Antes fueron considerados partidos minoritarios y se han convertido en actores clave dentro del bloque oficialista. Tienen el poder para impulsar o frenar temas como la reforma electoral
Ciudad de México, 04/03/26 (Más).- El Partido Verde Ecologista de México (PVEM) y el Partido del Trabajo (PT), considerados durante décadas fuerzas políticas marginales, se han convertido en actores clave dentro del bloque oficialista y hoy poseen el peso suficiente para frenar o impulsar reformas impulsadas por Morena, incluida la reforma electoral promovida por la presidenta Claudia Sheinbaum.
De acuerdo con un análisis publicado por El País, ambas fuerzas políticas –aliadas históricas del movimiento encabezado por el expresidente Andrés Manuel López Obrador– han incrementado significativamente su influencia desde 2018, cuando se consolidó la coalición legislativa y electoral que llevó al poder a la llamada Cuarta Transformación.
Actualmente, el PVEM y el PT resultan indispensables para reunir las mayorías necesarias en el Congreso, situación que les ha permitido ejercer presión política dentro del bloque oficialista. En el caso de la reforma electoral que impulsa el gobierno federal, ambos partidos han mostrado resistencias, lo que ha obligado a que la iniciativa sea modificada y retrasada en varias ocasiones antes de su presentación formal.
El debate se produce en un contexto en el que la reforma busca reducir el peso de las dirigencias partidistas en la definición de candidaturas y mecanismos internos, lo que ha generado tensiones dentro de la coalición gobernante.

Antes del ascenso de Morena al poder, el PVEM y el PT eran catalogados como partidos de “la chiquillada”, término utilizado para referirse a fuerzas políticas minoritarias que sobrevivían principalmente mediante alianzas con partidos más grandes, como el PRI o el PRD.
El Partido Verde fue fundado en 1986 por el empresario Jorge González Torres y actualmente es encabezado por su hijo, Jorge Emilio González Martínez. A lo largo de su historia ha establecido alianzas con diversas fuerzas políticas: apoyó al PAN en el año 2000 con la candidatura de Vicente Fox, posteriormente al PRI en 2006 y 2012, y finalmente se incorporó al bloque encabezado por López Obrador en 2018.
Desde entonces, su crecimiento ha sido significativo. Hoy es la tercera fuerza política en el Congreso, con 62 diputados y 14 senadores, y con una votación cercana al 8.9 por ciento en los comicios de 2024. Ese resultado le permitirá acceder a alrededor de 900 millones de pesos de financiamiento público para 2026.
El partido también ha acumulado múltiples sanciones por irregularidades electorales a lo largo de su historia, lo que llevó a especialistas a calificarlo como “el partido más sancionado” del sistema electoral mexicano. Entre los casos documentados se encuentran propaganda durante la jornada electoral, uso de influencers para promover campañas, financiamiento irregular y simulación de candidaturas de género.
Por su parte, el Partido del Trabajo fue fundado en 1990 y ha sido dirigido desde entonces por Alberto Anaya, quien ha encabezado la coordinación nacional del partido durante más de tres décadas. Su origen ha sido vinculado con el periodo del expresidente Carlos Salinas de Gortari, aunque posteriormente se alineó con la izquierda electoral.
El PT fue aliado del PRD en las elecciones presidenciales de 2000 y posteriormente acompañó a López Obrador en sus campañas presidenciales de 2006, 2012 y 2018. En las elecciones de 2015 estuvo a punto de perder su registro nacional tras obtener menos del tres por ciento de la votación, pero logró conservarlo tras una elección extraordinaria en Aguascalientes.
Actualmente, el partido cuenta con 49 diputados y seis senadores, y obtuvo más de tres millones de votos en los comicios de 2024, equivalentes al 5.8 por ciento de la votación nacional, lo que le garantiza cerca de 700 millones de pesos de financiamiento público en 2026.
Las tensiones por la reforma electoral han generado fricciones dentro del bloque oficialista de cara a las elecciones de 2027. Ante la resistencia de sus aliados, la presidenta Sheinbaum afirmó que presentará la iniciativa aun si no cuenta con su respaldo y dejó en manos de Morena la decisión de mantener o no la coalición electoral con el PVEM y el PT en los próximos comicios. “Yo la voy a presentar; si no se aprueba, no se aprobó, pero yo cumplí con la gente”, declaró la mandataria al referirse a la reforma, en medio de las diferencias que han surgido dentro de la alianza política que la llevó al poder.