Editorial

PROBLEMAS Y ¿SOLUCIONES?


Por Horacio Cárdenas Zardoni


Estábamos echándole un ojo a la agenda que la Asociación de Asociaciones tenía con las autoridades federales, estatales y municipales en respuesta a la protesta que protagonizaron en el bulevar Venustiano Carranza la semana anterior, y nos saltó de inmediato lo que podríamos calificar como la persistencia de los problemas.


En la agenda se planteó la revisión de los avances, si es que los había, en torno al asunto del Arroyo del Cuatro, específicamente lo tocante a la liberación del paso y saber si se tiene contemplada la realización de obras para solucionar los problemas en el año 2026. En otro punto se manejó lo correspondiente al drenaje pluvial en el área de las colonias Brisas y Jardines Coloniales, de este apenas se está en la etapa de determinación de costos y probables fechas para su realización. Como cuarto punto de la agenda se planteó el análisis de la problemática de otros sectores de la ciudad afectados por inundaciones, en concreto se mencionaron las colonias y sectores de Lomas de Lourdes, Pastores y La Hibernia.


Sobre esto el primer comentario que se nos ocurre es el pesimismo. Estamos en octubre y no tienen los grupos de ciudadanos participantes ni la más mínima esperanza de lograr algo para estos meses que le quedan al 2025. Tampoco somos ingenuos, sabemos como se manejan las cosas en este país, sobre todo en materia de burocracia y sus presupuestos, pero si a esas vamos, tampoco esperen nada para el primer día de enero de 2026, por allá por abril o mayo, para terminar lo poco o mucho que hayan logrado conseguir, para octubre o noviembre, y es que hay que cerrar el año… entrante, cuando todavía no le damos cerrojazo a este.


El otro detalle que nos salta es el de que ¿Cuántos años tiene ya el asunto del Arroyo del Cuatro. Si nos ponemos chistosos podríamos decir que sabemos de ellos desde que en vez de cuatro era dos, o uno, pero esto es solo para enfatizar que no se trata de ningún problema nuevo.


O relativamente. El arroyo que conocemos como del Cuatro comenzó a ser problema cuando se comenzó a construir a su vera. Antes era un curso de agua como tantos otros que hay en Saltillo y la región, es más, lo más probable es que hace treinta o más años, llevara más agua que la que lleva hoy, que fuera más continuo de lo que es ahora, con lo que, tanto las autoridades que entregaron los permisos, como los fraccionadores que los solicitaron, estaban perfectamente enterados y conscientes de que el arroyo estaba vivo, que en cualquier momento podría incrementar su caudal, tan pronto como se presentaran lluvias en la sierra, y el agua corriera hacia abajo.


Esto significa que en todos estos años, o décadas, las gestiones de los vecinos han sido infructuosas para lograr una solución definitiva y eficiente. Ah, porque soluciones las ha habido, ineficientes y se las ha acabado llevando el agua, tan es así que mejor no hubieran hecho nada.


Recordamos que hace sexenios ya había hasta recursos federales autorizados para atender la cuestión del Arroyo Del Cuatro, y como no se hizo mayor cosa, se perdieron esos dineros que, aun si no hubieran dado la solución definitiva, o hubieran contribuido fuertemente a atenuarlo. Luego se han hecho planteamientos, obvio, cada vez más costosos, y las puras cifras espantan a las partes involucradas, tan es así, que se levanta la mesa sin acuerdos, todo para volver a reunirse cuando se vuelve a inundar la zona, con pérdidas más graves cada ocasión, pues la ciudad no ha dejado de crecer… sobre las mismas áreas de conflicto
El otro tema, relativamente nuevo es el que corresponde al caso conjunto de Brisas y Jardines Coloniales. Nos tocó conocer el primer fraccionamiento recién construido, con las primeras casas ocupadas, de eso hace unas tres décadas, y hasta donde podemos decir, no había problemas de inundación importantes, tampoco los recordamos del fraccionamiento vecino de Jardines Coloniales.


¿Qué pasó?, algo debió de ocurrir para que, allí donde no había inundaciones, ahora sí las haya, y esto no pudo ser otra cosa que lo mismo de siempre, que se obstruyeron cursos de agua naturales, que se desviaron algunos y derivaron sus aguas a un cauce ya saturado, si no es que alguna otra marrullería de algún constructor que vio la oportunidad de ganar algunas decenas o cientos de metros que pudiera vender, en eso se suelen especializar los desarrolladores saltillenses, que no desaprovechan esa clase de opciones, por lo demás indebidas.


Lo que nos sorprendió es que también en sectores como Lomas de Lourdes, La Hibernia y Pastores, que tradicionalmente no padecían de inundaciones, ahora las tengan. Algo hay, y ni queremos averiguar qué.
Total que se conjuntan problemas viejos con problemas más nuevos y otros recientitos, y los avances son entre magros y nulos. ¿Cuál es el mensaje?, ¿Qué no se puede vivir en Saltillo sin que broten los problemas y que se hagan viejos sin resolverse nunca?, pocas visiones de futuro más tristes que esa.


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