Culiacán, 10/06/25 (Más).- La disputa entre facciones del Cártel de Sinaloa ha provocado el colapso del mercado inmobiliario en la capital del estado. En menos de un año, los precios de la vivienda en Culiacán han registrado una caída de hasta el 70%, tras una etapa de crecimiento acelerado impulsado por recursos provenientes de economías ilícitas.
Durante los últimos siete años, el sector inmobiliario sinaloense vivió un auge caracterizado por la construcción de desarrollos habitacionales de alto costo, a menudo desvinculados de las capacidades económicas de la población local. Para agosto de 2024, una vivienda podía costar entre dos y 20 millones de pesos, pese a que los salarios promedio en el estado se encuentran entre los más bajos del país.
El fenómeno fue calificado por empresarios como una “economía ficticia”, alimentada por dinero del narcotráfico. “Muchos negocios que surgieron de forma repentina se convirtieron en líderes del mercado sin pasar por un proceso real de crecimiento”, explicó Martha Elena Reyes Zazueta, presidenta de Coparmex en Sinaloa.
Esta burbuja, sin embargo, estalló con el inicio del conflicto entre los hijos de Joaquín “El Chapo” Guzmán y la facción de Ismael “El Mayo” Zambada, luego del presunto secuestro de este último en julio de 2024. Tras su entrega a las autoridades estadounidenses por parte de los hijos del Chapo, se desató una ola de violencia en Culiacán y otras regiones del estado, que ha dejado cientos de víctimas y efectos colaterales en la economía local.
Según Cristina Ibarra, presidenta de la Federación de Colegios de Economistas de México, la violencia ha generado pérdidas económicas por más de 23 mil millones de pesos en nueve meses, así como la pérdida de 12 mil empleos formales. A su vez, la Asociación de Bancos de México advirtió sobre una disminución de entre el 50 y el 60% en las ventas del comercio formal.
El impacto ha sido especialmente evidente en el sector inmobiliario. Daniel Félix, presidente de la Canadevi en Sinaloa, informó que las ventas de vivienda han caído un 70% desde que comenzó la guerra interna del Cártel de Sinaloa. “Hay empresas que pararon al 100% y otras que registran caídas de hasta el 50%”, señaló.
La caída de las ventas ha obligado a desarrolladoras a ofrecer descuentos agresivos. Inmuebles que en 2024 costaban entre 2.5 y 3.5 millones de pesos hoy se ofertan con reducciones de hasta 600 mil pesos. En algunos casos, como en el fraccionamiento Alcázar del Rey, los precios se han reducido hasta en 50%.
Aun con esas medidas, los intentos por reactivar el mercado han sido limitados. En los últimos seis meses, al menos 10 desarrollos de alto costo han sido suspendidos por falta de financiamiento, mientras más de 20 bancos han restringido sus líneas de crédito a empresas del ramo.
“No tiene caso construir más si no hay ventas”, explicó Félix. “Muchos desarrolladores están usando promociones para recuperar liquidez y pagar sus deudas con los bancos”.
En paralelo, los recursos del crimen organizado han migrado hacia otros rubros: contratación de sicarios, compra de armamento, tecnología de guerra como drones y blindajes, y financiamiento de operaciones logísticas. “Ya no están comprando casas”, advirtió Reyes Zazueta, de Coparmex. “El dinero ha dejado de circular en el sector formal”.
La situación también ha impactado en Mazatlán, donde en siete años se construyeron o remodelaron más de mil torres de departamentos. Según informes de la OFAC publicados en junio de 2025, al menos 10 empresas inmobiliarias y de servicios vinculadas a Los Chapitos fueron sancionadas por su participación en el lavado de activos y tráfico de drogas.
Mientras tanto, desarrolladoras como Paralela Residencial, Punto Sur y Latitud Norte han ajustado sus precios a la baja. “La burbuja ya estalló”, concluyó Félix. “Ahora el reto es detener la caída y recuperar la confianza en un mercado que fue distorsionado por el dinero sucio y hoy se ve golpeado por la violencia”.
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