PROMESAS RECICLADAS 

Por Horacio Cárdenas Zardoni

Hasta el momento de teclear estas líneas, todo habían sido rounds de sombra, de lo que hablaban los candidatos eran meros buenos deseos y mejores intenciones como ciudadanos de a pie, imposibilitados por ley de hacer propuestas de campaña, para las cuales, había que esperar que el calendario marcara la fecha en que ya podrían hacerlo oficialmente. Durante las precampañas, las intercampañas, la etapa de aspirantes, los hoy candidatos se especializaron en el sutil arte del retorcimiento en la retórica, consistente en encontrar la manera de insinuar lo que no se podía decir, dar a entender lo que no estaban insinuando, en fin, devanar los sesos en actividades dignas de un mejor esfuerzo.
¿Y cuál sería ese mejor esfuerzo?, se preguntará uno, ah pues no otro que poner sus ideas, propuestas, anhelos y yendo todavía más lejos, sus programas de trabajo en negro sobre blanco, o si son muy modernos, en bytes guardados en la memoria del aparato electrónico de su preferencia, todo para que cada vez que lo revisaran, o cada vez que lo releyeran para darle una pulida o agregarle algo, ellos mismos fueran los primeros convencidos de las bondades y de la viabilidad de sus planteamientos, para que ahora sí, a la hora buena del inicio oficial de las campañas, les saliera el discurso de corridito, de tal manera que por el solo tono e ímpetu con el que pronuncian las frases y palabras, hicieran la magia de convencer al que escucha de, primero ir a votar, y segundo, de votar por ellos.
Pero ya ve como es la democracia a la mexicana, más prohibitiva que permisiva, más acogotante que favorecedora de la convivencia social a través de la política y la vía del sufragio. Ni modo, esas son las reglas y a jugar con ellas, porque la otra opción es mandar al demonio las instituciones, y ya hemos visto cómo nos ha ido cuando los políticos deciden jugar con sus propias reglas, del puritito cocol.

Uno pensaría que efectivamente, los hoy candidatos y antes aspirantes, “cuantimás” aquellos que van por el refrendo del puesto que detentan, tendrían en cartera, o en papel, o en un archivo digital todo lo que les importa en materia de comunicación con el electorado: qué decir, qué guardarse, que prometer, qué no mencionar ni de relajo, y así por el estilo. De lo que se trataría es de, caray, dejar la política de improvisaciones que ha sido la constante en este país, estado y municipio durante ya demasiado tiempo, y es que nada más de recordar los trípticos, folletos y volantes que nos han entregado los candidatos y sus promotores durante ya demasiadas campañas, la impresión que nos queda es que no traen gran cosa en el buche. Lo que nos encontramos son puras frases hechas, algunas que luego luego se ve que son “de diseñador”, que traen contratado un publicista para que les haga sus slogans y hasta sus discursos, porque en el fondo y en la superficie, no traen nada de nada.
Estábamos muy quitados de la pena la semana pasada, Santa para más señas y pensando en qué escribir, cuando nos llamaron la atención tres notas, que decidimos conjuntar para teclear este articulito, y lo más importante, llamar la atención sobre los candidatos, los partidos que los patrocinan, y más importante, sobre los electores, de ¡aguas!, ¿qué es lo que está proponiendo realmente los candidatos?
Podríamos rastrear muchos más, pero estos son los que nos cayeron entre manos y por eso los usamos, se trata de dos candidatos que buscan la reelección a la diputación federal que ahorita detentan, y otro más, que es candidato a la presidencia municipal de Saltillo. Son sus declaraciones, nosotros lo único que hicimos fue conjuntarlas, e invitar a meditar sobre la cuestión.
En orden o sin él: nos encontramos una declaración de Javier Díaz, aspirante que es del PRI y los partiditos con los que va en alianza, a la alcaldía de la capital de Coahuila, quien en un discurso manifestó su preocupación, y su intención de atender y resolver el problema de la movilidad en la mancha urbana saltillera. Allí de inmediato paramos las adormiladas antenas, primero porque es un asunto que nos interesa muchísimo en nuestra calidad de ciudadanos, y porque le hemos dado seguimiento periodístico durante décadas, y por si hiciera falta motivación, porque equivale la bien intencionada declaración en darle un balazo en el pie… no al olímpico suyo, sino al del presidente municipal en funciones, José María Fraustro Siller, quien hizo las mismas promesas, y durante los dos años y casi medio de su administración no hizo más que renovarlas periódicamente, pateando el bote para más adelante, hablando de inversiones, de proyectos, de programas, de los que no resultó nada en concreto hasta el momento actual, al grado que al aspirante que su mismo partido seleccionó como candidato a sucederlo, se vio obligado a reciclar la promesa, en lo que es meterse en una pista de obstáculos, en la que hay cocodrilos, pirañas, anguilas eléctricas y cuanta cosa, porque a qué más que la verdad: Chema no movió un dedo en materia de movilidad, como no fuera la cancelación de dos que tres concesiones de transporte público que quienes las tenían ya ni explotaban, fuera de eso, hacer como que hace, su especialidad.
Ese es uno, los otros dos no están precisamente mejor. Nos referimos a Jericó Abramo Masso, diputado federal en funciones, quien salió con la gran idea de que luchará desde la tribuna, como solo él sabe hacerlo, porque regresen a Saltillo las delegaciones de la PROFECO y la CONDUSEF, que en este sexenio se cerraron en el esfuerzo “austericida” de la cuarta transformación al desmantelar las delegaciones federales y la estructura de gobierno con el cuento de que eran muy costosas, y no lo dudo, lo eran, pero servían para algo. Aquí había que preguntarle a Jericó ¿y por qué se lo guardó hasta ahorita que quiere ser diputado por enésima vez? ¿Por qué no incluyó  eso en la agenda de cada sesión desde que comenzó a cobrar como legislador?, ah de ser porque no le abundan las ideas, por eso se guardó estas, que seguro está le conseguirán el refrendo.

El otro es Jaime Bueno, quien lo que promete es luchar… qué luchadores que son, por un mayor presupuesto para las policías municipales y estatales, que otra vez, la 4T recortó hasta el extremo, y lo mismo que a Jericó ¿y por qué se esperó hasta que vuelva a ser diputado?, ah, en ambos casos, porque siendo minoría, sus propuestas y votos no pintaban, perfectamente claro, esperan ser parte de una mayoría la siguiente legislatura para que “su lucha” rinda frutos, bueno, así sí entendemos lo de las promesas recicladas.
Pero cuidado, porque no faltará el ciudadano quien se acuerde de que eso ya lo habían oído de boca de los mismos, y acordándose lo reclamará, y reclamándolo… capaz que no vota por ellos. Yo por eso mejor le repensaba al discurso, porque no vaya a ser que se acuerden y salga peor.

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