Querétaro, 13/11/2024 (Más / IA).- Los recientes episodios de violencia han transformado el paisaje de Querétaro, un estado que, en años pasados, se caracterizó por su tranquilidad. Sin embargo, el asesinato de 10 personas el pasado sábado en el bar Cantaritos, en el centro de la capital queretana, ha generado temor y desconfianza entre sus habitantes, quienes ven en este hecho la confirmación de que “la gente mala se metió en Querétaro”.
Donovan, un joven psicólogo de 28 años, dice que la ciudad ya no es la misma. “Después de la masacre claro que ya tenemos miedo de salir. Este fin de semana, por ejemplo, teníamos pensado ir un grupo de amigos a un lugar y ya se canceló porque nadie quiere salir por miedo”, explicó.
El 9 de noviembre, un grupo armado ingresó al bar Cantaritos y abrió fuego contra los asistentes. Entre las víctimas estaban Diego Tapia, un talentoso jugador de fútbol y amigo de Donovan, y Angie Ascencio, comunicadora e influencer, ambos parte de los 10 fallecidos y 13 heridos en el ataque.
La Secretaría de Salud de Querétaro confirmó que el suceso dejó al menos otros 13 heridos. Según las autoridades federales y estatales, el ataque podría estar relacionado con la presencia de un presunto miembro del crimen organizado y su escolta, quienes también murieron en el lugar.
Donovan, amigo de dos de las víctimas, se mostró consternado por la pérdida y alarmado por el contexto de inseguridad. “Que dos amigos murieran así en un mismo hecho fue un balde de agua fría tremendo. Pero lo primero que se me pasó por la cabeza fue: ‘Esto ya se veía venir’”. Para él, el multihomicidio solo confirmó el deterioro de la seguridad en Querétaro: “A otro amigo le empezaron a pedir el ‘cobro de cuota’ para abrir su negocio y tuvo que cerrarlo. Y además, ya estaban sonando también casos cada vez más cercanos de secuestro”, añadió.

De acuerdo con el Sistema Nacional de Seguridad, entre enero y septiembre de 2024, Querétaro registró 129 homicidios, una disminución respecto a los 139 del mismo período de 2023. Sin embargo, estos datos contrastan con el sentimiento de inseguridad. En el último trimestre, el 63% de los habitantes de Querétaro consideraron la inseguridad como el principal problema, según cifras del INEGI.
La violencia no se ha limitado a un solo incidente en la capital queretana. Apenas en octubre, en el bar El Mezcalito, dos integrantes de un grupo musical fueron asesinados. Días después, el 9 de octubre, otras ocho personas perdieron la vida en dos hechos distintos en el municipio vecino de El Marqués. El pasado jueves, tres personas fueron ultimadas en un establecimiento en construcción en la zona Centro Sur de Querétaro. Estos ataques han sido atribuidos por las autoridades a la intervención de grupos criminales provenientes de Guanajuato, un estado vecino con altos índices de violencia.
A pesar de las explicaciones oficiales, muchos queretanos consideran insuficientes las respuestas. Donovan señala que la violencia en el estado es ahora un problema evidente: “He vivido por 20 años en Querétaro y la violencia nunca había sido un tema. Es una lástima lo que está sucediendo ahora”. Según él, el gobierno estatal ha intentado minimizar el problema adjudicando los actos de violencia a personas de otros estados, pero los queretanos ya sienten el impacto en su vida cotidiana.
Otro habitante, Ricardo Ramos, también se mostró indignado ante la inseguridad en Querétaro. Ramos, tío de Fátima Ramos, una de las diez víctimas del ataque en Cantaritos, expresó su dolor y frustración. “Nos robaron la tranquilidad”, dijo afuera de la funeraria donde fue velada su sobrina, quien esa noche del sábado acudió al bar junto con su prima para recordar el cumpleaños de su padre, fallecido meses antes. “Ya no estamos tranquilos en Querétaro. Tenemos miedo”, subrayó.
En el centro histórico de la ciudad, la vida parecía transcurrir de manera habitual, pero el miedo es evidente entre los ciudadanos. Un habitante que prefirió el anonimato dijo que, aunque Querétaro mantiene una apariencia de calma, los temas de inseguridad son recurrentes en las conversaciones. “La ciudad se ve tranquila, pero en la calle solo se habla de eso ahorita. No hay otro tema, porque sí impactó mucho”, dijo.
Guillermo San Román, coordinador del laboratorio de Seguridad Ciudadana de la Universidad Autónoma de Querétaro, observó que el aumento de la violencia impacta no solo a la seguridad sino también a la confianza en las autoridades. Además, la tasa de delitos no denunciados es del 92 por ciento, lo que, a juicio del académico, revela una falta de confianza en las instituciones encargadas de la seguridad.
La percepción de inseguridad entre los queretanos se agrava con el paso de los días. Otro residente con experiencia en estados más violentos comentó que Querétaro aún no está en el nivel de Michoacán, pero advirtió que por algo se empieza. Entre los habitantes persiste la expectativa de que las autoridades tomen medidas más contundentes para evitar que el problema de inseguridad siga creciendo.
“No importa de dónde vengan los criminales, las cosas suceden aquí, en Querétaro, y las autoridades tienen que resolver el problema”, concluye un vecino de la ciudad.
Descubre más desde Más Información
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.
