¿Qué tan precisos son los datos de relojes inteligentes?

Londres, 17/02/25 (Más / IA).- Los relojes inteligentes se han convertido en herramientas indispensables para millones de personas que buscan monitorear su salud y actividad física. Desde el conteo de pasos hasta la medición de la presión arterial y la calidad del sueño, estos dispositivos prometen brindar información clave para mejorar el bienestar. Sin embargo, ¿qué tan precisos son realmente sus datos?

El conteo de pasos es una de las funciones más populares de los relojes inteligentes y se basa en acelerómetros que detectan el movimiento de la muñeca. Según Cailbhe Doherty, del University College Dublin, este método ha demostrado ser bastante preciso en múltiples pruebas realizadas por su equipo de investigación en la Escuela de Salud Pública, Fisioterapia y Ciencias del Deporte.

Otras mediciones, como la presión arterial y la saturación de oxígeno en la sangre, utilizan la tecnología de fotopletismografía (PPG). Este sistema emite luz a través de la piel y mide la cantidad reflejada para calcular cambios en el volumen sanguíneo. “Esa tecnología se usa para una variedad de diferentes resultados biométricos de los relojes inteligentes”, explica Doherty. Para medir la saturación de oxígeno, por ejemplo, se emplea luz infrarroja y roja, ya que la hemoglobina con oxígeno absorbe más luz infrarroja y menos luz roja.

Uno de los indicadores más relevantes de la salud cardiovascular es el VO2 máx., que mide la cantidad máxima de oxígeno que el cuerpo puede utilizar durante el ejercicio. Un valor más alto se asocia con un menor riesgo de enfermedades cardíacas. Rory Lambe, estudiante de doctorado en el equipo de Doherty, señala que el estándar de oro para el VO2 máx. ocurre en un laboratorio, mientras que los relojes inteligentes lo estiman combinando datos de frecuencia cardíaca, GPS y aprendizaje automático. Sin embargo, los estudios han mostrado un margen de error de entre un 5% y un 13%, lo que podría afectar la fiabilidad de las lecturas.

En términos de precisión, los relojes inteligentes han demostrado ser efectivos para medir la frecuencia cardíaca y el GPS. No obstante, cuando se trata del análisis del sueño, la precisión disminuye significativamente. “Eso es probablemente por la cantidad de señales individuales que tiene que tener en cuenta para rastrearlo”, indica Doherty. Factores como el ritmo cardíaco, la frecuencia respiratoria y los movimientos corporales pueden introducir errores en la interpretación de las fases del sueño.

Otra métrica con grandes imprecisiones es el gasto calórico. Doherty advierte que la evidencia indica que no lo son, ya que los relojes utilizan únicamente la acelerometría y la frecuencia cardíaca para estimar las calorías quemadas, en lugar de medir directamente el intercambio de gases respiratorios, como se hace en los laboratorios. “Nuestra reciente revisión sistemática identificó que el error puede estar entre el 30% y el 150%”, señala el investigador. En la práctica, esto significa que un reloj inteligente podría indicar que una persona ha quemado 1,000 calorías cuando en realidad ha consumido apenas 300.

A pesar de sus limitaciones, los relojes inteligentes han demostrado ser eficaces para motivar a las personas a mantenerse activas. Ty Ferguson, de la Universidad de Australia del Sur, ha investigado el impacto de estos dispositivos en la actividad física y concluye que los usuarios suelen caminar 1,800 pasos más al día y aumentar su actividad moderada a vigorosa en seis minutos diarios. «En general, somos muy malos jueces de nuestros propios niveles de actividad y obtener esos números abre los ojos a la realidad”, explica Ferguson.

Sin embargo, la confianza en la precisión de los datos es un factor clave para el uso continuo de estos dispositivos. Un estudio reciente identificó que una de las razones principales por las que algunas personas dejan de usar su reloj inteligente es la percepción de que los datos no son confiables.

A futuro, se espera que la precisión de los relojes inteligentes mejore, especialmente en lo que respecta a los algoritmos utilizados para interpretar los datos. “Las tecnologías de detección subyacentes no cambiarán mucho en un futuro próximo, pero los algoritmos probablemente mejorarán a medida que más personas utilicen estos dispositivos y los conjuntos de datos sean más grandes y refinados”, anticipa Doherty.

Con más de 225 millones de usuarios de relojes inteligentes en todo el mundo en 2024, según datos de Statista, la industria sigue en crecimiento. Si bien estos dispositivos pueden ofrecer información útil, es fundamental que los usuarios comprendan sus limitaciones y no los utilicen como un sustituto de pruebas médicas realizadas por profesionales de la salud.


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