió previo a una marcha convocada por el caso del activista Carlos Manzo y en un momento clave, cuando estaban por resolverse amparos sobre la lucha del colectivo de la Ciudad de las Artes, un espacio construido por la comunidad artística para evitar la edificación de un estadio de futbol en un complejo con áreas de danza, música, teatro, espacios verdes y un skatepark. El lugar ya había sido objeto de una batalla jurídica ganada hace 10 años para evitar la venta de un terreno contiguo que hoy es un parque público.
El gobierno de Nayarit anunció el 30 de mayo la construcción del nuevo estadio de futbol Nicolás Álvarez Ortega, que implicaría la demolición total de la Ciudad de las Artes. La resistencia cobró fuerza cuando, en un video en vivo, Chakin protestó modificando un letrero con pintura y bajándose el pantalón para simbolizar la desprotección social, acción que viralizó la causa y atrajo el apoyo de artistas y activistas, permitiendo recolectar cerca de 8 mil firmas contra la obra. Sin embargo, el gobierno nunca abrió un diálogo y, según denuncias, respondió con represión policial cuando se instaló un plantón pacífico.
Cárdenas relató que el 12 de junio fue sacado de su casa por hombres encapuchados en un vehículo sin placas, pese a que un día antes había sido absuelto de una falta administrativa por un juez cívico. Durante la detención, dijo haber sido obligado a firmar documentos inculpatorios que incluían injurias a la moral y cohecho. Le negaron su derecho a una llamada y una visita, y solo hasta el día siguiente pudo ver a su abogado y a su padre, antes de ser trasladado al reclusorio. Tras protestas públicas, fue liberado cuatro días después, aunque sigue sujeto a proceso y bajo arresto domiciliario.
El activista señaló que la fiscalía usa su fuerza para cometer arbitrariedades y que su caso es parte de una persecución política contra quienes defienden el patrimonio cultural y ambiental. Hasta ahora continúa a la espera de una notificación judicial para solicitar una suspensión provisional que le permita enfrentar el proceso con una medida cautelar menos restrictiva. De acuerdo con su abogado, el procedimiento podría prolongarse seis meses. Chakin insiste en su inocencia y pide diálogo con la presidenta de México, denunciando que no ha habido respuesta a múltiples solicitudes dirigidas a la Secretaría de Gobernación.
El defensor afirmó que no busca confrontación y que ha evitado actos violentos para mantener congruencia con su lucha por la paz, pero reiteró que la represión ha alcanzado también a líderes sindicales y a otros grupos, calificando como grave el uso institucional para vulnerar derechos humanos.
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