Protegen al ajolote de los volcanes

Redacción Más / IA

La sequía está afectando gravemente a la población del axolote de Río Frío (Ambystoma leorae), conocido también como ‘ajolote de los volcanes’. Esta especie, que habita en el Área Natural Protegida Parque Nacional Iztaccíhuatl-Popocatépetl, ha visto cómo el agua del arroyo donde vive ha descendido notablemente, poniendo en riesgo su supervivencia.

El grupo de conservación de la comunidad ha intensificado su monitoreo diario para evaluar la situación. Tres personas realizan trabajos de observación en el arroyo desde temprano y durante todo el día. Antes del inicio de la temporada de lluvias, solo quedaban algunas charcas con agua, en las que sobrevivían menos de cien ajolotes de los volcanes. La información fue publicada por la agencia Animal Político.

Para continuar con los trabajos de monitoreo, el profesor Felipe Osuna lanzó una campaña en GoFundMe para recaudar fondos. Estos recursos son esenciales para mantener los monitoreos continuos que permitan ayudar y reubicar a los ajolotes en peligro.

El Ambystoma leorae se encuentra en arroyos de la Sierra Nevada y el Monte Tláloc, en la región centro de México. Hasta hace poco se creía extinta esta especie, hasta que en 2013 se descubrió una población en Río Frío. Actualmente, solo hay dos pequeños arroyos a 3,400 y 3,600 metros sobre el nivel del mar donde se puede encontrar esta especie.

Entre el 90 y 95% de estos ajolotes conservan sus características de larva, y su metamorfosis se incrementa con el estrés ambiental. A pesar de completar la metamorfosis, los individuos siguen llevando una vida acuática.

Las principales amenazas para esta especie son la pérdida del hábitat, la contaminación del agua y la instalación de infraestructura. Además, el cambio climático ha exacerbado la sequía y las altas temperaturas, afectando severamente el caudal de los arroyos.

El Ambystoma leorae está catalogado como Amenazado (A) por la NOM-059-Semarnat-2010 y como En peligro crítico (Cr) por la Lista Roja de la UICN. Los esfuerzos de conservación son cruciales para su supervivencia. El grupo de conservación necesita $400 pesos por persona por día para los monitores, quienes realizan recorridos diurnos y nocturnos para registrar la actividad de los ajolotes.

La campaña de recaudación de fondos es vital para intensificar el monitoreo, reubicar a los ajolotes y realizar talleres de sensibilización en la comunidad.


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