Lo que quiso decir
Por Ruben Aguilar
Los especialistas que trabajan el tema del fascismo o el neofascismo encuentran cinco razones que contribuyen a explicar por qué estos reaparecen en el mundo que, en algunos casos, no en todos, se identifica con la extrema derecha. Las razones o factores que los disparan:
La inseguridad económica. El desempleo, la precariedad y la percepción de pérdida de oportunidades tiende a generar desconfianza hacia los partidos tradicionales.
El temor a la inmigración y a los cambios culturales. Algunos movimientos convierten estas preocupaciones en discursos de exclusión nacional.
La crisis de confianza en las instituciones. La corrupción, la ineficacia gubernamental y la polarización pueden aumentar el atractivo de dirigentes que prometen gobernar sin obstáculos.
La polarización y la desinformación. La difusión de mensajes que presentan al adversario como enemigo que atenta contra la verdadera democracia.
La búsqueda de orden y seguridad. Ante problemas graves, una parte de la población puede aceptar restricciones a las libertades a cambio de resultados inmediatos.
¿Cómo saber si un país está en la ruta del fascismo?
Que estas razones o factores se hagan presentes en tal o cual país no necesariamente implica que se vaya al fascismo, y eso va a depender de las condiciones históricas, la capacidad de las instituciones para proteger los derechos, para resolver los conflictos sociales, y de las decisiones de los dirigentes.
Hay quien propone que para conocer si se camina en ruta o no hacia el fascismo o neofascismo se pueden hacer las siguientes preguntas:
- ¿El dirigente acepta los resultados electorales incluso cuando pierde?
- ¿Respeta la independencia del Poder Judicial y del Poder Legislativo?
- ¿Reconoce a la oposición como legítima?
- ¿Protege la libertad de prensa y el derecho a protestar?
- ¿Presenta a determinados grupos de población como enemigos que deben ser excluidos?
- ¿Tolera, justifica o promueve la violencia política?
- ¿Busca concentrar el poder y eliminar los controles institucionales?
En la política mundial contemporánea, el término fascismo o neofascismo ha vuelto a ocupar un lugar importante en el debate público. Ahora, las y los politólogos lo utilizan para analizar movimientos nacionalistas radicales, gobiernos autoritarios y dirigentes que cuestionan las instituciones democráticas.
Sin embargo, no todo gobierno autoritario, nacionalista o conservador es necesariamente fascista. Una caracterización más precisa se podría obtener del tipo de respuestas a las siete preguntas aquí planteadas. Todo depende de si la respuesta es sí o no. Si la respuesta a las cuatro primeras preguntas es no, y a las tres últimas es sí, estamos frente a un claro gobierno fascista o neofascista.
El fascismo histórico constituye una referencia fundamental para comprender los riesgos que enfrentan las democracias actuales si son tomadas o conquistadas por gobiernos fascistas. En los fascismos históricos (Alemania, Italia) sus rasgos centrales son el nacionalismo excluyente, el culto a la personalidad del líder, el desprecio por el pluralismo, la persecución de adversarios y la subordinación de las instituciones al líder.
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