Por Juan Rocha
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Con base en el entorno global y nacional registrado hasta diciembre pasado, Profuturo pronosticó que al cierre de 2022 México tendrá un crecimiento económico cercano al 3%, mientras que la inflación rondará el 4%, indicadores en los que podría incidir la aparición de nuevas variantes de COVID, toda vez que implicarían mayores desajustes en la cadena productiva.
Profuturo también apunta que México se ha beneficiado por la fortaleza de Estados Unidos, tanto vía exportaciones como vía remesas, pues los últimos datos acumulados de 2021 reflejan que se ha roto nuevamente un récord en el monto recibido por concepto de remesas, que ha servido para brindar fortaleza al consumo privado. Para 2022 se espera que el ritmo de envío de remesas regrese paulatinamente a su tendencia en la medida en que los apoyos fiscales otorgados en Estados Unidos se diluyan.
Respecto al panorama global para este año, en su análisis la empresa considera que, si bien continúa un entorno de incertidumbre, se mantiene una visión constructiva. El consenso de analistas –señala- pronostica que la economía global mostrará un crecimiento de 4.9% en 2022. “El dinamismo de desempeño permanecerá en niveles elevados, a pesar de presentar una moderación con respecto a lo observado por el efecto rebote de 2021”.
En este apartado, también refiere que las disrupciones generadas por la pandemia, que se extendieron por más tiempo al anticipado, aún persistirán en la primera parte del año. En este contexto, se espera un proceso de recuperación acompañado con cierta volatilidad. Esto es, persistirá el riesgo relacionado a la pandemia.
Profuturo prevé además una reversión gradual de la inflación en 2022, pues si bien los diversos factores que impactaron en ese rubro durante 2021 continuarán incidiendo este año, es de esperar que se diluyan hacia la segunda mitad del 2022, teniendo como consecuencia una reversión gradual de la inflación global, pero persiste el riesgo de observar algunas lecturas todavía en niveles elevados que pudieran seguir preocupando a los agentes económicos, y, por ende, deteriorando las expectativas.
Al analizar el panorama en Estados Unidos para este año, en el documento se perfila que el consenso anticipa una sólida perspectiva de crecimiento en esa nación, de 4%, por debajo del crecimiento esperado para 2021, pero suficiente para superar la tendencia de crecimiento de largo plazo que, según las estimaciones de la empresa, se ubica ligeramente por debajo del 2.0%.
Respecto a los principales riesgos para este año, se refiere que los desbalances macroeconómicos persistirán en el corto plazo, aunque se espera una mejora gradual de las condiciones durante el transcurso de 2022. En particular, se identifican tres factores de riesgo cuyo origen es parcialmente atribuible a estos, y suponen los principales retos hacia adelante para la economía de Estados Unidos: 1) La renuencia de la oferta laboral a incorporarse al mercado laboral, e incluso una tasa de participación más baja, 2) Lecturas de inflación significativamente por arriba del 2.00% y, 3) Una normalización de la política monetaria más rápida a la anticipada por parte de la Fed.
“El consumo será el principal catalizador de crecimiento, seguido por un ciclo de reposición de inventarios. Los últimos datos reflejan que los hogares cuentan con hojas de balance sólidas y con la disponibilidad de recursos (cerca de USD 2.5 trn en exceso de ahorros) para seguir impulsando al gasto, apoyados también por crédito aún con tasas en niveles relativamente bajos”, se establece en el apartado dedicado a Estados Unidos.
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