Ciudad de México. Septiembre 2.- La renovación de la flota que opera en la app de Uber en México se apoya, cada vez más, en autos eléctricos fabricados en China. Vemo —startup capitalina que provee unidades y conductores a través de la plataforma— cerró una recaudación de 250 millones de dólares para expandir rápidamente su parque vehicular cero emisiones y su red de recarga en Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey, con un plan que prioriza tecnologías y proveedores chinos.
De acuerdo con información de El Financiero, la mayor parte del capital fue aportada en julio por Vision Ridge Partners LLC, firma de private equity con sede en Boulder, Colorado, que administra 5,100 millones de dólares y que señaló que Vemo es su séptima plataforma de transporte eléctrico a nivel global y su primera incursión directa en México. “México es una región con un potencial extraordinario para la movilidad eléctrica, como lo demuestra el éxito de Vemo hasta la fecha”, afirmó Paul Luce, director general de Vision Ridge, en un correo electrónico.
Cómo se traducirá la inversión en la flota que corre en Uber
Roberto Rocha, cofundador y CEO de Vemo, explicó que los 250 mdd se destinarán a ampliar la flota que opera en la aplicación —con el foco inmediato en CDMX, Guadalajara y Monterrey— y a acelerar la infraestructura de recarga pública y privada. “Decidimos que era el momento adecuado para recaudar capital adicional con el fin de avanzar y crecer mucho más rápido”, dijo Rocha. El movimiento destaca en un contexto regional de desaceleración del venture capital en América Latina, acentuada por la volatilidad derivada de políticas arancelarias intermitentes del expresidente Donald Trump.
Predominio de autos chinos… y la tensión geopolítica
El acuerdo supone un respaldo a la adopción en México de tecnología automotriz avanzada de origen chino, pese a los esfuerzos de Washington —bajo las administraciones de Donald Trump y Joe Biden— por limitar su influencia al considerarla un riesgo potencial para la seguridad nacional. La mayoría de los vehículos eléctricos de Vemo provienen de China, con fabricantes como BYD, Anhui Jianghuai Automobile Group (JAC) y Guangzhou Automobile Group (GAC). Fundada en 2021, Vemo además mantiene una alianza estratégica con Didi Chuxing Technology, la mayor compañía de ride-hailing en China.
Diversificación de proveedores y el factor precio
Vemo busca diversificar incorporando vehículos eléctricos de fabricantes estadounidenses como General Motors; sin embargo, Rocha sostiene que la adopción en México “depende de la tecnología china y de la cadena de suministro integrada” de ese país. La razón de fondo es el costo: “Hoy en día, si quieres encontrar un vehículo por menos de 20 mil dólares, tienes que optar por la tecnología china”, afirmó.
Riesgos regulatorios y plan de inversión a cinco años
La compañía planea invertir 1,500 millones de dólares en México en cinco años, pero advierte que podría mover operaciones a otros países de la región si el gobierno impone barreras comerciales a los autos eléctricos de China. Germán Losada, cofundador y COO, señaló que, según Bloomberg, México prevé aumentar aranceles a productos chinos —incluidos automóviles— como parte de la propuesta de presupuesto 2026. “Si las condiciones cambiaran drásticamente, tendríamos que reevaluar la posibilidad de abrirnos a otras zonas geográficas de la región”, dijo.
Trayectoria de financiamiento y socios
La ronda reciente de capital se suma a más de 350 millones de dólares previos en capital y deuda de inversionistas de etapas tempranas, entre ellos Riverstone Holdings —donde Losada trabajó como director— y Orion Infrastructure Capital. Por modelo operativo, Vemo trabaja con conductores propios y mantiene una línea de negocio independiente de arrendamiento con opción a compra de vehículos eléctricos, en colaboración con Uber y DiDi.
Seguridad, recarga y escala: las palancas de crecimiento
Parte del crecimiento de Vemo se explica por un enfoque en seguridad: cámaras con inteligencia artificial y botones de pánico que han reducido la tasa de accidentes y disuadido robos. En infraestructura, la meta es instalar más de 20,000 conectores en su red de recarga pública y privada en los próximos cinco años y superar los 50,000 vehículos eléctricos en sus flotas de transporte compartido y comercial en ese mismo horizonte.
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