Ciudad de México, 13/11/2024 (Más / IA).- En una sesión que se extendió durante más de 12 horas y estuvo marcada por la polémica y los recesos, el Senado de la República aprobó la reelección de Rosario Piedra Ibarra como presidenta de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) para un segundo periodo de cinco años.
La votación, que se realizó a cédula y no mediante el tablero electrónico, dio a Piedra un total de 87 votos, impulsados por las bancadas de Morena, el Partido Verde Ecologista de México (PVEM) y el Partido del Trabajo (PT), suficientes para asegurar su permanencia en el cargo.
Piedra Ibarra fue reelecta pese a las objeciones de diversas organizaciones civiles y legisladores de oposición, que cuestionaron tanto su inclusión en la terna final como su desempeño al frente de la CNDH. La funcionaria fue la aspirante peor calificada en el proceso de evaluación por la Comisión de Justicia, lo cual no impidió que fuera incluida junto a las candidatas Nashieli Ramírez y Paulina Hernández Diz.
La sesión en el Senado estuvo marcada por un ambiente de desacuerdo. La bancada del PAN propuso colocar una mampara en el salón de sesiones, similar a las cabinas del Instituto Nacional Electoral, para garantizar el voto secreto. Sin embargo, la propuesta fue rechazada por Morena y sus aliados, lo que generó una serie de recesos y provocó la intervención del presidente de la Mesa Directiva, Gerardo Fernández Noroña, quien se refirió a la mampara como un “armatoste”.
Durante el debate, seis senadores de oposición presentaron votos particulares pidiendo reponer la terna con candidatos “serios, honestos, preparados y sin afiliaciones políticas”. No obstante, el procedimiento continuó y, finalmente, se emitieron 127 votos: 87 a favor de Piedra, 36 para Ramírez, uno para Hernández Diz y tres abstenciones.
El camino hacia la reelección de Piedra Ibarra estuvo lleno de cuestionamientos. Una carta falsa de apoyo firmada por el obispo Raúl Vera se presentó inicialmente en respaldo a la funcionaria, aunque el Senado afirmó no haberla tomado en cuenta en su decisión. Además, horas antes de la votación, Piedra fue convocada a una reunión privada con senadores de Morena, PVEM y PT para despejar dudas sobre su continuidad en el organismo, un privilegio que no se extendió a las otras contendientes de la terna.
Organizaciones civiles y legisladores de oposición señalaron que esta reunión rompió con el protocolo de imparcialidad y cuestionaron que se favoreciera a Piedra en un proceso de evaluación en el que obtuvo la menor puntuación entre 15 aspirantes.
La decisión de reelegir a Rosario Piedra fue duramente criticada por organizaciones defensoras de derechos humanos, quienes argumentan que su gestión ha estado marcada por una falta de autonomía y ha beneficiado al gobierno. En redes sociales, colectivos señalaron que Piedra representa un debilitamiento de la CNDH, pues consideran que el organismo ha dejado de cumplir con su función de contrapeso en temas sensibles, como la militarización y los derechos humanos.
Finalmente, a las 1:30 de la madrugada de este miércoles, Rosario Piedra Ibarra rindió protesta en el Senado, dando inicio a su segundo mandato al frente de la CNDH, en un episodio que ha dejado abiertas interrogantes sobre la independencia del organismo y la legitimidad de su proceso de reelección.
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