PROPONER POR PROPONER


Por Horacio Cárdenas Zardoni


Imagínese que es usted diputado local por un estado norteño, digamos por Coahuila. Imagínese que está acostumbrado a llevarse mensualmente algo así como cien mil pesos, cifra bastante más que decorosa, y que para algunos de los que llegan al congreso es la primera ocasión que tienen la oportunidad de percibir legal y honradamente una cifra semejante, otros ya con años de vuelo en la política, lo ven como un escalón más y una oportunidad de seguir sufragando un tren de vida fuera de las posibilidades de la inmensa mayoría de sus representados. Ahora imagínese que pierde la chamba de diputado… y que de una quincena a la siguiente se queda sin nada… ¡Auxilio! ¡un seguro, por favor!


¿De cuánto debería ser un seguro para cubrir las necesidades de una persona que tiene ingresos de legislador en un estado norteño, pongamos que en Coahuila?, pues este… como de cien mil pesos mensuales ¿no?, digo, para poder pagar las letras de la casa, la Suburban, las tarjetas de crédito, todo aquello que no va incluido en la ‘dieta’ del congreso, y que ah, cómo tienden a juntarse los gastos, caray.
Conste que estamos hablando de una situación del todo hipotética, no se en otros estados, pero en Coahuila es raro, por no decir que estadísticamente imposible que un diputado pierda su escaño. Tendría que caer de la gracia de los poderosos, y de eso se cuidan mucho, tendría que haber faltado no se cuántas ocasiones a las sesiones y ser omiso en echar mano de los pretextos en los que los diputados suelen volverse expertos para justificar sus ausencias, que si andaban de comisión, de si estaban en su distrito, de si los llamaron de palacio, de si algún problemita de salud o de estética, ya ve que aprovechan para arreglarse la carrocería con cargo al pueblo, así que no, no es factible que un diputado pierda su chamba, y además si llegara a ocurrir, tiene derecho a los ahorros a los que va aportando quincena con quincena para que a la hora de que tienen que entregar el escaño, no salgan con una mano adelante y otra detrás, no, desde hace años que la Oficialía Mayor del Congreso tomó las disposiciones necesarias para que los exdiputados no anden por allí causando lástimas, el paquete de despedida importa una suculenta cantidad de dinero.


¿Entonces porque estamos neceando sobre esto?, ah, pues es porque al diputado más ocurrente de toda la actual legislatura, Alberto Hurtado Vera, le nació la brillante idea, bueno a él o a sus achichincles que tiene precisamente para a ver qué se les ocurre, de crear un seguro de desempleo para los trabajadores coahuilenses que por azares del destino, se quedan sin empleo.


La idea de Hurtado es la de que las personas que son despedidas de su trabajo, puedan tener acceso a una cantidad de dinero, por lo menos durante un tiempo, para que no sientan el frío de caerse de los cuernos de la luna y no tener dónde aterrizar. Ya más redondeada, la propuesta considera que sean tres meses, la duración del seguro, y que este tenga un monto de cinco mil pesos, que alguien considerará suficientes, y otros que es demasiado poco, apenas para atender la emergencia.


Ah pero como no se trata nomás de regalar el dinero, la iniciativa del diputado morenista considera que a cambio de los citados cinco mil del Águila, la persona desempleada pueda realizar trabajo comunitario, básicamente en actividades que son responsabilidad de la administración pública municipal, limpieza, rehabilitación de espacios públicos, campañas de reforestación, apoyar en eventos organizados por el municipio, esa clase de cosas.


Ah y el trabajo comunitario sería por veinte horas a la semana, lo que a la hora que lo compara uno con una jornada laboral remunerada, nos da que estarían ganando diez mil pesos por esas cuarenta horas, lo que hace que el seguro de desempleo no sea una suma nada despreciable, a menos claro que uno sea diputado, en que todo se les hace poco.


Allí tiene la idea, donde falta abundar es en la parte del financiamiento, eso para empezar. Imagínese que cada mes se pierden mil empleos, ¿qué instancia de gobierno tiene disponibles cinco millones de pesos para los beneficiarios del seguro de desempleo de Hurtado?, luego viene lo de la logística ¿qué dependencia de gobierno puede poner a chambear a mil personas en cosas del municipio?
Dijimos mil, pero pueden ser cien, o pueden ser cinco mil, el mercado laboral es muy volátil, las personas cambian de empleo con una frecuencia pasmosa. La administración de quienes se quedan sin empleo, que requieren el seguro, que se colocan y ya no lo requieren, que lo vuelven a perder porque así somos los mexicanos, y volvemos a pedir el seguro, porque también así somos los mexicanos, y estamos ante un programa que no pinta nada sencillo de administrar, y menos si a cambio del pago se les pide a los beneficiarios que se pongan a trabajar en cosas que, como puede ser que estén preparados para ellas, puede que no tena nada que ver, y acaben todos ampollados, insolados, deshidratados al final de las primeras tres o cuatro jornada, y quien sabe si regresen por las siguientes.


Que sí, hace falta un programa de desempleo, como hace falta uno de cuidado de personas adultas, como uno de… hacen falta tantas cosas en este país, que la discusión sobre un seguro de desempleo es algo que se ha ido posponiendo durante bastantes años ya. Lo que quisiéramos pedirle al diputado Alberto Hurtado y a todos ellos es que no nada más piensen en el qué, sino también en el cómo, el trapito acompañando el remedio. Si esta propuesta viene acompañada de un modelo de financiamiento y de operación, entonces adquiere mucho más valor que la mera ocurrencia de ‘debería haber esto y aquello’, que claro que a ellos les sirve para engordar su productividad legislativa, pero a la población de poco menos que nada, salvo para ilusionarse de lo que luego no se puede hacer, porque no se puede hacer.


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